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Radley Angelo comenzó a volar aviones a control remoto a los 9 años de edad, y así inició su pasión por pilotar y por la electrónica. Actualmente a sus 22 años, es el CEO de Spark Arterial, empresa relacionada con los servicios de uso de drones, que creó junto a dos compañeros que conoció mientras estudiaba Ciencias de la computación en la Universidad de California, San Diego, Estados Unidos.

La ‘startup’ ofrece realización de vídeos y servicios de medios creativos con drones, y entre los proyectos que trabajan actualmente destaca el desarrollo de un software para un sistema de control creativo de cámara y otro para transmitir eventos directamente desde la web. Pero la idea que más ha llamado la atención es la escuela para manejar drones.

Tal y como el mismo Angelo lo explica, la Aerial Cinematography Flight School es “una combinación de vídeos y un portal ‘online’ que guiará a los nuevos usuarios por los pasos requeridos para volar de forma segura y efectiva”.

Fue en la universidad que el joven ingeniero en computación obtuvo el conocimiento y la experiencia sobre vuelo de drones. Junto a sus ahora socios, Kurt Selander y Austin Hill, tomaron un laboratorio de investigación enfocado en robótica que estaba apoyado por la National Geographic Society.

“Lo más increíble fue un viaje a las tierras altas de Mongolia, en busca de la tumba perdida de Genghis Khan. Yo era el experto en vehículos aéreos no tripulados y estaba a cargo de la tecnología en terreno”, narra Angelo.

Tras graduarse buscaron cómo llevar el conocimiento en el manejo de esta tecnología a un uso comercial y comenzaron a trabajar en sus proyectos.

En construcción

Publicaron el proyecto educativo en el sitio de crowdfunding Kickstarter para recibir apoyo financiero y poder llevar a cabo la escuela. “Publicamos la campaña porque vimos una clara necesidad de educación y entrenamiento con el crecimiento del uso de drones. Es fácil ver la transición ocurriendo, ya que cada día aparecen nuevos artículos sobre drones que son utilizados en nuevas y emocionantes tareas”, explica el ingeniero en computación.

Según los jóvenes emprendedores, así como se masifica el uso de estas naves no tripuladas también aparecen historias de pilotos sin experiencia que dañan o destruyen su equipo. “Manejar el vuelo y crear bellos vídeos requiere práctica y mucha gente está tratando de correr antes de que puedan gatear”, asegura.

Cuando llevaban solo ocho días con la campaña en Kickstarter, ya habían logrado recolectar el 70% de su meta financiera y además habían obtenido atención en los Estados Unidos. Además, fabricantes de estas naves les han dado a conocer su interés en la serie de vídeos de entrenamiento para ofrecerlo con sus productos.

Aunque están en una etapa temprana de su ‘startup’, tienen el apoyo y están trabajando con DJI y 3D Robotics, dos de las empresas de drones comerciales más grandes del mundo.

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