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Empezó la temporada de cruceros, y Corinto --la ciudad portuaria más importante de Nicaragua-- está preparada para recibir a turistas y visitantes nacionales y extranjeros, con su variada gastronomía a base de pescados y mariscos y, sobre todo, sus destinos turísticos e históricos. El visitante puede tomar un paseo en bote a la isla El Cardón, donde nuestra mayor figura literaria, Rubén Darío, “El Príncipe de las Letras Castellanas”, se inspiró para escribir A Margarita Debayle, uno de sus poemas más célebres, y donde aún funciona el viejo faro que se instaló a finales del siglo XIX.

Corinto es el puerto marítimo más grande de Nicaragua. A diferencia de otros, está asentado en una isla separada de tierra firme por un estero, pero conectada por un puente recién construido junto al antiguo de Pasocaballos.

El puerto de Corinto es una pequeña ciudad que vive al ritmo del movimiento de los barcos que atracan en su muelle, el que dinamiza su comercio y toda la actividad socioeconómica de la población.

En este puerto se estiba mercadería que llega de todo el mundo, principalmente petróleo, cereales, equipos automotrices, fertilizantes y otros materiales. Por aquí mismo salen buques cargados de contenedores con ron, metanol, melaza, café y otros productos agrícolas de Nicaragua hacia países de Europa, Asia, América Latina y Estados Unidos de Norteamérica.

Esta ciudad-puerto nació como municipio en 1858 para sustituir al Puerto La Posesión, de El Realejo, que dejó de funcionar por la sedimentación que ya no permitía el paso de los barcos al interior de la bahía, ubicada a pocos kilómetros al norte.

Según Iván Cortez, historiador local, esta isla ha ostentado tres nombres anteriores; primero Aguei, en tiempos precolombinos, después Conyagua, luego Punta Icaco, por la abundancia de esta fruta y por último Corinto, como la ciudad Griega del Peloponeso de ese nombre. Desde la época del cacique Agateyte, hasta nuestros días, sus pobladores han vivido de los frutos del mar, de donde extraen pescado, mariscos y hasta tiburones que son servidos en los diferentes restaurantes que hay a lo largo de la costa.

Actualmente Corinto tiene mucha actividad por la constante llegada de buques cargueros, sin embargo, fue durante los últimos años del siglo XIX y gran parte del siglo XX que esta ciudad vivió su época dorada gracias a la construcción del Ferrocarril del Pacifico, que tuvo en este puerto una terminal ferroviaria que comunicaba con las principales ciudades del Pacífico de Nicaragua.

Muy característico de la ciudad es la presencia de cientos de camiones de transporte pesado haciendo fila para cargar las mercancías que traen los barcos o para entregar productos listos para su exportación. Esta actividad genera un movimiento de cientos de personas en misión de trámites aduaneros, traslado de mercaderías y por consiguiente demanda de servicios de alimentación y alojamiento.

Sin embargo, empresarios como Flavio Pérez, propietario del hotel Jessi, se queja de la lentitud de la aduana en agilizar los trámites aduaneros a los comerciantes, lo que se conlleva que éstos prefieran pagar a las agencias aduaneras para que les saquen sus mercancías en vez de llegar a perder varios días debido a un lento trámite burocrático. Estos comerciantes eran los que antes llenaban sus habitaciones.

Lugares turísticos

En épocas especiales del año, la ciudad se llena con la presencia de miles de turistas que llegan en Cruceros, los que por lo general aprovechan su corta visita para desayunar o almorzar en alguno de los restaurantes alineados en la costa, desde donde se tiene una vista de la bahía y las islas que están al frente de ésta.

En la ciudad se puede visitar el mercado municipal, diferentes parques y paseos, como el dedicado a los poetas y varios monumentos, como el Hope in memoriam, en recuerdo del Barco con ese nombre que Anastasio Somoza bautizó en honor a su esposa Hope Portocarrero de Somoza.

También se puede visitar la Isla El Cardón, famosa por ser el lugar donde en abril de 1908 el poeta Rubén Darío escribió, “A Margarita Debayle” uno de sus poemas más conocidos y declamados en actos culturales. Además esta isla, cubierta de vegetación y otras que protegen la bahía tienen playas hacia el mar, donde se puede nadar y pasear por sus costas.

También en esta isla se encuentra el faro del puerto que se instaló en 1876 y una estatua dedicada al Príncipe de las Letras Castellanas, Rubén Darío, de 5.5 metros de altura, que con su pedestal alcanza más del doble. Esta isla se puede visitar mediante el pago a uno de los pescadores que fondean sus botes frente a Costa Azul.

La ciudad cuenta con un remozado parque central, donde sobresale por su altura el reloj del centenario y los monumentos al padre Azarías H Pallais y del sacerdote alemán José Schendell, además le adornan un antiguo cañón de bronce en medio del jardín y la antigua estación del ferrocarril, de estilo colonial, convertida ahora en Palacio de Cultura de Corinto, con una biblioteca pública, un museo comunitario, y un auditorio en su interior.

Oferta de hoteles y restaurantes

Un evento que atrae mucho turismo a la ciudad es la Feria Gastronómica que cada año se realiza en el parque central, donde participan decenas de voluntarios en la venta de platillos con todos los productos del mar, para recaudar fondos a beneficio del hogar de ancianos Santa Eduviges. Entre los platos que se ofrecen están: sopas de mariscos, punche, pulpo, aletas de tiburón y ceviches de camarón, pescado, conchas negras y otros platillos marinos.

A pesar de ser una ciudad portuaria, con extensas playas de finas arenas, Corinto tiene poca infraestructura para atender la creciente demanda de servicios turísticos. El Hotel Valencia, ubicado sobre la rivera del estero, junto al extremo sur del puente de Pasocaballos, cuenta con 19 habitaciones y servicios de guías para paseos en bote alrededor de los manglares y por la ruta de los galeones que anclaban en el antiguo puerto de El Realejo. En este local la habitación por noche vale U$40.00.

Además, en la ciudad existen hostales familiares donde se pueden quedar a dormir pequeños grupos de visitantes, entre ellos el Hotel Jessi, con 11 habitaciones con aire acondicionado, baño, y TV cable. Aquí los precios oscilan entre U$15 y U$40.00. Otros lugares económicos para hospedarse son el Hotel Vargas, y el Hotel Central, entre otros.

Sin embargo, Corinto dispone de muchos restaurantes donde se ofrece un variado menú de productos del mar, entre los que sobresalen los mariscos. Entre ellos están el Restaurante El Espigón, frente a la playa, donde sirven sopas marineras, pescado, langosta, ceviches y demás productos del mar.

En la bahía se encuentra el restaurante Ranchón El Cardón, frente a la isla del mismo nombre, donde un pescado frito cuenta entre C$80.00 y C$ 140.00, el plato de camarones C$220.00. En el Costa Azul, un plato de camarón vale C$295.00, uno de langosta C$490.00, un ceviche de camarón C$195.00 y uno mixto C$210.00. Otro restaurante es el Brisa Marina.

El Restaurante El Peruano ofrece la taza de sopa de mariscos a C$192.00, el pescado frito a C$180.00-C$280.00 y el ceviche a C$150.00-C$200.00 Frente al estero, el Restaurante El Español tienen capacidad para atender a 150 comensales con un menú que incluye paellas, zarzuelas, pulpo, camarón, langosta y pescado, con precios que oscilan entre C$300.00 y C$200.00. Además, dispone de una carta con variedad de vinos.

Y para bañar, Corinto tiene varias opciones: las costas dentro de la bahía, las playas de las islas que protegen la bahía y la extensa costa, junto a Pasocaballos. Corinto está a 152 kilómetros de Managua, en el departamento de Chinandega.

 

Cómo llegar:

Se toma un bus en la terminal del mercado “Israel Lewites” que va directo a Chinandega. Al llegar a la terminal de esa ciudad, allí mismo se toma una buseta o un bus que se dirige hacia Corinto.