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Nuestra sed de adrenalina nos llevó esta semana a visitar el volcán Cerro Negro, en las afueras de la ciudad de León. El cerro es un lugar rocoso y con poca vegetación, y cuenta con una pendiente arenosa de unos 500 metros que facilita la práctica de uno de los deportes más extremos inventados: el “sandboarding”.

Sobre el volcán y sus alrededores existe una capa de cenizas y rocas volcánicas que le dan su color. Una erupción ocurrida en 1999 le dejó un borde negro con material volcánico en su contorno, y dos pequeños cráteres al lado.

Sudar la “gota gorda”

Aunque no es el volcán más alto de Nicaragua, el solo hecho de escalarlo lleva su dosis de adrenalina y peligro. Subir sus laderas empinadas y rocosas, a pesar de que existe un camino natural, implica estar en buenas condiciones físicas, debido a que existen tramos del trayecto donde se debe utilizar las manos y los pies para no caer en rodada.

Llegar a la cumbre puede tardar en promedio una hora. Es recomendable llevar pantalones jeans y zapatos deportivos que te faciliten el equilibrio y estabilidad a la hora del ascenso. Desde la cumbre del Cerro Negro, se puede apreciar otros volcanes que forman parte de la franja volcánica del Pacífico nicaragüense. En la cima, lo mejor es sacar la cámara y fotografiar el cráter del volcán; a lo lejos se puede apreciar las ciudades de León y Chinandega.

En el lugar, el calor y el olor a azufre son fuertes, por lo que llevar tu botella de agua a mano hará que el viaje sea menos cansado. Usar bloqueador solar también te ayudará a evitar quemaduras solares.

Descenso fugaz

Si llegar a la cumbre te tardó una hora y te dejó sin alientos, el descenso en tablas de ‘sandboarding’ puede ser fugaz, más si tenés práctica y te gusta la velocidad. Los 500 metros pueden ser recorridos en pocos minutos. Dependiendo de tu versatilidad con la tabla, podés ir de pie, realizar maniobras acrobáticas o deslizarte sentado en la tabla. Sí, de verdad, la tabla es de mucha adrenalina y podés bajar por la ladera arenosa del cerro corriendo o caminando. El viento que corre al descender, brinda una sensación de tranquilidad.

¿Cómo llegar?

Para llegar, debés tomar la carretera que va de León a Chinandega. A solo un par de kilómetros de León, encontrará un rótulo que indica la dirección hacia la comunidad rural Lechecuagos y también hacia el volcán. Desde ahí, el camino está sin pavimentar, por lo que se recomienda viajar en vehículos de doble tracción, ya que no es posible llegar al Cerro Negro en transporte público.

A unos 500 metros de las laderas del volcán existe un centro de información, donde debés pagar para acceder al parque. Los ciudadanos nacionales pagan 2 dólares y los extranjeros 5. En el centro de información, hay guías que podés contratar para que te dirijan en la aventura de escalar y descender el Cerro Negro. Asimismo, ellos te alquilan las tablas de ‘sandboarding’.

 

2 DÓLARES cuesta la entrada para los turistas nacionales.

 

5 DÓLARES pagan los extranjeros para ingresar al parque.

 

El Cerro Negro ocupa la tercera posición en el top ten de destinos mundiales para practicar el ‘sandboarding’.