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Dos nuevas tendencias en el desarrollo tecnológico que van intrínsecamente tomadas de la mano son la tecnología móvil y el Internet de las cosas. Desde el punto de vista de Jeliveth Sánchez, Responsable de Marketing y Publicidad en Innovatech, “el avance que se ha experimentado en la electrónica y la telecomunicación ha sido estrepitoso, y prueba de ello ha sido la evolución que han tenido los dispositivos móviles; que si recordamos, en el pasado eran productos más grandes y pesados sin accesos a conexiones inalámbricas y sobre todo a internet. En cambio, ahora podemos disponer de dispositivos móviles más pequeños a la medida de nuestro bolsillo que funcionan similares a una computadora y que nos permiten almacenar más información”, explica.

Nivel alcanzado

La representante de Innovatech manifiesta que hoy en día, la microelectrónica con el creciente auge de la miniaturización de los circuitos y el desarrollo de sistemas operativos avanzados, ha permitido que los usuarios de la tecnología puedan disfrutar de smartphones con capacidades extraordinarias, las cuales no son aprovechadas al máximo según Valora Sánchez.

Entre las bondades de operaciones que nos aportan los dispositivos de esta era nos encontramos con las pantallas de alta definición (más de la que el ojo humano puede percibir), procesadores de más de 4 núcleos, más de 4GB de RAM, memoria interna de hasta 256 GB, conectividad 4G+NFC, baterías de larga duración, más de 23 Megapíxeles de resolución de cámara, GPS, sensores de huella y sensores meteorológicos. De acuerdo con Sánchez, todas estas funciones nos abren una gran ventana para la creación de nuevas aplicaciones que son trabajadas para facilitarnos nuestro día a día y promover la seguridad y las necesidades de información humana.

“Estos avances tecnológicos con un costo relativo nos dan la oportunidad de desarrollar aplicaciones de software a la medida que brindan portabilidad a los usuarios en masa, y esto nos empuja a crear aplicaciones adaptables ya sea nativas o web”, destaca por su parte el gerente general de Innovatech, Luis Prado Reyes.

Internet de las cosas

Con toda esta revolución, el internet de las cosas es aquel que aprovecha el factor “conectividad”, pues hay que reconocer que vivimos más conectados que nunca, no solo a internet sino a otros dispositivos como por ejemplo una pulsera de actividad o cuando vemos la pantalla del televisor en el móvil. Solo como un ejemplo, imaginá por un momento que muchos de los objetos que te rodean están conectados. Sí, cualquier cosa cotidiana que ahora mismo no tiene conexión: la puerta de casa, las persianas, los enchufes o las luces cumplen la función con la que fueron diseñados, pero ¿y si pudiéramos conectarlos entre sí para crear una red? Entonces, esto es lo que propone el internet de las cosas: “coger las cosas que usamos a diario y ponerles en un chip de conexión para poder enviar y recibir instrucciones desde otros dispositivos”, destaca el CEO de Innovatech, Roberto Payán Buitrago.

Otro ejemplo más, la tecnología ha renovado los hogares. Hace unos años la domótica (conjunto de técnicas orientadas a automatizar una vivienda) sonaba como algo que iba a revolucionar las casas, pero es algo que no terminó de cuajar debido a los altos costes que implicaba. Ahora, gracias al desarrollo de las conexiones inalámbricas y el precio de los chips, es mucho más fácil; expone Buitrago. De momento ya se cuenta con algunas pequeñas pinceladas como las luces de Awox, con las que se puede controlar la iluminación de las bombillas o incluso cambiar el color y cuyos procedimientos se pueden realizar desde el móvil, ya sea para activar las luces o por ejemplo instalar sensores de movimiento para hacer un consumo de energía más eficiente.

Otras utilidades

Prado expresa que el internet de las cosas también se utiliza para cambiar la forma de pago: “lo que ahora hacemos con la tarjeta de crédito, el año que viene empezaremos a hacerlo con nuestro teléfono móvil de forma segura y más rápida. Poco a poco, el mundo se irá conectando y será más fácil acceder a la información”, dice el experto.

Cada dispositivo, como en Internet, tiene una dirección que lo identifica en la red y lo hace único. Sus sensores no solo permitirán comunicarse sin más, sino que también se podrán enviar instrucciones para realizar acciones sencillas que, en conjunto, sean capaces de aportar valor y automatizar un montón de procesos.

Pensemos por ejemplo en una autopista llena de carros. Cada uno de ellos con un juego de sensores que les permita comunicarse con otros carros cercanos al momento: compartir su posición, avisarnos cuando realicen una maniobra o simplemente que, los que hay más adelante, avisen cuando se trata de un accidente. Algo que hasta entonces se hacía de forma analógica, ahora se hace de forma conectada.

Pronto, vamos a vivir un momento de eclosión donde las empresas pequeñas también van a tener mucho que decir, ya que serán ellas las que aporten nuevas ideas para conectar objetos y que les saquemos provecho.