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Cada día es mayor el mal uso de la comunicación digital en Nicaragua. Prácticas criminales están a la vuelta de la esquina y la mayoría de las veces pasan inadvertidas a nuestros ojos. El peor de los crímenes que está corrompiendo el uso de las aplicaciones móviles está dirigida a la  producción y a la distribución de pornografía infantil. Los niños y las niñas de nuestro país están en la mira de las redes de explotadores sexuales en sus celulares. No es un cuento, cada año en el país se están reportando más delitos relacionados al mal uso de WhatsApp y Facebook.

El pasado miércoles 11 de octubre, la  justicia dio sentencia de seis años de prisión a un sujeto que usaba WhatsApp para distribuir, desde Nicaragua a usuarios de diferentes países, pornografía infantil. El hecho pone en alerta a la sociedad sobre el uso de esta plataforma de chat para fines delictivos.

WhatsApp es la plataforma de mensajería más popular de internet, cuenta con 1,200 millones de usuarios activos. Sus características son asombrosas. Funciona con tu número de celular, es fácil de manejar y es la plataforma de chat más internacional: 109 países la prefieren como la número uno a la hora de enviar mensajes.

Nicaragua no ha tenido buenos antecedentes. La aplicación se convirtió en una vía de comunicación poderosa para redes internacionales de explotadores sexuales. Se está usando para cometer delitos como la distribución de pornografía infantil que atenta con la seguridad y el futuro de los niños y las niñas.

A través de esta aplicación, un nicaragüense de 36 años recibía imágenes y videos de violaciones sexuales y las enviaba a grupos,  cobrando a sus usuarios por la distribución del contenido.

Según una nota de El Nuevo Diario, en lo que va de 2017, son dos los acusados de poseer y compartir material pornográfico a través de WhatsApp, en ambos casos las víctimas eran menores, con edades entre los 5 y 15 años.

No solo el crimen organizado ha hecho mal uso de Whats-App,  sino también los particulares están cometiendo delitos graves contra los niños. Por ejemplo, el año pasado circularon a través de la aplicación más de 500 fotos de unas 10 jóvenes menores de edad donde aparecían desnudas. Los lugares donde aconteció el hecho era Corinto, San Pedro de Potrero Grande y Somotillo (Chinandega).

Las organizaciones civiles, el gobierno y la empresa privada deben crear campañas que eduquen a la población sobre el buen uso de las nuevas plataformas de chat. Se deben enseñar a los infantes que nunca, por ninguna forma, deben compartir fotos de ellos y deben decirle a sus padres si un extraño les está pidiendo fotos.

Se debe educar en la casa y en las escuelas de forma clara y directa: ningún niño o niña debe compartir fotos de desnudos a nadie. También se debe decir en los medios de comunicación, en el trabajo y en cualquier lugar de socialización, gritarlo fuerte: cualquier persona que acceda a fotos y videos de infantes desnudos a través de Whats-App o cualquier plataforma de chat está cometiendo un delito que se paga con cárcel