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Si usted, con pareja e hijos, cree que los adolescentes son los que más dependen de los teléfonos móviles, puede ser que esté equivocado.

La encuesta “El teléfono móvil en nuestras relaciones”, realizada en el istmo entre mayo y julio pasado por CCK Centroamérica, una empresa especializada en el diseño de estrategias de comunicación, analiza la dependencia de las personas a los celulares.

Para levantar el estudio, se utilizaron tres instrumentos: encuesta digital, safaris en espacios sociales y una herramienta de evaluación sicológica. Adolescentes; adultos jóvenes que aún viven con sus padres; adultos con pareja, pero sin hijos; y adultos con hijos, contestaron la encuesta que tuvo un margen de error del 2.6%, indicó David Fallas, Gerente Regional de Data Meaning de CCK Centroamérica.

En total, se obtuvieron 1,472 respuestas que ayudaron a realizar el análisis de la encuesta.

“El teléfono móvil se ha convertido en una extensión personal” ¿Cómo explica usted esta frase o la adicción que genera el uso del dispositivo móvil?

Hoy el teléfono móvil tiene muchas funcionalidades asociadas a nuestra cotidianidad. Nos ayuda a desplazarnos, pedir comida, atender nuestro trabajo, recordar citas, estar en contacto con nuestros seres queridos, entre muchas otras. Además, almacena información personal como fotografías, contactos e incluso información bancaria.

Uno de los resultados que arrojó la investigación desarrollada por CCK Centroamérica es que siete de cada 10 centroamericanos expresa sentimientos negativos ante la posibilidad de no tener el teléfono.

Frases como me siento vacía, siento que dejo una parte de mí o siento que me falta algo”, evidencian que hoy el teléfono se ha convertido en una extensión personal.

Según los resultados, me llama poderosamente la atención que los adultos son quienes tienen mayor dependencia del celular, uno pensaría que son los jóvenes ¿A qué se debe este fenómeno?

Este fenómeno se presenta producto de las responsabilidades que se atienden a través del teléfono móvil, principalmente el trabajo.

Los celulares forman parte del día a día de las personas. Archivo/END

Para un adolescente o un adulto joven que sólo se dedica a estudiar, desprenderse del móvil significa que debe remplazar entretenimiento, mientras que un adulto con mayores responsabilidades como el trabajo, el cuido de sus hijos o sus padres, resulta mucho más complejo.

Fueron precisamente los segmentos de adultos con pareja y adultos con hijos quienes expresaron más sentimientos negativos ante la posibilidad de no tener el teléfono con ellos.

El estudio refleja que el teléfono móvil está interfiriendo en la dinámica social ¿Qué aspectos notaron o resaltan de las personas cuando están interactuando, que los llevó a esta conclusión?

A través de un experimento social donde utilizamos un instrumento de la psicología llamado el Inventario de Motivación Intrínseca, (IMI), pudimos comprobar que ante la presencia de un teléfono móvil en una conversación cara a cara, se disminuyen el nivel de interés y empatía, y se incrementan los niveles de tensión y esfuerzo.

Al realizar los ejercicios de observación, pudimos evidenciar que en la mayoría de las conversaciones en cafés, bares y restaurantes existía un teléfono en la mesa o inclusive en las manos de las personas, y en casi 70% de las ocasiones generó pérdida de atención durante la interacción con la otra persona, incluso se pudo observar casos donde el asilamiento era total.

Los datos reflejan que sólo el 45% de los participantes en este experimento reconoció que utiliza el dispositivo móvil cuando interactúa directamente con otras personas ¿Esto es parte, cree usted, de lo que conocemos en sicología como el mecanismo de negación?

Definitivamente estamos ante una situación donde nos es más fácil percibir cuando yo estoy siendo afectado directamente, que cuando yo lo hago.

Ese 45% de los participantes que reconocieron el uso del teléfono durante interacciones cara a cara con otras personas, están más cerca de tomar acción al respecto, pues están más conscientes del problema.

¿En qué momento nos damos cuenta de que algo anda mal? Es conocido que el excesivo uso del celular puede, inclusive, dañar las relaciones de pareja o familia.

La investigación de CCK contó con la participación de la psicóloga Maricruz Coto, del Centro de Psicología Integrativa, quien desde su área nos señaló las diferencias entre el uso, abuso y dependencia del teléfono móvil.

Se habla de uso cuando integramos el teléfono móvil en nuestras vidas de una manera que no nos afecte a nosotros, ni a nuestro entorno. Una vez que la frecuencia o el tiempo que lo utilizamos genera consecuencias negativas como pérdida de atención o concentración, discusiones, entre otros, estamos hablando de abuso.

Se considera dependencia cuando priorizamos el uso del teléfono móvil sobre otras actividades o cuando lo utilizamos aún en momentos cuando no es necesario, por ejemplo el simple hecho de tener que llevarlo con nosotros todo el tiempo cuando estamos dentro de nuestra casa.

En la investigación hubo resultados específicos del uso del móvil a nivel familiar. Por ejemplo, seis de cada 10 parejas afirmó haber discutido por el uso excesivo del teléfono móvil, esta situación se incrementa en parejas entre los 24 y 45 años de edad. Siete de cada 10 adolescentes señaló haber sido regañado o incluso castigado por el uso excesivo del teléfono móvil.

Seis de cada 10 padres dijo utilizar el teléfono móvil como mecanismo para entretener a sus hijos pequeños.

¿Qué aspectos positivos arrojó la investigación?

La investigación realizada por CCK se centra en el rol del teléfono móvil en las relaciones interpersonales, los principales beneficios que se evidenciaron son:

¿Podría pasar usted un día sin su celular?  Archivo/END

Nos permite mantener la comunicación a distancia, ya sea porque tenemos amigos o familia que no están físicamente cerca o para evitar desplazarnos en situaciones específicas, sobre todo dentro del ámbito profesional, agiliza la comunicación, y nos permite conocer en tiempo real lo que está pasando con otras personas de nuestro círculo.

¿Qué usos se le puede dar al teléfono móvil, de tal manera que no vaya en detrimento de las relaciones interpersonales?

Son muchos los usos positivos que tiene un teléfono móvil, como por ejemplo buscar información de una manera ágil, entretenernos e incluso mantener o crear nuevas relaciones, sin embargo, cualquier uso que le demos al dispositivo no debe afectar nuestra interacción con otras personas.

Me gustó mucho algo que dijo la sicóloga en el video-conferencia: “Promover la tecnología como un recurso, no como una dependencia” ¿Coincide usted con este punto de vista?

Sin duda alguna, la tecnología es maravillosa y llegó para quedarse y evolucionar, lo que necesitamos es educar para lograr un uso más consciente que nos permita seguir desarrollando habilidades sociales y construyendo relaciones.

Finalmente ¿Cree que es difícil superar estos `malos hábitos´, llámese dependencia?

Sin duda es difícil, pero si existe conciencia, ya estamos un paso más cerca.