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Hace 40 años el corazón económico de Nicaragua sufrió un ataque que casi provocó su muerte. La ciudad que concentraba la quinta parte de la población, el 60% de la producción manufacturera, el 60% de la actividad comercial y que servía como centro financiero, cultural e institucional, quedó prácticamente pulverizada.

40 años después del terremoto de ManaguaUn terremoto de 6.2 grados en la escala de Ritcher acabó con el optimismo de algunos empresarios de la época. Leonel Argüello, entonces gerente general de la Nacional de Seguros, fue uno de ellos.

Aquella madrugada del 23 de diciembre de 1972, Argüello tenía una copa de vino en las manos, con la que festejaba “un año magnífico”, en la casa de uno de sus primos en Los Robles, ya que había ganado “un montón de plata”. Entonces con 40 años, se preparaba para comenzar negociaciones con varios grupos financieros y empresas de la construcción.

Pero llegó el terremoto y por un tiempo prolongado sus planes tuvieron que suspenderse. Según Argüello, las empresas aseguradoras en ese momento no estaban preparadas para una catástrofe como la ocurrida.

“El terremoto de Managua fue en el mero corazón de la capital de un país y eso fue una enorme enseñanza no solo para los aseguradores sino para los reaseguradores, que no habían tenido una experiencia de un país en el cual el centro económico más importante fuera dañado”, destacó Argüello.

En total, la Nacional de Seguros, La Protectora, la Nicaragüense de Seguros, e Inmobiliaria de Seguros, pagaron US$110 millones a unos 70 asegurados. La Nacional de Seguros desembolsó US$70 millones y muchos de los reclamos no fueron por incendios, sino por saqueo.

Un informe de la Cepal presentado en enero de 1973 indica que de acuerdo con algunos cálculos provisionales basados en censos y encuestas anteriores, se calculaba en US$1,000 millones el capital fijo de Managua antes del desastre, correspondiendo el 40% al sector vivienda, el 20% al sector industria, el 15% a edificios públicos e infraestructura y el 25% restante al sector de comercio y servicios.

“A partir de esas cifras podría inferirse que el 60% de la inversión fija acumulada se perdió (80% de las viviendas, dos tercios de las edificaciones públicas e infraestructura, 60% del comercio y servicios y 15 de la industria)”, señala el informe.

La Cepal consideró que los daños en capital fijo y existencias ascendieron a unos US$620 millones y “en otros renglones” a US$152 millones, sumando US$772 millones. Dicha cifra se refiere al valor pagado en reponer lo dañado o destruido y los traslados.

Informaciones oficiales citadas por la Cepal indican que el 90% de la capacidad de distibución del comercio de Managua, que representaba el 60% de todo el país, quedó totalmente inutilizada.

Las pérdidas en edificios públicos e infraestructura urbana se calcularon en aproximadamente US$112 millones, de estos US$20 millones en hospitales, US$17 millones en urbanización, US$9 millones en el sector de energía eléctrica, US$4.5 millones en mercados y US$61 millones en otros edificios públicos.

El desastre provocó la reducción del 39% de los ingresos del Gobierno central. De 78,000 viviendas que existían en Managua, el 75% quedaron completamente destruidas.

Se reinventan las empresas de seguros

Leonel Argüello, que hoy continúa en el negocio de los seguros, sostiene que tras el desastre los dueños de las aseguradoras “estábamos prácticamente con lo que teníamos en la bolsa”, porque el sistema financiero estaba cerrado. Sin embargo, al año siguiente ese sector gozó de bonanza.

“En el primer año después del terremoto comenzó a crecer la actividad del seguro, no en volumen pero sí en número, porque de los departamentos comenzaron a comprar el seguro de incendio con terremoto, de tal manera que en los años siguientes prácticamente se duplicó la cartera del seguro”.

 

Números en 1972

136,000 era el PEA 29.5% de inversión pública

US$ 7 millones más se exportó de carne a EU respecto a 1971

400,000 metros cuadrados de edificios comerciales y bodegas quedaron destruidos

340,000 metros cuadrados de edificios públicos destruidos.

 

"El terremoto en Managua fue, en realidad, una enseñanza para la actividad del reaseguro mundial".

Leonel Argüello