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Tal vez la siguiente situación te resulte familiar: un usuario de Internet busca algún producto en Amazon que no suele adquirir habitualmente -por ejemplo, un juguete para su hijo- y las semanas siguientes a esta búsqueda se encuentra bombardeado por todo tipo de anuncios relacionados con juguetes. El asunto resulta  bastante molesto puesto que en este ejemplo en concreto, la información no resulta de interés, pero sobre todo, le hacen a uno reflexionar sobre la privacidad de sus datos y qué información personal se comparte entre sesiones del navegador.

La concientización sobre la salvaguarda de la privacidad, por fortuna, es cada vez mayor; sin embargo, a todos nos gusta la comodidad de poder abrir el navegador y no necesitar acceder con usuario y contraseña en cada web en todas las sesiones de navegación. ¿Existe algún equilibrio que ofrezca un respeto razonable a la privacidad del usuario y la conveniencia de no tener que andar a cada paso accediendo a cada servicio? Sobre esto te explicamos en base a una publicación del sitio web de El País.

Evitar el rastreo de los navegadores

Resulta muy cómodo entrar en nuestra tienda en línea o red social favorita desde el navegador y no necesitar introducir el usuario y contraseña para identificarnos; la contrapartida puede ser el indeseado rastreo. Es posible que un anuncio determinado nos persiga por diferentes sitios y hay una manera de evitarlo. Todos los navegadores modernos cuentan con la opción de desactivar el rastreo en sus preferencias, e incluso en algunos de ellos, como Safari, este rastreo está anulado por defecto en la aplicación.

El modo incógnito puede ayudar

Los navegadores cuentan con el llamado modo incógnito, que popularmente se le conoce también como “modo porno”. Mediante esta configuración no se registran los datos de la sesión en la que se usa. Este modo fue concebido para garantizar la privacidad en ordenadores en lugares públicos o en aquellos que son utilizados por más de un usuario. Esta función borra todos los registros almacenados una vez salimos del navegador y no queda rastro, aunque los principales implicados (Google, Apple y Firefox) , advierten que la privacidad se limita a no registrar cookies y no dejar rastro en el historial, con lo que si queremos anonimato completo, habrá que recurrir a capas adicionales de seguridad.

Utilizar extensiones de privacidad

Los navegadores modernos llevan a cabo una apreciable labor en dotar al usuario de herramientas para salvaguardar su privacidad, pero en ocasiones esto no es suficiente. Quienes quieran asegurarse de que no se filtran más datos de los necesarios al navegar por una página en concreto, pueden optar por añadir extensiones al navegador que cierran el paso a todo aquello no estrictamente necesario (o al menos, advierten al usuario). Entre ellas, una de las más populares es Ghostery.

Emplear VPN, una necesidad

Es cierto que podemos controlar, mediante las herramientas expuestas, la información recopilada en el navegador y qué destino tiene, pero nunca tendremos la certeza de que nuestra sesión está completamente blindada y anónima salvo que empleemos un servicio VPN. Las redes privadas virtuales son sistemas que los expertos consideran completamente imprescindible y que todo usuario debería tener contratado. Las VPN cifran la información que sale de nuestro ordenador y en nuestro caso, evitan la geolocalización de la sesión, con lo que nadie, en teoría, sabe desde dónde se está escribiendo.