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El escenario parece sacado de una película de ciencia ficción sobre un imaginario viaje al planeta rojo, Marte: un paisaje desolado, lleno de lava petrificada y envuelto en nubes de humo tóxico que vienen de la boca del infierno. En el suelo, de arena fina y gris quedan grabadas las huellas de tres exploradores terrícolas que se aventuran a la conquista de un mundo desconocido.

Pero esta no es una escenografía montada, con humo artificial ni efectos especiales, sino uno de los paisajes naturales que tiene el Parque Nacional Volcán Masaya, a solo 23 kilómetros de Managua, la capital de Nicaragua.

El Parque Nacional Volcán Masaya es un complejo geológico formado por dos volcanes, el Masaya y el Nindirí y cinco cráteres dentro de una caldera de más de 6 kilómetros de ancho por 11 kilómetros de largo, con una altura de 635 metros sobre el nivel del mar.

Cifras condominio

El Masaya es uno de los pocos volcanes activos en el mundo que permite el acceso en vehículo hasta el borde su humeante cráter. Además, con ayuda de guías especializados, se pueden recorrer senderos alrededor de los cinco cráteres que forman este Parque Nacional.

La visita empieza con un recorrido por el museo del Volcán, ubicado a un kilómetro de la entrada, sobre la cima de una pequeña loma formada por la corriente de lava petrificada de la última colada ocurrida en 1772.

El museo, que cuenta con auditorio para charlas científicas, está dividido en cinco salas temáticas, con información detallada para estudiantes y turistas nacionales y extranjeros sobre su historia, geología, vulcanología, naturaleza y biodiversidad.

Unos cien metros adelante del museo, tomando una trocha a la izquierda se encuentran las fumarolas de El Comalito, desde donde se puede apreciar la colada que cubrió casi la mitad de la laguna de Masaya. Sobre los campos de lava petrificada de años pretéritos ha surgido una vegetación resistente a la aridez del lugar, inclusive existe un pequeño bosque seco tropical en la parte media, que se hace más frondoso a medida que se acerca a la orilla de las aguas de la laguna.

Aunque aparenta ser un lugar desolado, lo cierto es que en torno al volcán existe una variada y exótica fauna que por siglos ha sobrevivido al desértico ambiente y a la acción depredadora de cazadores que provocan incendios forestales y los que el mismo volcán provoca con sus frecuentes erupciones.

Biodiversidad entre piedras calientes

Carlos Gómez, guarda parque y guía turístico, explica que en este volcán existen más de 130 especies de plantas, entre epífitas, bromelias, orquídeas y la flor nacional Sacuanjoche, que es resistente a la acidez del clima.

“También existen animales como los monos carablanca, monos congo, osos hormigueros, venados cola blanca, armadillos, garrobos, ardillas, cenzontles, chachalacas y otros. Esto es como un laboratorio biológico donde se puede ver cómo ha evolucionado la vida vegetal y animal, donde hay 26 especies de mamíferos, 30 especies de serpientes, 90 especies de aves, 100 de plantas y 5 de anfibios”, asegura Gómez.

Subiendo por la carretera pavimentada que lleva hasta el borde del cráter Santiago, se llega a la Plaza de Oviedo, dominada por una pequeña colina sobre la que se encuentra la Cruz de Bobadilla, empotrada en el mismo lugar donde Fray Francisco de Bobadilla puso en 1527 una cruz de madera para exorcizar al mismísimo demonio, ya que estaba convencido de que el cráter era la boca del infierno.

En este cráter existen miradores de donde se aprecia con seguridad todo el complejo volcánico. Al frente está la boca humeante del volcán Masaya, el cráter Santiago. A la derecha se encuentra una planicie con un paisaje cósmico que llega hasta el borde del cráter del volcán Nindirí.

Durante el día, el humo que lanza el volcán casi no deja ver la lava incandescente que es permanente en el fondo del cráter, pero de noche es posible ver el magma rojizo y efervescente con solo asomarse desde el mirador.

Retorno en el tiempo

Caminar sobre estos tumultos de lava petrificada es como volver a la edad de piedra o pisar el suelo de otro planeta, porque aquí la evolución parece empezar justo después del enfriamiento de la tierra. Esta experiencia es quizás la más emocionante en la vida de cualquier turista que se aventure a conocer el corazón de uno de los volcanes más activos del mundo, el Masaya.

Con la ayuda de guías y guardaparques experimentados, el visitante puede elegir el sendero que desea recorrer. Además de El Comalito, existen El Coyote, La Penca, los cráteres y las cuevas. Aconsejan visitar este último lugar de noche, para ver a miles de murciélagos que salen a buscar comida en las montañas vecinas. En total, son más de 26 kilómetros de senderos alrededor del Parque Nacional.

La visita no es completa si no se recorre al menos una de las 15 cuevas que existen alrededor del volcán Masaya. Las cuevas son el hábitat natural de murciélagos de 10 especies que se han adaptado a este lugar.

Para las personas que padecen de Quiroptofobia (temor a los murciélagos), Gómez dice que esos animalitos no hacen ningún daño a los humanos, sino que al contrario, son beneficiosos para el bosque y la agricultura porque diseminan el polen y semillas, y muchos productores dependen de los murciélagos para la fecundación de sus plantíos de frutas.

Una de las cuevas, la llamada Tzinaconostoc, que en lengua indígena significa “Cueva de Murciélagos”, tiene unos 200 metros de longitud y al final existe una especie de bóveda que los aborígenes usaban como templo donde sesionaban los consejos de ancianos de la época.

A mano izquierda se encuentra la entrada a la “Cueva de la Bruja”, personaje misterioso que era consultado por los sabios ancianos sobre temas de importancia para la comunidad, según la leyenda que Gómez cuenta a los turistas. También se puede observar chocoyos que se han adaptado al humo del volcán y viven en huecos de las paredes del cráter.

Visitas desde costa rica

El Parque Nacional Volcán Masaya es visitado por turistas de todo el mundo cada año, y por vulcanólogos, biólogos y naturalistas que hacen estudios científicos para escuelas y universidades de Estados Unidos, Inglaterra o Canadá, entre otros países.

Bernardo Solano, propietario de Plus Papagayo Tour and Transfer de Costa Rica, dijo vía telefónica que ellos tienen 4 años y medio de operar haciendo viajes a Nicaragua todos los días del año, ofreciendo el programa One Day in Nicaragua, que consiste en recorrer las ciudades de Granada, Masaya, el mirador de Catarina y el volcán Masaya.

Solano informó que trae turistas estadounidenses, canadienses, europeos y costarricenses, a quienes cobra U$100.00 por persona. También hacen tour privados por un día a U$300 por persona.

Máximo Erick Bonilla, directivo de Mombo Tour, con sede en Granada, explicó que ellos ofrecen un tour de día que incluye visita al mercado de artesanías de Masaya, Catarina y el Volcán Masaya por U$40.00. También ofrecen el tour de noche para visitar las cuevas de los murciélagos del volcán, por U$46.00 por persona.

Extranjeros prefieren el volcán

Soraya García, ejecutiva de Nicaragua Adventure Day Tour, de Granada, dijo que el volcán Masaya es el destino por excelencia de sus clientes, con un 99 por ciento que escoge este lugar en Nicaragua. La mayoría son turistas de Europa y Estados Unidos.

Clara Rossignol, ciudadana Belga residente en Nicaragua, opinó que “es impresionante este volcán, he venido más de diez veces y siempre me impresiona, no hay muchos volcanes a los que se pueda llegar en carro, como éste, eso es importante”.

Raúl Fuentes, quien llegó de Managua con su hijo Isaac a conocer el volcán, expresó: “Es muy bonito, impresiona mucho la inmensidad y profundidad”. Mas emocionado se mostró Isaac cuando dijo: “Es profundo, tomé bastante fotos”.

Liliana Díaz, directora del Parque Nacional Volcán Masaya, explicó que este es administrado por el Ministerio de Recursos Naturales y del Ambiente (Marena) y forma parte del Sistema de Áreas Protegidas de Nicaragua (SINAP). Señaló que el parque recibe unos 140 mil turistas al año, la mayoría nicaragüenses, pero un alto porcentaje son extranjeros.

Miles de años

En el Instituto Nicaragüense de Estudios Territoriales, Ineter, el vulcanólogo J.A. Saballos dijo que en Nicaragua existe en promedio un volcán por cada 25 kilómetros. Estos se formaron entre los períodos Terciario y Cuaternario.

Sobre la formación del Volcán Masaya, Saballos remitió a la tesis doctoral de Stanley Williams (1983) quien señala que la Caldera Masaya tiene una edad aproximada de 2.5 millones de años. Sin embargo, aclara que un estudio reciente (Kutterolf 2008) publicado en Geochem.Geophys.Geosyst, revela que esta Caldera (Masaya) pudo haberse formado hace solo 6 mil años.

Cómo llegar

El volcán está localizado en el kilómetro 23 de la carretera a Masaya. A mano derecha está la entrada, un kilómetro adelante se encuentra el centro de atención y museo, luego hay que viajar cuatro kilómetros más cuesta arriba sobre la carretera pavimentada para llegar al parqueo, frente la boca del cráter. Si no tiene carro, se puede viajar en bus desde el mercado Roberto Huembes o la Universidad Centroamericana, UCA, y bajarse en el km 23. El precio de entrada es C$ 100.00 para extranjeros y C$ 30.00 para nacionales. Está abierto de 9:00 am a 5:00 pm, todos los días.

ovalenzuela@elnuevodiario.com.ni

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