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Viajar por encima de las copas de los árboles, conocer de cerca delicadas y multicolores mariposas, acariciar con las manos pájaros de bello plumaje, frágiles y aromáticas orquídeas, únicas en el mundo, caminar al borde de calderos humeantes cubiertos de bosques donde aún viven en libertad pumas y ocelotes, en un ambiente de eterna neblina y fascinante verdor tropical, es una experiencia que no solo se vive una vez en la vida sino cada vez que se visita la Reserva Natural Volcán Mombacho.

El Volcán Mombacho, es el único lugar en el Pacifico de Nicaragua donde existe un agradable clima de nebliselva que permite el desarrollo de una inmensa variedad de especies vegetales y animales, algunas de ellas únicas en el mundo, que convierten este lugar en un gigantesco laboratorio viviente, propicio para la conservación, investigación y la sana recreación. Fue declarado Reserva Natural en el año 1983.

El volcán tienen dos áreas definidas, la más grande es el área de amortiguamiento, de 6,444 hectáreas, donde existen varias comunidades que se dedican a diferentes labores agrícolas, entre ellas el cultivo de granos básicos, hortalizas y frutas, pero la mayor actividad productiva es el cultivo de café orgánico en varias fincas asentadas en las faldas de este guardián de la ciudad de Granada, distante 10 kilómetros al Norte.

Con el crecimiento del turismo, muchas familias locales han creado pequeñas empresas de servicios que ofrecen una amplia gama de actividades recreativas, educativas y culturales para los visitantes nacionales y extranjeros que llegan en busca de un contacto directo con la naturaleza.

Entre caminos arenosos y trochas cubiertas bajo la sombra de viejos Ceibos y Guanacastes sobresalen pequeños albergues donde familias campesinas ofrecen atención personal a los turistas que llegan facilitándoles binoculares, bicicletas y caballos para pasear por los caminos de la reserva, servicios de guías experimentados, venta de comida casera y hasta deportes extremos como el Canopy con Rappel.

A los 850 metros de altura empieza la zona núcleo, de 578 hectáreas, donde el visitante deseará tener vista de águila para ver a toda distancia la mayor concentración de vida animal y vegetal en un solo lugar. A esta zona se accede viajando en un vehículo 4x4 o tomando el servicio de trasporte que ofrece la Fundación Cocibolca, que vela por el cuido y conservación de la biodiversidad de la Reserva.

“En la reserva se puede conocer la fauna, flora y fenómenos geofísicos, apreciar en toda su belleza más de 250 especies de aves, 50 de ellas migratorias que viajan de continente a continente, desde Canadá a Sudamérica, mas de 50 especies de mamíferos, la mayoría en peligro de extinción, como tigrillos, gato ostoche, Ocelote, puma, monos aulladores, cara blanca, araña, congos, zahínos, pizotes, chanchos de monte, pavones, guatusas, venados y otra fauna menor que solo existe en esta área protegida, además, existen 10 especies de anfibios, entre ellas la Salamadra del Mombacho, única en el mundo, explicó Enoc Pineda, director de campo de la Reserva.

La reserva recibe unas 28 mil visitas al año, el mejor ha sido el 2007, cuando recibió 30 mil personas, sin embargo, el área tiene capacidad para recibir hasta 50 mil personas sin causar daño ambiental, aseguró Pineda.

Para conocer este regalo de la naturaleza, hay que recorrer al menos una de las 3 rutas de senderismo a través del bosque nublado que hay en la cima. El más corto, el sendero El Cráter, mide 1.5 kilómetros de longitud y el más largo, el de El Puma, de 4 kilómetros, requiere unas cuatro horas de rica caminata.

En el viaje hacia la cima, se pasa por la hacienda cafetalera El Progreso, certificada por Rainforest Aliance como una empresa comprometida con la conservación de los ecosistemas y del medio ambiente. Aquí, además de una rica taza de café Las Flores, el visitante puede disfrutar de una aventura llena de pura adrenalina, viajando entre las copas de los centenarios árboles en el Canopy Adventure que cuenta con 15 ramplas y unos dos kilómetros de cable entre los árboles más altos. Aquí mismo se ofrece a los turistas, la experiencia de conocer el proceso del cultivo del café y compartir la vida del campo y sus pobladores, en un recorrido guiado por toda la finca.

En la cima se encuentra la estación biológica, de donde salen los recorridos a los senderos y sus miradores, desde donde se obtienen las más espectaculares vistas panorámicas de la ciudad de Granada, Masaya y del lago de Nicaragua, con sus isletas, Ometepe y hasta las montañas de Chontales.

Además de respirar aire fresco y puro, es bueno disfrutar de la caminata, bajo los árboles, escuchando el canto de los pájaros y observando la exuberante flora, compuesta por más de 750 especies diferentes, entre ellas 128 tipos de orquídeas, incluida la Maxillaria mobachoensis, única en su especie.

Por la noche, es otro tipo de aventura, es cuando salen de sus madrigueras, cuevas y nidos todos los animales de vida nocturna, como las lechuzas, búhos, ranas, murciélagos, aves rapaces, felinos y algunos mamíferos.

El costo de entrada con vehículo, (sólo 4x4) es de 142 córdobas. Los estudiantes pagan dos dólares y los extranjeros 15 dólares. Quedarse a dormir en el albergue de la estación biológica, a más de mil metros de altura, cuesta 40 dólares, que incluye transportación hasta la cima, cena, desayuno y un tour guiado en la noche para conocer las especies más interesantes del mundo animal nocturno.

 

Su explosión formó las isletas

El Mombacho, de 1345 metros de altura, es uno de los 21 volcanes que tiene Nicaragua y forma parte de los 452 volcanes que tiene El Cinturón de Fuego del Pacifico, la zona sísmica más activa del mundo. Nuestro pequeño coloso de fuego estuvo dormido durante más de 20 mil años tras la descomunal explosión que hizo volar su cono que formó las Isletas de Granada. La única referencia histórica que se tiene de este volcán  data del año 1,570 cuando un gran deslave con las aguas de la laguna que había en su cráter,  sepultó la comunidad indígena de Mombacho. Desde entonces, sigue reposando.