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Un circuito turístico que inicia en una de las playas del lago Cocibolca más visitadas del departamento de Rivas, y culmina en las costas de Chacocente, en el océano Pacífico, es la nueva alternativa que ofrecen pequeños y medianos empresarios turísticos, que ven en este rubro una excelente oportunidad para impulsar el desarrollo de las comunidades rurales del departamento de Rivas, de una manera amigable con el medioambiente.

El circuito atraviesa cuatro municipios del istmo de Rivas, de este a oeste, desde las costa del balneario El Menco, ubicadas en la zona norte del municipio de Buenos Aires, hasta culminar al norte de Tola en la playa de Chacocente, la cual es muy reconocida por ser una de las dos playas de Nicaragua donde anidan las tortugas Paslama.

Según Freddy Cruz Cortés, Presidente de la Red de Reservas Silvestres Privadas de Nicaragua, el circuito tiene una extensión de 69 kilómetros, “en los cuales se ha incorporado  una diversidad de atractivos que van desde balnearios de agua dulce y salada, baños en aguas termales y ecoturismo, ofrecidos en cinco fincas verdes”, destacó.

Contacto directo con la naturaleza

El punto de partida de la espectacular travesía inicia en el kilómetro 85 de la Carretera Panamericana Sur, donde está la entrada al balneario El Menco, adonde se llega después de recorrer un tramo de diez kilómetros. En el lugar el visitante dispone de servicio de restaurante, y además de darse un “chapuzón” en las aguas del Cocibolca, tendrá una excelente vista hacia la Isla Zapatera y el Volcán Mombacho.

En el tramo también se encuentra la Reserva Silvestre Estancia el Congo, donde se ofrecen paseos a caballo y recorridos por senderos boscosos que permiten avistar colonias de monos congos, árboles bicentenarios, y una diversidad de mariposas y de aves.

La reserva también es catalogada como una excelente opción para campings o picnics familiares, y dispone de una piscina natural y servicio de restaurante, así como de información del sitio.

Al regresar a la Carretera Panamericana, el acceso en dirección al océano Pacífico es la entrada a El Amparo, que está en el kilómetro 83.6, y es la ruta que conduce a las cinco fincas verdes que forman parte del circuito, y están entre las comunidades de El Amparo, Cantimplora y San Marcos, del municipio de Belén.

Durante el paseo por estas fincas se podrá apreciar un zoocriadero de iguanas y un sendero, entre una variedad de árboles frutales. También podrá contratar paseos a caballo, observar el procesamiento de lácteos, la elaboración de hamacas y la extracción de miel.

Don José Antonio Barrios, propietario de una de estas fincas, expresó que en esta ruta también se encuentran miradores, entre los cuales, el de mayor altura es el denominado “El Mirador del Cielo”, desde el cual --según sus palabras-- se observan las playas de El Menco, la ciudad de Nandaime, el puente de Ochomogo y otros puntos.

En la finca “El Porvenir”, compartida por trece familias, los turistas tendrán la oportunidad de conocer el arte y la ciencia de la crianza y mantenimiento de colonias de abejas, para la producción de miel. Asimismo, podrán apreciar la elaboración  de hamacas.  

El apicultor William Molina aseguró que en la agroaldea tienen cinco años de dedicarse a ese rubro, que iniciaron con diez colmenas y en la actualidad disponen de 86.

“Cada colmena produce un promedio de 15 litros, y el proceso de extracción de miel se registra entre los meses de noviembre y abril, mientras que en el resto del año trabajamos para incrementar la reproducción de colmenas”, dijo, tras agregar que la miel y las hamacas se ofrecen a los visitantes y a los asistentes a ferias.

Después de pasar por las fincas, la ruta se adentra a las comunidades del norte de Tola, hasta llegar a Las Salinas de Nahualapa, donde la atracción es una piscina de aguas termales. Según el cuidador, Mariano Vargas, las temperaturas alcanzan hasta los 37 grados, dependiendo del estado del tiempo.

Además, indicó que en diciembre, marzo y abril es cuando más acuden a este lugar los turistas y otras personas, que “vienen en busca de curar ciertos malestares que son tratados con este tipo de aguas”, explicó Vargas.

El circuito turístico culmina la extensa travesía en El Astillero, desde donde los visitantes pueden refrescarse en el mar, y visitar el Refugio de Vida Silvestre de Chacocente, para observar la anidación de tortugas.

Según Marcial Chávez, Presidente de la cooperativa de turismo de Chacocente, los quelonios arriban desde el primero de julio hasta el 30 de enero, y aseguró que con este nuevo circuito, el turismo es una nueva oportunidad para las comunidades que están dentro del corredor.