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Las ruinas de la que fue la primera capital de Nicaragua (de 1524 a 1610), conocida ahora como León Viejo y que en el año 2000 fue declarada por la Unesco como  “Patrimonio Histórico de la Humanidad”, es el punto de partida de la nueva oferta turística denominada Ruta de los Volcanes, que ofrece la oportunidad de conocer la historia de una de las primeras ciudades de América, fundada por los conquistadores españoles a principios del siglo XVI.

Además, el tour le lleva por exóticos paisajes que incluyen la laguna cratérica de Asososca, en León, también conocida como laguna del Tigre, haciendas ganaderas, plantíos de maní, bosques cubiertos de nim y el cruce por el pequeño desierto de arena de las faldas del volcán Cerro Negro, para concluir la travesía en los Hervideros de San Jacinto, donde se puede caminar sobre las venas abiertas de un volcán en constante ebullición.

Para conocer cómo era la vida en la antigua León colonial, el visitante solo tiene que llegar al sitio del desaparecido asentamiento indígena de Imabite (hoy Leon Viejo), donde los colonizadores españoles levantaron la segunda ciudad en Nicaragua.

Allí se encuentra el Museo “Sitio Histórico León Viejo”, que resguarda parte de las estructuras de aquella ciudad colonial, donde guías como Guadalupe Orozco le llevan de la mano por las calles y plazas de la ciudad, mientras le cuentan anécdotas y detalles de personajes como el propio fundador de la ciudad, Francisco Hernandez de Córdoba, que fue asesinado por decapitación, acusado de traición a la Corona española.

Otros hechos violentos que la historia de esta ciudad registra son, la muerte de Fray Antonio de Valdivieso, asesinado el 6 de febrero de 1550 por la familia del gobernador Contreras, y la muerte por “aperreamiento” (un método de tortura, traído a estas tierras por españoles, en el que los perros devoraban a sus víctimas) en la Plaza pública, de 18 indígenas, ordenada por el gobernador Pedrarias Dávila, el 16 de junio de 1528.

Son 18 estructuras que conservan el mismo trazado de sus calles desde 1524, entre las que sobresalen la Catedral, la Casa de Fundición, la casa del gobernador y otras de las familias más importantes de la ciudad.

Durante 86 años aquella ciudad de León fue la capital de Nicaragua, la primera, de 1524 a 1610. Una ciudad que se desarrolló en medio de pugnas por el poder, el oro que explotaban y la sangre y el sudor de los indígenas esclavizados. Ahí llegaron los primeros colonizadores de América, que luego partieron a conquistar imperios precolombinos en el Norte y Sur del continente y en Las Antillas.

Esa ciudad también fue testigo de conspiraciones y asesinatos entre las clases dominantes y de crueles castigos a los indígenas que se rebelaban contra las injusticias que los conquistadores cometían en su contra.

Pero un día de tantos la naturaleza explotó en furia, obligando a las autoridades coloniales y a sus pobladores a abandonar la ciudad, para establecerla 25 kilómetros al Oeste. La vieja ciudad fue sepultada por las cenizas del volcán Momotombo en erupción, y por más de 357 años estuvo totalmente enterrada, oculta, a la orilla de un recodo del lago Xolotlán, casi frente al volcán que la borró del mapa, pero no de la historia. En 1967 se realizaron excavaciones en el sitio, sacando a luz los restos de esa centenaria e histórica ciudad colonial.

Muerte por “aperreamiento”

“El ‘aperreamiento’ fue una forma violenta de castigar a 18 indígenas que se rebelaron ante los colonizadores españoles, ordenada por el gobernador Pedrarias Dávila, quien dispuso que una jauría de perros aguantaran hambre por varios días, para que devoraran en forma de exhibición, en la Plaza pública, a esos indígenas, con el objetivo de atemorizar a las otros indígenas y mestizos para que no se rebelaran nuevamente. Esto sucedió el 16 de junio de 1528”, explica Orozco.

Hoy los escombros de la vieja ciudad, las paredes de sus iglesias, conventos, casas principales, el trazado de sus calles y plazas públicas, están de nuevo a la vista de los visitantes, que llegan de todo el mundo a conocer y palpar un trozo de la historia de Nicaragua, y de América en general.

Las ruinas de esta vieja metrópolis colonial fueron declaradas, el 2 de diciembre del año 2000, por la Unesco como “Patrimonio Histórico de la Humanidad”.

Tour didáctico y de aventura

Frente al portón del Sitio Histórico León Viejo, se encuentra el “Centro de Visitantes de las Ruinas de León Viejo, La Ceiba”, que ofrece comidas típicas y venta de artesanías elaboradas por artesanos financiados por la Fundación Nicarao Lake Resort.

En este lugar, el empresario turístico Enrique Zamora contrató a los artistas Ignacio Martínez, Alexis Hernández y Heberto Zambrana, quienes en cuatro meses recrearon, a gran escala, toda la cordillera de los volcanes de Nicaragua que forman parte del llamado “anillo de fuego”, con sus relieves, sus cráteres humeantes y su entorno de vegetación.

“La idea es recrear la Ruta de los Volcanes y que sea educativa, para que los estudiantes y demás visitantes conozcan estas bellezas naturales, y motivarlos a que después recorran y escalen cada uno de los volcanes, dijo Zamora, tras agregar que esta idea está inspirada en Lolita Soriano, quien hace muchos años hizo un mapa en relieve de Nicaragua, que fue muy visitado por personalidades y estudiantes de muchos colegios.

En el patio de este centro de recreación y cultura, el visitante puede caminar por los senderos que hay alrededor de cada uno de los volcanes del Pacífico nicaragüense, en el orden en que están naturalmente ubicados: Maderas y Concepción en la isla de Ometepe, Mombacho, Masaya, Momotombo, Apoyeque, El Hoyo, Cerro Negro, Telica, Chonco, Casita, San Cristóbal y Cosigüina, los que además de mostrar una imagen casi perfecta de su fisonomía, simulan con humo su constante actividad fumarólica.

Frente a este lugar se encuentra el pequeño lobby del hotel que sirve para albergar a los visitantes que vienen a hacer turismo de aventura y a escalar el volcán Momotombo. Aquí mismo se construirá un museo arqueológico y una antena para llevar capacitación por internet a los estudiantes del lugar.

De este centro, los turistas luego de visitar las Ruinas de León Viejo, parten en vehículo doble tracción por una ruta llena de paisajes exóticos, visitando primero el Mirador de la Laguna de Asososca o del Tigre, desde donde se obtiene una vista panorámica de esta laguna y, a lo lejos, el volcán El Hoyo.

Luego se sigue por una ruta alterna que cruza toda la campiña llena de plantaciones de maní, frijol, maíz, yuca y otros productos agrícolas, así como haciendas de ganado y pequeñas comunidades que habitan alrededor de los volcanes.

El camino en verano es en extremo polvoso y en inverno los atolladeros lo hacen difícil de transitar. Saliendo de la parte del polvo fino, se entra al camino de arena que lleva a las faldas del volcán Cerro Negro, al que se debe cruzar por su falda izquierda, en un trayecto de casi tres kilómetros sobre una superficie de arena negra, que da la impresión de un paisaje marciano.

Existe la opción de escalar este volcán y bajar por su falda en tablas especiales, una experiencia que para muchos turistas es inolvidable, pues este es el único lugar en el mundo donde se puede surfear sobre la arena de uno de los volcanes más activos del planeta. La otra opción es pasar por su falda.

Cruzar por este sector del volcán tiene su riesgo, pues el camino es como un gran desierto africano, donde si las llantas del vehiculo patinan, se hunden en la arena y hasta allí llegó el viaje, pues este solo podrá salir halado por una yunta de bueyes, un tractor o la fuerza de muchos hombres.

Después, el camino pasa por la comunidad de Rota y sigue en dirección hacia la carretera Telica-San Isidro, saliendo a pocos kilómetros de la comunidad de San Jacinto, donde se encuentran los famosos Hervideros de San Jacinto, fenómeno geológico que atrae a miles de turistas de todo el mundo.

Aquí, el “Centro de Visitantes de los Hervideros de San Jacinto, La Ceiba”, ofrece venta de artesanía, comidas típicas y alojamiento para los visitantes que desean hacer caminatas, escalar el volcán Telica o hacer una caminata por las venas abiertas de un volcán, siempre con la ayuda de un guía profesional.

Carlos David, de 14 años, poblador de San Jacinto, cuenta que los hoyos con barro hirviendo son respiraderos del volcán Santa Clara, los que producen diferentes tipos de barro, según el tipo de material que hay en el interior de la tierra.

Este niño, que se sabe de memoria la historia y características de este sitio, explica que el barro volcánico tiene propiedades curativas para la piel y es usado para diferentes tratamientos faciales.

Después de un viaje de 50 kilómetros, en los que el visitante recorre las playas del lago Xolotlán frente a León Viejo, conoce un poco de su historia y recorre parte de su cordillera volcánica, la oportunidad de disfrutar de un buen plato de comidas típicas frente a los humeantes Hervideros de San Jacinto es una tentación difícil de resistir.

El costo

El tour por la Ruta de los Volcanes tiene un costo de US$50, partiendo del Centro de Atención a Visitantes ubicado en el kilómetro 54 de la carretera Managua-La Paz Centro.