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Pantalón negro, vaquero, zapatos masculinos, chaqueta de terciopelo, un vestido negro o un jersey de cachemira o una camiseta de rayas marineras son algunas prendas que se pueden comparar hoy y lucirlas toda la vida. La clave: invertir en calidad.  

La reina Letizia de España, Kate Middleton y Jennifer López son fans de los vestidos midi, aquellos cuyo corte se encuentra a media pantorrilla, aunque generalmente hoy en día se denomina corte midi cuando es por debajo de la rodilla y por encima de los tobillos. Esta es una prenda que facilita la vida a la hora de elegir estilismo a primera hora de la mañana. Tiene la fórmula del éxito y ocupan un lugar tan importante en el armario como los pantalones vaqueros.

Apto para todo el día, el vestido midi, bien sea liso, de punto, con lunares, con lazada al cuello, volante en el hombro, con “print” floral, de tipo pareo, con estampado de príncipe de Gales, camisero con bolsillos de parche, vaquero abierto por delante, con cuadros escoceses o de “print” animal, se convierte en un básico con mil caras en función de los complementos que se añadan.

Bolso de dos asas diseñado por Nicolas Ghesquiere para la marca Louis Vuitton.

Por otro lado,  la gabardina sigue levantando pasiones desde que, en 1914, Thomas Burberry diseñara esta prenda resistente e impermeable que ofrecía libertad de movimientos a los soldados durante la Primera Guerra Mundial. 

Poco a poco, esta pieza fue adquiriendo prestigio entre los ciudadanos de Londres y, figuras del cine, como Humphrey Bogart o Audrey Hepburn, la hicieron suya. Versátil como pocas, la gabardina, clásico entre los clásicos, desde hace años de utiliza, tanto de día como de noche, sobre un vestido de lentejuelas como demuestra Kate Moss.

Desde que se instaló en Gran Bretaña, Meghan Markle adora la gabardina, una pasión que incluso le ha llevado a lucirla como si fuera un vestido sin mangas en rosa pálido. 

Complementos

El bolso de dos asas ha sido un gran compañero de viaje de la mujer.  Con cremallera o cierre; grande, mediano o mini; de un solo color o de varios; de ante, napa o plástico, siempre  resultan prácticos y femeninos.

Los tacones gustan, pero también agotan. Cuando se quiere comodidad y no se desean lucir deportivas, los botines resultan perfectos. Sobre todo el modelo Chelsea “con elásticos en los laterales”, que se popularizó en la década de los 60 del pasado siglo y que ha sobrevivido a todas las modas. 

En diferentes materiales y con distintas terminaciones, adornos y colores, estos botines son aptos para vestir con pantalones, vestidos y faldas, un básico sin fecha de caducidad.