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Una vez que el telón se abre y aparece en el escenario, Israel Ismael Reyes Membreño no es el mismo. El joven actor se despoja de su personalidad risueña y divertida para sumergirse en “el universo mágico del teatro”, donde si hay que sollozar, llora, y si hay que reír, carcajea.

Tenía 8 años cuando debutó en el mundo de la actuación, desde entonces no ha dejado de provocar asombro, arrebatar sonrisas y robarse la atención del público.

¿En qué momento de tu vida entrás al teatro?
El teatro siempre ha estado presente en mi vida. Recuerdo que la primera vez que actué fue a los 8 años en un sociodrama en la escuela, y después en algunas obras de teatro pequeñas. Pero ya con una directora de teatro profesional y en obras más elaboradas fue hasta el 2012, cuando participé en la obra “Nuestra señora de las nubes”, con el Teatro Experimental de la Universidad Centroamericana (Teuca).

¿Qué te atrajo del teatro?
El teatro es el arte más completo, porque te exige mucha preparación física y mental, y eso hace que el actor se exija como persona, eso me gustó mucho. Por otro lado, me enamoré del teatro porque a través de la actuación podés llevar un mensaje, hacer que la gente reflexione, e incluso provocar cambios de pensamientos.

Hablaste de exigencias, ¿qué tanto te exige?
Principalmente tiempo. Toda la gente ve una obra de 45 o 50 minutos, sin embargo, montar esa presentación lleva mucho más tiempo, porque es necesario aprenderse el guión, ensayar, realizar montaje, y otra serie de actividades para las cuales se necesitan muchas horas.

En relación con el tema del tiempo, ¿cómo lográs organizar tu vida entre los estudios universitarios y el grupo de teatro?
El secreto está en una correcta planificación. Saber lo que tenés que hacer también es clave. Por ejemplo, cada vez que voy a inscribir clases en la universidad trato de que el horario no coincida con el de las prácticas del grupo de teatro. Asimismo, ya sé que el día sábado lo tengo reservado  para mis clases en la Escuela Nacional de Teatro Pilar Aguirre.

Además de la universidad, los ensayos y presentaciones del grupo de teatro, también tengo que darle espacio en la agenda a algunos trabajitos que a veces me ofrecen.

¿Qué tipo de “trabajitos”?
Lo que me salga. Por ejemplo, ahorita estoy trabajando con el Club de Jóvenes Ambientalistas, y con ellos hago de animador o maestro de ceremonia, en distintos eventos. Asimismo a veces me ofrecen grabar viñetas.

¿Cuál es tu principal característica a la hora de actuar?
Poner amor a lo que hago, poner mis sentimientos. Creo que no es una característica solo mía, sino de todos los actores, porque el teatro es exponerte, es llorar cuando tenés que hacerlo, es enojarte o reírte cuando el personaje que estás representando lo amerite.

Cuando estás actuando, ¿qué sentís?
Es genial, porque sabés que hay mucha gente en frente viéndote actuar y a veces te da nervios, porque las presentaciones no siempre salen perfectas, y tenés temor a que el espectador lo vaya a notar.

Cada vez que represento a un personaje siento que el teatro me ha cambiado la vida. El Israel Reyes de 2012 no es el mismo de ahora. Gracias al teatro veo la vida desde otra perspectiva.

¿Cómo tratás el tema de los nervios a la hora de la presentación de una obra?
En el teatro hay una técnica que se llama “la cuarta pared”. En todo espacio en el que se presenta una obra hay cuatro paredes, la de la derecha, la de la izquierda, la de atrás y la de en frente que es dónde está el público. Esta técnica te sirve para pensar que no hay nadie ahí, y que estás encerrado en tu propio mundo. Yo trato de encerrarme lo que más puedo en el universo mágico del teatro, abandonar mi personalidad y meterme en el personaje.

¿Una experiencia graciosa durante alguna presentación?
Hay una que nunca se me va a olvidar. Recuerdo que durante la presentación de la obra “Nuestra señora de las nubes”, en una de las escenas se me rompió el pantalón desde la entrepierna hasta la rodilla. En ese momento tuve que hacer toda la actuación de perfil, para que la gente no viera que el gobernador, que era el personaje que estaba representando, andaba todo roto.

Desde tu perspectiva, ¿cómo está el teatro nicaragüense?
Recientemente hubo un auge, pero falta mucho camino por recorrer, de eso no hay duda. En comparación con otros países centroamericanos y de Latinoamérica estamos atrasados, por lo que hay mucho que hacer. El teatro nicaragüense necesita apoyo. En este país las empresas no apoyan el teatro. Por otro lado, a nivel actoral no estamos mal. Hay mucho talento humano en el teatro nicaragüense.

¿Cuál es el papel de los jóvenes en la etapa actual del teatro en Nicaragua?
La juventud juega un papel protagónico. La mayor producción de teatro está en las universidades.

Un actor risueño

Israel Reyes, Estudiante.
EDAD: 21 AÑOS
PROFESIÓN: Actor de teatro.

Estudia Comunicación Social en la Universidad Centroamericana (UCA). Se describe como una persona alegre, a la que le gusta reír todo el tiempo. “No hay día en el que no me haya carcajeado”. En cada jornada de su vida trata de robarle una sonrisa a quienes lo rodean. Considera que el teatro es pasión, es querer cambiar ideas.

 

 

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