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Nicaragua está en una de las épocas del año en que las tortugas salen de las profundidades del mar para desovar y reproducirse. Así lo han hecho estos quelonios por miles de años y las playas nicaragüenses están entre sus lugares escogidos.

Las tortugas pueden ser vistas en las costas del Pacífico y del Caribe nicaragüense, pero existen dos lugares que sobresalen por los arribos masivos de estos seres: la playa La Flor, ubicada en el departamento de Rivas, y Chacocente, en Carazo. Ambos espacios han sido declarados Refugios de Vida Silvestre.

Se calcula que cada año, entre los meses de julio y octubre, más de 150,000 tortugas llegan a playa La Flor e igual cantidad arriba a Chacocente.

Si querés vivir esta experiencia, consultá a las touroperadoras que brindan excursiones a las playas nicaragüenses antes mencionadas. Las noches de luna llena son las mejores para ver el arribo de miles de tortugas a la costa. Una excursión incluye –dependiendo de la agencia– presentación de vídeo multimedia sobre estos reptiles y su forma de reproducirse.

Los ‘tours’, por lo general, parten de la turística ciudad San Juan del Sur, a eso de las 7 de la noche y terminan después de medianoche en playa La Flor. La visita es dirigida por un guía que te dará consejos para que apreciés a tortugas adultas y sus críos, sin alterar su forma de reproducción. El viaje entre las dos localidades se hace en vehículos de doble tracción debido al camino de tierra que los une.

Con mayor variedad

El Caribe nicaragüense, con sus playas de finas arenas, frondosas palmeras, arrecifes de coral y pastos marinos, también seduce a las tortugas. A sus costas llegan la tortuga verde, carey, cabezona y laúd. A diferencia del Pacífico, donde la que más se puede ver es la tortuga paslama.

Los Cayos Miskitos, Cayos Perlas y la Reserva Indio Maíz son los lugares donde se puede apreciar fácilmente la anidación de tortugas en la Costa Caribe.

Recomendaciones

No es recomendado que vayás con tu cámara fotográfica en mano para capturar el momento. Esto se prohíbe, porque puede asustar a las tortugas y puede perder la anidada. El flash de las cámaras y celulares emiten una luz que ciega a las tortugas y las estresa.

En las noches evita ir a la playa con lámparas convencionales, ya que también estresan a estos reptiles. Si vas a ver los nacimientos: no toques a los tortuguillos, pues si lo hacés infectas sus ombligos de bacterias y los condenas a una muerte segura.

Tampoco las tomés y las metás al mar. Los especialistas señalan que ellas necesitan tomar ciertos nutrientes de la arena, así como reconocerla, porque si llegan a ser adultas, volverán a esa misma playa.

 

En Nicaragua, se pueden observar 5 especies de tortuga verde, carey, laúd, cabezona y paslama.