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Es un bar en el cual las mesas pueden convertirse en partidas de Monopoly o de Jenga, y los asientos en cómodos sillones de lectura para explorar “La Metamorfosis” de Franz Kafka, o “Veinte Poemas de Amor” de Pablo Neruda. También hay días para cinéfilos, amantes del jazz, del rock y del karaoke… En fin, un local disímil a los bares capitalinos.

Se llama La Otra Embajada porque su dueño, Roberto Herrera, vivió 16 años fuera de Nicaragua estudiando, trabajando y viajando por varios países, apropiándose de ideas frescas en cuanto a cómo debería ser un bar en el cual la totalidad de los presentes se sientan a gusto.

Pluralidad

El resultado es un espacio con una aireada y amena decoración en la que predomina el blanco, con estantes en las paredes donde descansan libros y juegos de mesa listos para que la clientela haga uso de ellos. El arte de los muros homenajea a Frida Kahlo, Bob Marley, Rubén Darío y George Orwell, mientras que anaqueles cúbicos guardan miniaturas de sitios icónicos del mundo como el Stonehenge, la Torre Eiffel, las Pirámides de Giza, el Chichén Itzá, el Empire State y los Moáis de la Isla de Pascua.

Para cinéfilos

Herrera afirma que existe una retroalimentación con la clientela, pues no son pocos quienes lo felicitan por la selección de películas y de música, y al mismo tiempo le hacen propuestas y le pasan más material para proyecciones o noches futuras.

“Hay una retroalimentación en cuanto al cine, la música y los libros. Y esa era la idea, aportar algo al país, ser un lugar que apuesta de alguna manera a promover innovación con arte, literatura, cine”, revela Herrera, quien ha estado en Estados Unidos, México, Colombia, Italia, Grecia y Alemania.

Todos los martes el bar presenta dos tandas de cine, una a las 7:30 p.m. y otra a las 9:00 p.m. Durante el mes de octubre las películas han sido en su mayoría del género de miedo, pero son excelentes propuestas que no se consiguen fácilmente, como la cinta surcoreana “Gabal” (2005), la alemana “Nosferatu” (1922), la japonesa “Ju-on” (2000) y la española “El Orfanato” (2007).

Tragos y picoteo

Además de los martes de cine, están los miércoles de música jazz y blues, los jueves con una lista de reproducción de rock en español, y los viernes y sábados con sesiones improvisadas de karaoke. Estas divertidas actividades pueden ser acompañadas por un menú que a su vez justifica el nombre del lugar.

Diferentes entradas para picar, con banderitas del país de donde son provenientes, ilustran la sección de comida en el menú. Entre ellas destacan el “lao-tse con lechuga”, que es una mezcla de cortes de pollo con hongos y maní marinado en soya, los dedos de mozzarella y los paninos de chimichurri y de pollo a la mostaza con pesto.

En la sección de bebidas, incluso más banderitas dan prueba de la diversidad de culturas que pueden saborearse en La Otra Embajada. Desde café irlandés (con whisky) hasta café vietnamita (con leche condensada), las bebidas alcohólicas y sin alcohol representan a Francia, España, México, Brasil, Holanda, Cuba, Nicaragua, entre otros.

Agendalo

El bar La Otra Embajada está ubicado en la plaza comercial Güegüense, de la rotonda El Güegüense, media cuadra abajo. Su horario es: martes y miércoles de 4:00 p.m. a medianoche, jueves y viernes de 4:00 p.m. a 2:00 a.m., y sábado de 3:00 p.m. a 2:00 a.m.

 

Wi-Fi gratis de alta velocidad y libre uso de la electricidad son servicios que ofrece el local a sus clientes.

 

21 de marzo del presente año fue cuando abrió sus puertas La Otra Embajada.