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En medio del bosque de trópico seco de Carazo existe una máquina que produce agua, aire puro, peces, hortalizas orgánicas, y, a la vez, genera el desarrollo turístico de la zona.

Es una máquina que funciona a base de las aguas del río La Trinidad, que bajan de las estribaciones de la Meseta de Carazo (600 metros), y que van a desaguar en la bocana del balneario La Boquita.

Se trata del Centro Ecoturístico La Máquina, un área protegida de 226 manzanas, que tiene en su núcleo un bosque de 13 hectáreas de árboles centenarios, que sobreviven gracias a la irrigación del río La Trinidad y al cuido que hacen sus propietarios y vecinos de este recurso hídrico.

La Máquina forma parte de la Red de Reservas Silvestres Privadas y del Sistema Nacional de Áreas Protegidas de Nicaragua. Por encontrarse en las cercanías de Apompuá, la capital del imperio del cacique Diriagén, este sitio es conocido como el centro del Corredor Biológico Diriangén.

Berenice Maranhao, escritora brasileña y propietaria de este centro turístico, explicó que su familia tiene más de 30 años trabajando en la conservación del bosque, reforestando, limpiando el río, y previniendo los incendios forestales.

“En este bosque existen reportadas 73 especies de árboles, muchas de ellas en peligro de extinción, entre estas: Almendro del Río, Brasil, Caoba del Pacífico, Guanacaste, Carao, Cedro Real, Espino Negro, Granadillo Negro, Guayacán, Laurel, Madero Negro, Madroño, Mora, Ñámbar, Pochote, Talalate y otros”, indicó Maranhao.

“Además” --señala la escritora-- “en fauna existen nueve especies de mamíferos, entre los cuales están: guardatinaja, tigrillo, leoncillo, mapache, y una familia de monos congos. En cambio, en aves existen 28 especies reportadas, entre las que se mencionan: colibríes, Martín pescador, gorrión, guardabarranco, güis, oropéndolas, cenzontles, y, además, varias especies de reptiles, como la boa del Pacífico, el garrobo negro, la iguana verde, la lagartija rayada, el sapo común y la rana, entre otras”.

El mayor atractivo de La Máquina es la poza que se forma al pie de las cascadas que crean las aguas del río al bajar sobre las rocas que emergieron hace miles de años, cuando el mar se retiró y dejó desnudas las tierras bajas del Pacífico. Es un lugar para refrescarse en sus aguas y entrar en contacto con uno de los últimos bosques del Pacífico nicaragüense.

En el pasado, La Máquina fue uno de los primeros corredores turísticos de Nicaragua, el sitio de parada y descanso de las carretas llenas de veraneantes que pasaban rumbo al balneario La Boquita, donde permanecían toda la temporada de verano. Al regreso, pasaban nuevamente por este lugar, y sus ocupantes se quitaban la sal del cuerpo en la poza del río, según crónicas de la época.

De aquella época son parte de las leyendas que se conservan en este lugar, donde todavía hay personas que creen en cuentos de lugares encantados, como Pedro Gutiérrez, a quien su abuelo le contó que cuando estaba jovencito miró una enorme culebra en la poza de El Salto, “el que se metía, se lo tragaba”-aseguraba el anciano.

Actualmente, este centro ecoturístico cuenta con todas las condiciones para atender la demanda de visitantes durante todo el año, pues además del atractivo de las piscinas naturales y de la cascada, aquí se realizan recorridos por los senderos de los “árboles ancestrales”, “el indio desnudo”, “los farallones” y el “sendero del mirador”, en la cima de la estribación montañosa. Hace cinco años, en el área se sembraron 25,000 árboles que ya están crecidos.

Además, tiene un bar y restaurante, donde se ofrece comida a la carta a precios accesibles, un área de parqueo y una pequeña plaza, llamada el Zoo Mágico, con información general de las especies de aves y plantas de la reserva, así como también, una breve reseña de la obra del poeta Ernesto Cardenal.

Centro de educación ambiental

En el área central de visitantes, se construyó un “Aula Verde” donde se impartirán talleres de educación ambiental a maestros de ocho comunidades vecinas y de otros colegios del país, esto financiado por la cooperación alemana y la asesoría de los ingenieros Jaime Guerra y Miguel Sandino.

El objetivo de estos talleres es hacer conciencia entre los estudiantes de primaria sobre la necesidad de procurar el cuido de los árboles del bosque que protegen el curso del río y sus riachuelos, para que las próximas generaciones disfruten de este recurso natural.

El proyecto consiste en que cada comunidad se encargará de cuidar el área del río que le corresponde, haciendo limpieza, reforestando, dando mantenimiento y protegiendo la zona contra los incendios forestales.

En los talleres de capacitación, los maestros aprenderán sobre un sistema productivo conocido como hidroponía, que consiste en el cultivo de vegetales en una solución de agua con nutrientes en vez de hacerlo en la tierra. Luego, los educadores aplicarán estos conocimientos para la formación de los huertos escolares hidropónicos en sus escuelas. Hasta el momento, hay 300 colegios inscritos para este proyecto, según informó la señora Maranhao.

Cultivo de tilapias, vegetales y aire puro

El sistema hidropónico ya funciona en La Máquina, donde se cultivan tomates, chiltomas, pipianes, chayotes, rábanos y chiles, entre otros.

En unas 40 piletas, más de 50,000 tilapias se alimentan de polvo de harina de roca metamórfica, que contiene más de 70 minerales que son absorbidos por las plantas en cosecha, las que se alimentan del estiércol de los peces, que a su vez consumen las bacterias que se reproducen en las raíces de las lechugas de río, absorbiendo monóxido de carbono y liberando gran cantidad de oxígeno puro al ambiente.

Miguel Sandino, Presidente del Movimiento de Productores Agroecológicos y Orgánicos de Nicaragua (Maonic), y asesor de este centro, explicó que el cultivo por el sistema hidropónico produce alimentos sanos, limpios, orgánicos y agroecológicos.

“Es un alimento rico en minerales, es la defensa que el organismo va a tomar para rechazar cualquier tipo de enfermedad, y es la clave para vivir más tiempo, recomendado para los hijos, para que esta generación viva más que la generación anterior”, aseguró Sandino.

En el restaurante de este centro ecoturístico la especialidad es la tilapia en salsa, frita, en filete, a la plancha y al estilo “finas hierbas”, así como los mariscos y otros platos elaborados por el chef Óscar Pérez. Los precios oscilan entre C$120.00 y C$150.00.

Yeymi Lara, de Jinotega, opinó que “es un lugar muy bonito, sus paisajes, el agua es fresca, limpia, pero creo que la entrada es muy cara”.

Por su parte, Eric Granera dijo que “es un lugar para venir a disfrutar con la familia, el bosque, los pájaros, la cascada, un ambiente sano, muy buena comida, solo que sería bueno que haya más personas para atender la parte alta y baja, lo demás, muy bueno”.

Felipe Maranhao, Gerente de este centro ecoturístico explicó que este local también ofrece alojamiento a pequeños grupos de visitantes a un costo de US$50.00 por habitación para tres personas con desayuno incluido y acceso a la terraza, sala de estar, así como a la cascada y a los senderos de la reserva.

Como parte de las actividades culturales que organiza este centro ecoturístico, el 31 de marzo se realizará un festival de poesía con poetas y bailarines nacionales, y el 23 de abril se conmemorará la batalla del cacique indígena Diriangén contra las tropas del conquistador español Gil González, con bailes típicos y cantos.

Cómo llegar:

La Máquina está ubicada en el Km 58 y medio de la carretera La Boquita, municipio de Diriamba, en el departamento de Carazo. Del Mercado Israel Lewites salen autobúses a la ciudad de Diriamba. También de la UCA salen microbúses. De allí hay que tomar un bus que vaya a La Boquita, y bajarse en el km 58 y medio. La entrada solo vale C$20.00 córdobas.