Mario Misael Centeno
  •   Managua, Nicaragua  |
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Los milénicos nicaragüenses proponen un comercio alternativo: usan Facebook para vender. Explotan todas las funciones que ofrece la plataforma para la actividad comercial. Desde poner precios a productos dentro de las publicaciones hasta sacar ventaja de la “tienda”. Estos jóvenes vendedores saben que sus productos se identifican fácilmente en los motores de búsquedas e intentan fijar una filosofía fresca: “es más fácil vender entre amigos”.

La actividad comercial que proponen se describe en postear desde páginas de Facebook la fotografía de productos nuevos, en su mayoría, accesorios y prendas de vestir. En la publicación va el precio. El cliente —que es un usuario de la red social— postea su interés por el producto, confirma la venta y el vendedor le asegura la entrega a domicilio. 

Milénicos venden a milénicos. Los usuarios que venden y sus clientes son jóvenes  entre 19 y 28 años. Saben usar las redes y entienden los códigos de la venta. La mayoría de las tiendas no tienen un lugar geográfico de su comercio. Todo el funcionamiento de esta dinámica se desarrolla en las redes sociales y se manejan de manera informal.

Este tipo de comercio emergente se está volviendo indispensable porque en la realidad digital, crece la demanda de comprar o vender a través de cualquier plataforma en línea. Las páginas de Facebook toman mayor protagonismo porque brindan espacios, donde la respuestas es inmediata y la información es personalizada. La publicidad dentro de la red es barata y segmentada.

Los milénicos son vendedores y compradores muy libertarios que quieren experimentar formas alternativas. Se entiende que la actividad comercial formal es ese largo proceso donde un comprador va a una casa comercial certificada, consulta el producto a un vendedor en físico, gestiona la compra y la factura.

La desventaja que presenta la “tienda” en Facebook es que no es una plataforma segura. Está el fantasma de que los productos que se vendan sean robados, o que se promuevan estafas. Hay países que se han planteado políticamente la seguridad de este comercio. En Alemania, Austria y Suiza, las personas que venden en Facebook se les exige por ley que ofrezcan información sobre su identidad, incluido su nombre, dirección postal, correo electrónico, número de registro o número de IVA. 

Los milénicos no solo deben aprovechar Facebook como un vehículo de información comercial sino que deben formalizarse. Obtener número RUC y pagar matrícula, eso brinda seguridad a la actividad comercial. Deben capacitarse en legislación nacional porque vender un reloj no conlleva los mismos parámetros de ley que vender una moto o un auto. 

En Estados Unidos donde hay un desarrollo de comercio electrónico a gran escala, podés buscar y pagar un producto desde una aplicación móvil y te llevan el artículo vía dron, las páginas de Facebook son un problema  porque la Policía ha identificado que comercios que decían vender pasteles y juguetes terminaban siendo canales para la venta ilegal de armas. Eso nos pone en alerta para tener cuidado al compra y verder, en un país donde la brecha es alta.

Las páginas de Facebook que venden productos  podrían estar en el inicio de su auge ante el poco desarrollo de comercio electrónico que hay en el país. Sus usuarios deben guardar control y garantías de seguridad a la hora de promocionar estos espacios. Presentar factura y formalizar sus tiendas en físico.