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Los personajes de terror que por generaciones han atormentado la imaginación de los nicaragüenses, tales como La Carreta Nagua, La Cegua, el Padre sin Cabeza, La Mocuana, El Cadejo, y otros, se encuentran reunidos en lo que antes fueron las antiguas celdas de “La Cárcel 21” de León, donde hoy funciona el Museo de Leyendas y Tradiciones “Coronel Joaquín de Arrechavala”.

En este centro, fundado por doña Carmen Toruño, ya fallecida, también se encuentran figuras representativas de las tradiciones populares leonesas, como La Gigantona y el Enano Cabezón, igualmente altares de La Purísima, propios de la Gritería Chiquita.

Durante las noches de Luna Nueva, cuando en las calles de León reinaba la más profunda oscuridad, desde el barrio San Felipe hasta El Laborío, cruzando de lado a lado toda la ciudad, se escuchaba el macabro ruido de una carreta de bueyes arrastrando cadenas y huesos, que iba flanqueada por dos hileras de figuras humanas con trajes largos y cubiertos sus rostros, quienes aparentemente llevaban en sus manos candelas encendidas.

Era una procesión de medianoche con la que nadie quería encontrarse, pues al acercarse la gente cerraba las puertas de sus casas con temor y los que se atrevían a ver por las rendijas de sus ventanas aseguraban que quien manejaba la carreta era la mismísima muerte.

La carreta continuaba su camino y se perdía en la oscuridad de la noche, dejando tras de sí el aullar de perros y un fuerte olor a azufre. Por eso a esta carreta se le conocía como la Carreta Nagua o Carreta de la Muerte.

Mientras tanto, en otra oscura calle de la ciudad, los hombres que andaban de parranda a medianoche, de pronto escuchaban el tropel de un caballo que aparecía desbocado por una esquina, y sin poder ver a nadie, sentían en la espalda el latigazo inconfundible del Coronel Joaquín de Arrechavala.

Estos son apenas dos de los personajes convertidos en leyendas que alberga en su interior el Museo de Leyendas y Tradiciones “Coronel Joaquín de Arrechavala”, de la ciudad de León, en el Occidente de Nicaragua.

Frank Rivera, su director, explica que este centro de cultura popular fue creado en 1993 por la señora Carmen Toruño, “leonesa enamorada de las leyendas, mitos y tradiciones de su natal León”.

Por eso, en un inicio solo personajes propios de esta ciudad albergaba en su casa, que fue donde primero funcionó el museo, hasta que la Alcaldía le cedió el edificio semidestruido de lo que fue “La Cárcel 21”, conocida así por haberse construido en 1921, donde actualmente funciona el museo.

Este edificio funcionó como cárcel para presos comunes, desde su construcción hasta 1956, cuando Rigoberto López Pérez dio muerte al fundador de la dinastía Somoza, el general Anastasio Somoza García, originándose a continuación una ola represiva, que llenó este penal de presos políticos. Lo mismo sucedió después de la marcha de los universitarios del 23 de julio de 1959, que terminó en una masacre estudiantil, según explica Toruño.

En el patio del antiguo presidio todavía se pueden ver las pilas de tortura que usaban los guardias para arrancar “confesiones” a los prisioneros políticos que allí confinaban.

Un recorrido por la historia de Nicaragua

El tosco galerón de la vieja construcción carcelaria sigue casi intacto. Sus celdas, antes sucias y pestilentes a orín, hoy son salas que recrean cada uno de los personajes, ataviados con trajes y vestimentas de la época, ya sea colonial o moderna.

En la entrada al museo, a mano derecha, se encuentra la tanqueta “Aracely”, la misma que le fue arrebatada a la Guardia somocista durante la insurrección final en 1979 en una calle de León. Esta tanqueta estuvo por casi 30 años olvidada en los predios del capitalino Mercado “Roberto Huembes”, y también estuvo expuesta en la Loma de Tiscapa, en Managua, antes de regresar a León.

Por dentro, las paredes del muro que bordean la antigua prisión están decoradas con imágenes que recrean a los personajes de las leyendas más conocidas de toda Nicaragua y que están hechas en papel maché o tela, y maniquíes vestidos a la usanza de cada uno de los tiempos que le tocó vivir.

En la primera sala se encuentra una urna con la figura tamaño natural de la fundadora de este museo, doña Carmen Toruño, fallecida hace dos años.

Esta sala es compartida con personajes tan distintos en su pensamiento como en sus obras, tal el caso de Mariano Dubón, el personaje que creó un orfanato en León, para recoger niños de la calle.

Aquí también se encuentra la figura del ilustre poeta, fundador del Modernismo, Rubén Darío, vestido con su traje de gala de cuando fungió como diplomático en Europa. A su lado se encuentra el máximo exponente de la música clásica de Nicaragua; José de la Cruz Mena, y también, con su indumentaria del siglo XVI, Francisco Hernández de Córdoba, fundador de las ciudades de León y Granada.

“Este último personaje --cuenta Reyes-- por haberse mostrado muy amigo de los nativos fue declarado traidor por su jefe, el gobernador Pedrarias Dávila, motivo suficiente para mandar a decapitarlo. En su honor, la moneda de nuestro país, el córdoba, lleva su apellido”.

La siguiente es la sala de los bailes tradicionales, dedicada a personajes representativos del folclore leonés, como La Gigantona con su Enano Cabezón, el coplero y Pepe Montado, infaltables en las festividades callejeras de León.

En otra sala, siempre acompañada y decorada con música y elementos de la época, se encuentran las figuras que representan el Baile de la Yegüita y el de Los Mantudos, que se celebra en Chinandega, así como también un altar dedicado a La Purísima, como parte de la tradicional Gritería Chiquita que se celebra en esa ciudad.

Otras figuras que se encuentran aquí expuestas, son; la Mujer Sirena de Chagüitillo, el Punche de Oro, el Lagarto de Oro, El Viejo y la Vieja, Pancho Ñato, la Lechuza, el Búho, la Mariposa Negra, entre otras.

Sala de las leyendas de terror

Además de las figuras propias del folclore local, en este museo también se encuentran las figuras mitológicas que más terror han causado durante generaciones, entre estas están: La Chancha Bruja, La Cegua, La Mocuana, El Cadejo, El Padre sin Cabeza, La Mona, La Llorona, La Taconuda, La Negra Camila, Toma tu Teta, y hasta El Viejo del Monte.

Solicitud a Unesco

“En León se recogieron 10 mil firmas para solicitar a las autoridades que hagan las gestiones para que la Unesco declare a La Purísima, como Patrimonio Intangible de la Humanidad, porque esta es una fiesta única en el mundo”, dijo Frank Rivera, director del Museo y del Centro de Investigación y Promoción de Leyendas y Tradiciones Nicaragüenses.

Museo es parte de la oferta turística cultural

Roger Quintero, representante de operaciones de la tour-operadora Tierra Tour, de León, dijo que ellos llevan turistas con mucha frecuencia al Museo de Mitos y Leyendas, porque este destino está incluido dentro de un circuito que denominan City Tour, que es una visita por toda la ciudad y que incluye museos, monumentos, teatros, iglesias y otros lugares de interés cultural.

“Este museo es importante porque tiene mucha historia, fue una cárcel, y siempre se incluye (en los tours). Hacemos visita de tres a cuatro veces por semana, es clave en el City Tour”, aseguró Quintero.

Por su parte Francisco Reyes, coordinador de la tour-operadora Loro Trips, dijo que el Museo de Leyendas y Tradiciones lo ofrecen como parte de un tour cultural por la Ciudad Universitaria, que incluye todos los museos y centro culturales de León, entre ellos el Museo de la Revolución, el “Rubén Darío”, Museo “Ortiz Gurdián”, los cementerios (donde están enterrados muchos héroes de la Revolución), y otros sitios de interés.

“A León, la gente viene -buscando dos cosas: turismo de aventura y turismo cultural, y el Museo de Leyendas tiene dos fortalezas: historia y leyendas, porque este lugar fue una cárcel que estuvo en la zona cero, en la zona más intensa de la lucha”, comentó Reyes.

 

ovalenzuela@elnuevodiario.com.ni

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