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Airbnb es una plataforma que permite a cualquier persona ofrecer el alquiler a corto plazo de una casa o de un apartamento. La plataforma oferta los lugares y realiza la distribución del pago. Cobra una comisión accesible por el servicio. Muchos nicaragüenses —generalmente ubicados en el Pacífico— están aprovechando al máximo sus beneficios. Incluso, ya comienzan a jugar en otras empresas en línea que ofrecen los mismos servicios.

El modelo es llamado “economía colaborativa”, porque beneficia a personas que no están relacionadas con la industria hotelera y da la ventaja a los turistas de acceder en línea —desde cualquier país— a los servicios de alojamiento a corto plazo y bajo costo.

Por mencionar un dato fundamental, el 99% de los turistas que llega a Nicaragua lo hace organizando sus propias aventuras, es decir, buscando la información por cuenta propia y no contrata paquetes completos que ofrecen las agencias de viajes, según explica una nota publicada por El Nuevo Diario sobre el informe de Estadísticas de Turismo 2016 que fue presentado por Intur. Poniendo en juego el contexto nicaragüense, se debe explotar el perfil de ese viajero que se adapta a los beneficios de Airbnb y de otras plataformas digitales que ofrecen dicho modelo.

La tendencia de viaje está a favor  del alquiler a corto plazo y se va expandiendo poco a poco hacia ese modelo de negocio que se describe por ser globalizado, comunitario, alternativo y conectado.  

Desde Nicaragua no hay un auge de este modelo, pero en el exterior la demanda es totalmente revolucionaria. Airbnb cuenta con 160 millones de huéspedes en más de 65,000 ciudades. En enero de este año, en Nicaragua y había más de 1,000 propiedades que estaban ofreciendo servicios de alojamiento a los turistas a través de la plataforma, de acuerdo con Carlos Muñoz, gerente de Políticas Públicas y Relaciones Gubernamentales de Airbnb para Centroamérica y el Caribe.

También es fácil encontrar que Nicaragua —como destino para vacacionar— se ubica en Booking.com con más 600 alojamientos inscritos y en Homeaway con más de 300, cuyos centros de atención es Granada, Managua, León y San Juan del Sur. Asimismo aparecen en otras plataformas emergentes como VRBO (que es parte de Homeaway),  Flipkey y HouseTrip (que pertenece a TripAdvisor).

La pregunta clave que surge ante el uso de estos modelos de negocios es la seguridad. Airbnb ha descrito que verifica perfiles personales y anuncios; mantiene un sistema de mensajes inteligente entre anfitriones y huéspedes. Los usuarios, luego que prestan el servicio, logran calificarlo a través de comentarios positivos y negativos. 

La transacción queda a responsabilidad de la plataforma que da un perfil seguro en todo el mundo. No se puede negar que existe el riesgo para quien alquila y para el viajero. Ambos no saben quién le está alquilando o a quién le está alquilando. Por ello, la opción que queda en ese caso es guardar sus propias medidas de seguridad, ofrecer y acceder a hospedajes céntricos seguros, y contar con acceso a seguridad privada o pública que esté cercana. Para mantener información en temas sobre comunicación digital, podés seguir en Twitter a @cmariomisael.