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La crisis que atraviesa Nicaragua desde abril, sin dudas, está marcando un antes y un después en la vida de todos los nicaragüenses.

Algunos han sido afectados por el impacto de perder a algún familiar, otros tienen familia en las cárceles, mientras muchos han perdido el empleo. La zozobra se apodera de muchos ciudadanos ante el evidente desplomo económico y el cierre de varias empresas, los que aún conservan sus plazas laborales no tienen tranquilidad alguna pensando que en cualquier momento podrían perderla.

Conversamos con la doctora Greyling Rojas, directora clínica del Centro de Especialidades en Adicciones (CEA) acerca del impacto sicológico del desempleo. 

¿Cómo reacciona el ser humano ante la amenaza de quedarse sin empleo?

Primero existe una reacción instantánea, que se produce cuando se está en una posible situación de peligro o de amenaza, como es el desempleo y la forma en que los sentidos se alertan y se disponen a la reacción siguiente que es la defensa.

Cuando una reacción se convierte en defensa, el ser que está expuesto, tiende a pensar mil cosas y puede llegar a actuar de formas inesperadas que quizás ha pensado, pero que no ha realizado nunca y es en esas situaciones extremas que salen a flote capacidades que no eran conocidas por la persona que le ayudarán a sobrevivir la posible opción del desempleo.

¿Qué tipo de manifestaciones físicas son las más comunes cuando vivimos el estrés ante la posibilidad de ir al desempleo?

• Problemas estomacales, dolores de cabeza y dolores de pecho

• Reacciones alérgicas: alergias y asma

• Problemas del sueño

• Comer en exceso.

• Sudoración

• Palpitaciones

• Mareos

• Aumento de problemas cardiovasculares

•Disminución del sistema inmunológico, lo que predispone a contraer cualquier infección

¿Qué sucede si este temor se materializa?

El ser humano al perder su empleo enfrentará un duelo que conlleva 5 etapas 

1. Fase de negación. Negarse a sí mismo o al entorno que ha ocurrido la pérdida laboral.

2. Fase de enfado, indiferencia o ira: estado de descontento por no poder evitar la pérdida laboral.

3. Fase de negociación. Negociar consigo mismo o con el entorno, entendiendo los pro y contra de la pérdida laboral.

4. Fase de dolor emocional (o depresión). Se experimenta tristeza por la pérdida. Pueden llegar a sucederse episodios depresivos.

5. Fase de aceptación. Se asume que la pérdida es inevitable. Supone un cambio de visión de la situación.

¿Es posible llegar a desarrollar adicciones?

Claro que sí, cuando el ser humano enfrenta una pérdida laboral y pasa principalmente por la etapa depresiva del duelo, puede refugiarse en una sustancia para aliviar el dolor emocional y considerarla como la solución a esta crisis, la adicción más frecuente que puede presentarse es hacia el alcohol y pastillas para dormir, aunque posterior a esto puede hacer uso de drogas ilegales y caer en el espiral grave de las adicciones de todo tipo.

¿Qué rol juega el entorno a la hora de enfrentar este tipo de crisis?

El entorno, considerando este como la familia, amigos, espiritualidad, entre otros, constituye la base de superación de todo tipo de crisis mediante la comprensión, escucha activa, lo que brinda al ser humano seguridad que le permitirá sentirse capaz de encontrar un nuevo empleo y lograr salir adelante con planes y proyectos futuros.

¿Qué recomendaciones da para que la pérdida laboral no se convierta en un problema que afecte la salud mental?

1. Mantener una dieta equilibrada

2. Realizar ejercicio físico

3. Compartir con personas que amamos

4. No utilizar sustancias adictivas como alcohol, pastillas para dormir y drogas ilegales

5. En caso de presentar alguna alteración fisica y/o emocional acudir inmediatamente a un profesional de salud mental, el secreto está en prevenir.