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Si en Facebook la cantidad de amigos y el número de likes determinan nuestra popularidad, fortaleciendo nuestra “autoestima digital”; en Twitter la prioridad es conseguir seguidores.

Los “followers” son la audiencia audiencia y con la emoción de conseguir seguidores muchas veces no indagamos quién está detrás de cada cuenta que nos sigue.

Según el diario ABC,  en ocasiones una cuenta empieza a tener comportamientos extraños por algún motivo o, simplemente, no ha “tuiteado” nunca. Pero, aún así, está dentro de nuestro cuentakilómetros particular y nosotros ni nos inmutamos ante dichos signos.

En un ejercicio de transparencia y en la búsqueda por mejorar la conversación, la multinacional estadounidense va a empezar a ajustar el número de seguidores que aparecen en los perfiles de los usuarios excluyendo del recuento aquellas cuentas que a día de hoy están “congeladas o restringidas” a la espera de que su dueño confirme la contraseña y resetee su contraseña.

Además, ABC asegura que a partir de entonces, se retirarán de la contabilidad de seguidores. Lo que se pretende también es lograr que los seguidores de cada uno sean los que realmente se interesan por ti y tienen cierta actividad diaria. 

Es importante destacar que dentro de este tipo de cuentas que se restarán del contador individual se encuentran también las que han podido ser “hackeadas” y se hace un uso de ellas extraño, como cambiar su biografía de golpe con una descripción que no tiene nada que ver con lo de antes.

Objetivo

La idea, por tanto, es permitir que las cifras de seguidores, que son visibles para todo el mundo y usadas como referencia de relevancia, sean “más precisas y fiables”.

Una medida que se empezará a extender entre sus 336 millones de usuarios de manera progresiva. Entonces, un usuario de Twitter se encontrará, presumiblemente, que su cuenta de seguidores ha menguado ligeramente. La compañía estima que tendrá un impacto de unos 4 o 5 “followers” de media en la mayoría de perfiles, aunque en el caso de los usuarios “influencers” que cuentan con un mayor número de seguidores se apreciará en mayor grado y pueden experimentar un descenso más significativo.

Perfil congelado

La compañía tecnológica entiende por perfiles “congelados o restringidos” aquellos que han tenido algún “comportamiento sospechoso de repente” o los que no han confirmado su cuenta de correo electrónico para su verificación en los registros internos.

Es decir, los inactivos. Esos cambios de comportamiento pueden incluir “tuitear” un gran volumen de respuestas o menciones no solicitadas, “tuitear” links engañosos, o si un gran número de cuentas bloquean una cuenta después de que las haya mencionado.

“A veces también podemos bloquear una cuenta si vemos combinaciones de ‘emails’ o contraseñas de otros servicios publicadas ‘online’ y creemos que esta información puede poner en riesgo la seguridad de la cuenta. Hasta que confirmamos que todo está en regla podemos bloquear esa cuenta, que no podrá tuitear o ver anuncios”, aducen fuentes de la compañía tecnológica. “Queremos que las cuentas que se crearon por personas reales siguen estando en sus manos”, relatan fuentes de la compañía a este diario, quienes apuntan la clave: “para nosotros es importante asegurarnos de que las cuentas sean propiedad y operadas por la persona que las abrió por primera vez”.

Pese a las dudas existentes en torno a otro tipo de figuras, la red del pajarito azul no ha incorporado en esta “limpieza” a las cuentas “bot” o perfiles automatizados activadas para generar tráfico web a diferentes sitios. 

La compra de seguidores, una práctica habitual entre dirigentes políticos y usuarios “influencers”, es un recurso más complicado de detectar. Las cuentas que se eliminen del contador de seguidores no se eliminarán, pero tampoco se suman, según confirma la compañía de Internet a ABC, al total de audiencia.