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La agenda de Nelly Silva es sumamente ocupada. Casi no le quedan espacios blancos, pero a ella no le importa, pues todas sus actividades pueden resumirse en una sola palabra: música, la cual es su pasión, su vida. Esta joven miembro de la Orquesta Sinfónica Juvenil Rubén Darío, es a la vez estudiante de violonchelo y profesora de música en el Colegio Alemán Nicaragüense. Hagamos "zoom" en la vida de una sobresaliente música de Nicaragua.

Sos maestra de música y chelista... ¿qué es la música para vos?

¡Ah, la música! Para mí es libertad, es poder expresarme, tocar lo que quiero y como quiero, siempre que sea bueno y tenga pasión lo voy a disfrutar, me lleva a vivir lindas experiencias, las más bellas. Todo es hermoso cuando hay música, es simplemente maravillosa, como tocar el cielo todo al mismo tiempo.

¿Recordás cuándo empezaste tus clases de música, qué edad tenías?

Tenía 6 años cuando mi mamá me inscribió en unos cursos para aprender a tocar piano, y recuerdo que era la más pequeña del grupo. Al principio practicaba en un pequeño piano de papel, pues no teníamos recursos para comprar un piano. Después de algunos meses de ahorrar un poco de dinero y viendo el gran deseo que tenía de aprender, mi familia me regaló un teclado y ese fue mi primer instrumento. Ya más adelante tuve uno más profesional. Seguí mis estudios de piano de una manera más seria con excelentes maestras y de cada una aprendí cosas valiosas. Estudié una licenciatura en educación musical y ahora sigo en el camino para ser chelista.

¿Por qué escogiste como instrumento el violonchelo, alguna anécdota en particular?

Tenía 19 años. El chelo fue algo que simplemente me cautivó. Un día, al escuchar una hermosa sonata de Brahms en la radio, acostada en mi cama disfrutando de aquel hermoso momento, la música tocó mi corazón con tal intensidad que me dije: “Tengo que tocar chelo”. Había sido pianista por muchos años y es algo que nunca dejaré de ser, pero también quería tocar otro instrumento. El director de la Escuela Nacional de Música supo de mi deseo e inmediatamente me motivó para tomar clases. Mi primera clase de chelo fue lo máximo. Fue amor a primer acercamiento con el instrumento. El sonido grave de sus cuerdas, sentir mis dedos sobre ellas y las explicaciones de mi maestra, me hicieron saber que estaba tomando una buena decisión.

Trabajás como maestra de música en el Colegio Alemán Nicaragüense, ¿cómo es este trabajo?

Sí, trabajo como maestra de música desde hace 8 años y me encanta. Enseño a niños de kínder hasta secundaria, dependiendo de qué grupos se me asignen cada año. Ellos aprenden a tocar la flauta dulce, todos los instrumentos de percusión menor, violín, guitarra, canto, batería, etc.

Como exalumna, ¿qué conceptos añadís en tu forma de dar clases?

Una clase de música efectiva es aquella donde se hace música. Hablamos menos y hacemos mucha música. Ya sea que montemos el arreglo de alguna canción, cantemos, o nos divirtamos a través de rondas o juegos de dinámica. Eso es música, hacerla, vivirla, divertirte con ella. Quisiera que mis alumnos recordaran esos bellos momentos que vivimos juntos en el aula de clase y que la música se convierta en su materia favorita.

¿Alguna anécdota divertida con tus niños?

(Risas) ¡De esas hay un montón cada día! Una vez una niña de segundo grado, que tiene un padre guitarrista, me dijo:"Mi papá es mejor que Beethoven". Me lo dijo con tal seguridad que tuve que decirle: "Tenés razón". Y así es cada día, hay ocurrencias, sonrisas, abrazos pegajosos después de recreos y florecitas de los jardines con frecuencia en mi escritorio, un chócale de manos del algún alumno en el pasillo, o alguna vocecita desde los buses del recorrido que dice: "¡Adiós profe de música!”.

¿Cómo ha sido tu experiencia y qué oportunidades has tenido como miembro de la Orquesta Sinfónica Juvenil Rubén Darío?

Formar parte de la OSJRD ha sido algo especial, he tenido la oportunidad de viajar con la orquesta para representar nuestro país en giras por toda Centroamérica, y también participé en un campamento en Costa Rica con orquestas del Sistema Nacional de Educación Musical, un proyecto emprendedor y fantástico que tiene el gobierno costarricense para promover la cultura a través de la música y la formación de orquestas en todo el país. Ojalá un día Nicaragua pueda lograr algo parecido, ya nosotros somos ese semillero que está naciendo para enseñar a generaciones futuras y cambiar la historia en nuestro país. Algunos ya ayudamos de manera voluntaria a jóvenes de los departamentos que desean aprender a tocar un instrumento.

Con la OSJRD, el Teatro Nacional Rubén Darío es como nuestra casa. Ensayamos 2 o 3 veces por semana y, cuando hay algún evento en la Sala Mayor, siempre tratamos de dar lo mejor para el público. La audiencia es algo importante para nosotros y los aplausos la mejor recompensa.

¿Recordás tu primer concierto en la Sala Mayor del Teatro Nacional?

Mi primer concierto en la Sala Mayor fue en una Temporada de Música Clásica como invitada por la Orquesta Nacional de Nicaragua hace algunos años. Fue muy bonito, estar del otro lado y no solo ser espectadora.

Ahora con la OSJRD tocamos mucho en la Sala Mayor, pero al igual que la primera vez, lo disfruto mucho. Ver la alegría de mis amigos, nunca pueden faltar esas fotos locas que verás horas después en Facebook, y compartir esos momentos vale oro, somos una gran familia.

¿Cómo visualizás tus siguientes pasos en la música, qué más te gustaría hacer?

Me visualizo estudiando chelo continuamente, es un instrumento muy complejo que te lleva años poder dominar a la perfección. No soy la mejor y me falta mucho para llegar a serlo, pero eso sí, dedico muchas horas practicando durante la semana. Aspiro a estudiar un día fuera y regresar para fortalecer la cultura de mi país. Me gusta pensar que no es una competencia, sino un trayecto que tengo que disfrutar. La música es como esas alas que me hacen volar y tocar chelo puede ser adictivo.

 

Llena de optimismo

Nelly Alcira Silva Valle

EDAD: 29 AÑOS

PROFESIÓN: chelista y profesora de música

 

Se describe a sí misma como una persona muy responsable, siempre optimista, a la que le gusta "ponerle una sonrisa a la vida", sin importar lo que suceda. Afirma ser dedicada y divertida.