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Managua está bajo amenaza sísmica. Walter Gómez, especialista y miembro de la Asociación de Ingenieros y Arquitectos de Nicaragua, estima que hay una “alta probabilidad” --de un 75%-- de que una de las fallas locales de la capital: la del Aeropuerto, la de la Escuela, la de Chico Pelón, la de Tiscapa, la del Estadio, la de San Judas y la de los Bancos, se active y genere un terremoto devastador, similar al ocurrido en 1972.

A esa amenaza latente se une el poder destructivo de las fallas geológicas Mateare y Cofradía, que bordean las fallas locales antes mencionadas, y que atraviesan la ciudad de Managua. En caso de activarse, Gómez estima que generarían un terremoto potencial de magnitud 8 en la escala de Richter.

La falla Mateare-Las Nubes, aseguró Gómez, consultor y catedrático, tiene una extensión de 78 km, y su radio de acción es grandísimo, con un foco de profundidad no tan superficial como las fallas que atraviesan a lo interno la ciudad, pero aun así su efecto es destructor porque atraviesa toda Managua por el occidente.

“Ambas fallas geológicas (Cofradía y Mateare) tienen un potencial para generar terremotos de magnitud Richter de 8 grados”, insistió Gómez, por tanto, recomienda a los ingenieros estructurales que velen por levantar construcciones sismo-resistente, las que por cierto no garantizarán que las edificaciones no sufran daños, pero sí asegurarían que las construcciones no se conviertan fácilmente en una tumba para sus ocupantes.

Sismos poco profundos y muy dañinos

En un foro conmemorativo del 40 aniversario del terremoto de 1972, el ingeniero Gómez presentó una tabla comparativa al gremio de ingenieros nicaragüenses, sobre las características de los terremotos registrados en Puerto Príncipe, Haití, en 2010, y el de Tokio, Japón, en 2011, con el ocurrido en Managua en 1972.

Gómez recordó que el terremoto que destruyó Haití, el 12 de enero de 2010, fue de magnitud 7.0 en la escala de Richter, con una profundidad de 13 km, y su epicentro a 25 kilómetros de Puerto Príncipe.

Mientras el de Tokio, Japón, Gómez indicó que registró una intensidad de 9.0 en la escala de Richter, con un foco de profundidad de 32 km y su epicentro a una distancia de 373 km.

En cambio, el de Managua de 1972, según Gómez, registró 6.5 grados de magnitud en la escala de Richter, 5 kilómetros de profundidad y su epicentro a 00 kilómetros de Managua, es decir, un fenómeno completamente catastrófico en toda su extensión. Cabe indicar que otras fuentes oficiales le atribuyen una intensidad de 6.2 en la escala Richter.

El experto afirmó que todas las fallas geológicas que atraviesan la capital generan sismos poco profundos, devastadores, que convierten a Managua en la zona de más alto riesgo sísmico de Nicaragua, prueba de ello, los terremotos de 1931 y de 1972, que se originaron por las fallas Estadio y Tiscapa, respectivamente, a poca profundidad.

Falta un viceministerio de planificación urbana

“Antes del terremoto de 1972, solamente algunas de las construcciones principales de Managua, se diseñaron estructuralmente, siguiendo el Código de Construcción de otro país, debido a que en esa época Nicaragua no tenía su propio Código”, dijo Gómez, quien estimó que ese sismo cobró la vida de 10,000 capitalinos y causó 12,000 heridos.

Para ese entonces, las construcciones más comunes eran de taquezal, concreto reforzado y mampostería. “Las de taquezal, ubicadas en el centro de la ciudad, fueron totalmente destruidas, lo mismo que las de mampostería que no estaban debidamente confinadas por elementos de concreto reforzado. Las construcciones de concreto reforzado, en general, presentaron menos daños”, indicó Gómez.

Por su parte, el ingeniero consultor Robert Atha Ramírez, miembro del equipo técnico del Departamento de Ingeniería de la Agencia Internacional para el Desarrollo de los Estados Unidos (Usaid), recordó que luego del terremoto de 1972, se conformó el Viceministerio de Planificación Urbana, que se encargaba de normar, regular, reglamentar y supervisar los proyectos de construcción que se hacían en el país.

A juicio del ingeniero Ramírez, si el Viceministerio de Planificación Urbana no hubiese desaparecido, en estos momentos Nicaragua sería, técnicamente, el país más seguro de Centroamérica, ya que después del terremoto de 1972 este país recibió ayuda internacional de países amigos para fortalecer el Ministerio de Planificación Urbana, en aspectos técnicos y económicos, para que las futuras construcciones, sobre todo en la capital, se erigieran sobre bases sólidas y sobre un respaldo técnico científico.

Al respecto, recordó que el Viceministerio de Planificación Urbana contaba con varias unidades que garantizaban que las construcciones fueran sismo- resistentes, entre ellas, la oficina de Seguridad Estructural, de Inspectores, de Geología, y el Laboratorio de Materiales de Construcción.

En su opinión, la oficina de Seguridad Estructural contaba con los mejores ingenieros estructurales, encargados de revisar los planos constructivos estructurales, de acuerdo con el Reglamento Nacional de la Construcción (RCN) y con respecto a las indicaciones de la Matriz de Planeamiento; mientras los inspectores se trasladaban hasta las obras en construcción para garantizar que no se estuviera haciendo una construcción clandestina o con mala calidad técnica.

El Viceministerio de Planificación Urbana, que funcionó por unos cinco años, según Ramírez, recibió apoyo de Estados Unidos; del Banco Interamericano de Desarrollo, BID; Banco Mundial, BM, y del Banco Centroamericano de Integración Económica, BCIE.

Malos materiales se comercializan

El ingeniero y consultor Walter Gómez valoró que en Nicaragua no existe una institución gubernamental que garantice que se edifican construcciones sismo-resistentes.

Al respecto, señaló que en el país aún hay fábricas de bloques que continúan vendiendo materiales de muy baja resistencia, piedras trituradas para fabricar concreto, que además de ser piedrín están altamente contaminadas con piedras porosas de origen volcánico, que fácilmente se pulverizan hasta con los dedos de las manos.

Asimismo, aseguró que se continúan comercializando varillas de acero milimetradas en el mercado nacional, que fueron prohibidas por el Ministerio de Transporte e Infraestructura, MTI, hace unos años.

Además, el experto refirió que en Nicaragua se hacen construcciones sin diseño estructural previo, o bien, sin planos constructivos estructurales.

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