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El internet de las cosas, es decir, el vínculo a la red de múltiples objetos y las utilidades digitales que se derivan de estas conexiones se está aplicando a un número creciente de sectores y ámbitos; y de acuerdo con la tendencia social que persigue una vida equilibrada y una apariencia óptima destaca el deporte. En este campo, la cosa sobre la que interviene el internet es el cuerpo humano.

De acuerdo con una explicación citada en el sitio web La Vanguardia sobre el término “wearables”, estos son prendas, calzado y otros complementos, entre los que sobresalen los relojes, que se benefician de los avances tecnológicos que facilitan conocer al detalle el rendimiento obtenido gracias al ejercicio, la energía consumida y otras funcionalidades que incluye la prevención de lesiones, tanto entre atletas de élite y profesionales como entre amateurs y simples aficionados. El criterio de médicos, fisioterapeutas y otros perfiles relacionados con esta actividad era el único que podía tenerse en cuenta hasta hace muy poco.

Investigaciones

Sin embargo, la misma investigación que se ha desarrollado sobre vehículos, motos, bicicletas y demás medios de transporte, así como de elementos de protección (cascos, guantes), tejidos para la “ropa conductiva” o componentes básicos (pelotas, raquetas, palos de golf, discos, pértigas, jabalinas) se ha llevado a cabo sobre los actores fundamentales en el conjunto: las personas. Los sensores que se colocan en cualquiera de esas piezas recopilan abundantes datos en tiempo real que desencadenan cálculos igualmente instantáneos.

Además, esta información puede ser analizada posteriormente con mucha más calma y profundidad, como señala David Altchek, que trabaja en el hospital de cirugía especial de Nueva York y que también ejerce como director médico del equipo de beisbol de los Mets y como asesor de la principal liga de baloncesto del mundo, la NBA, según se desvela en el artículo del medio La Vanguardia. “Cuando ha sucedido lo que a menudo es inevitable, es decir, un accidente o un percance en el que alguien se ha lastimado, los algoritmos incluso contribuyen a que el tratamiento que se aplique sea el adecuado y el plazo de mejora, el mínimo posible”, expresó el experto.

La controvertida tenista María Sharápova y el beisbolista Johan Santana (Mets), en el presente o los jugadores de baloncesto Jason Kidd (New York Knicks) y beisbol Jorge Posada (Yankees), en el pasado, son algunos de los grandes nombres del deporte que han recurrido a estas técnicas. Con estas experiencias se aprende para que lo peor no vuelva a ocurrir. Métricas, videos, reconstrucciones en tres dimensiones (3D), sistemas de aprendizaje automático (machine learning) e inteligencia artificial, computación en la nube (cloud computing). Todo está al servicio de los preparadores y entrenadores y, por supuesto, del personal médico, según recuerda un colega de Altchek, el doctor Struan H. Coleman.

Hoy por hoy, Coleman indica que es máxima la introducción de los “wearables” en las fases de recuperación de las estrellas del futbol americano, el beisbol, el básquet y el golf. Las marcas, conscientes del potencial de estas innovaciones, incentivan su uso. El internet de las cosas le va bien a quien fabrica este material y a quien patrocina equipos, ligas y competiciones. El mercado aumenta, como demuestra que gigantes tecnológicos como IBM se estén volcando en esta industria o que proliferen los portales informativos temáticos en la web.