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Lagos naturales con patos, gansos y piches flotando, rodeados de jardines de flores exóticas, casitas con techos en pendiente, áticos, balconcitos y corazones en la ventana; todo construido en medio del verdor de una montaña de permanente clima templado, son parte del sueño realizado, el Hotel de Montaña Selva Negra.

Este hotel es producto de la visión de dos nicaragüenses con raíces alemanas que, a mediados de la década de los 70, al caer los precios del café, decidieron diversificar su finca y convertirla en el primer hotel ecoturístico de Nicaragua, con el estilo de la arquitectura rural de sus ancestros germanos.

Eddy Kühl Aráuz, ingeniero civil, hijo de un alemán y una nicaragüense, igual que su esposa, la arquitecta Mausi Hayn, recrearon paisajes de cuentos infantiles alemanes para crear un albergue autosostenible que armoniza con el medioambiente, desarrollando a la vez la producción de café orgánico.

Construido en 1975 en una ladera de la cordillera Dariense, a 1,350 metros sobre el nivel del mar, el Hotel Selva Negra es ejemplo de la integración de una finca productiva con un albergue amigable con la naturaleza, explica Kühl Aráuz.

Aquí producen casi todo lo que se consume en el hotel y la finca, desde el pollo, huevos, cerdo, leche, cuajada, frijol, tortilla de maíz, frutas, hortalizas, café, pan, abono orgánico, energía hidroeléctrica, hasta el gas metano que se emplea para abastecer la cocina del comedor de los trabajadores.

“Este hotel se presta para el ecoturismo y el agroturismo, aquí las principales actividades son caminar por la selva virgen. Dejamos 200 manzanas de selva virgen para ayudar al microclima, que este lugar mantenga aire fresco, para que produzca agua para beber, para el verdor y para senderos donde caminen los turistas en trechos de media hora hasta cinco horas, donde pueden ver todo tipo de animales y pájaros, hasta 200 especies que hemos detectado”, asegura Kühl.

Caminando rumbo al hotel, en la parte alta de la finca, el visitante primero se encuentra con una laguna apacible donde nadan gansos, patos y otras aves silvestres. Es el panorama que aprecian los huéspedes de una cabaña construida a la orilla del estanque.

Siguiendo hacia arriba, se llega al restaurante, construido frente a otra laguna natural cuyas aguas bajan del bosque de nebliselva, donde habitan tigrillos, monos congo, ardillas, pumas, guatusas, cuyusos, dantos o tapir, osos perezosos, venados, chanchos de monte y aves, así como el guardabarranco de bosque nebuloso, y el quetzal.

En el restaurante, con una terraza frente a la laguna, los visitantes están en un ambiente relajado y fresco. A la par hay un museo con fotos históricas sobre la llegada a esta zona de los primeros inmigrantes alemanes, en el siglo XIX. También hay pinturas, herramientas agrícolas para el cultivo del café y otros objetos de interés histórico y cultural.

El Terrocarril

Entre las fotos antiguas está una de 1903, de la llegada del Terrocarril, que consistía en una monumental máquina de vapor con ruedas de tracción, que empujaba ocho vagones cargados de centenares de sacos de café de 100 quintales cada uno, el cual era conducido por Otto Kühl, abuelo del actual propietario de Selva Negra.

“Los alemanes que vivían aquí en el siglo pasado llevaron a cabo una gran hazaña: armaron un ferrocarril de ocho vagones, lo trajeron desde la Paz Centro y atravesando selvas y montañas lo subieron hasta Matagalpa, a 1,300 metros de altura sobre el nivel del mar”, relató en una ocasión Eddy Kühl sobre el famoso Terrocarril o ferrocarril sin rieles, ya que este avanzaba sobre trochas y caminos abiertos a punta de pico y pala por centenares de trabajadores e indios.

Famosa capilla

A la derecha, bajo la sombra de árboles y entre jardines se encuentran las cabañas y bungalow para alojar a parejas y grupos familiares que llegan a disfrutar de la naturaleza, lejos del ruido y el calor de las ciudades del Pacífico nicaragüense.

Siguiendo el camino hacia arriba, se llega a la capilla San Nicolás, construida con estilo gótico tardío de canteras y piedras, techo en pendiente lleno de algas y helechos, donde se realizan misas, bodas, bautizos y otros oficios religiosos. Hace meses, esta capilla fue elegida por el diario digital norteamericano Huffington como uno de los 13 sitios favoritos en el mundo para casarse.

Hotel autosuficiente

El Hotel Selva Negra ha logrado mantener un alto grado de autosuficiencia, porque además de una granja de pollos, tiene crianza de codornices que proveen huevos para el restaurante. En otra área se encuentran los corrales de las vacas y las cabras, dos especies que producen leche para fabricar queso y cuajadas.

Mausi Hayn y sus hijas, quienes manejan todos los detalles del hotel y la finca, explica que parte del éxito se debe a que aquí todos aportan y contribuyen a la solución de los problemas, desde los técnicos agropecuarios hasta los trabajadores de mantenimiento, ya que viven pendientes de cada detalle para buscarle solución.

“Los trabajadores, curioseando en internet, inventaron un calentador solar de agua, hecho con tubos PVC, lo pintaron de negro para atraer más los rayos del sol, lo metieron en un cajón con tapa de vidrio y funciona, eso fue iniciativa de ellos”, dijo Hayn.

En la finca, llamada Hammonia, hay 250 trabajadores en actividades agropecuarias.

Para producir gas metano, utilizan el estiércol de las vacas, los cerdos y las aguas mieles del café, la que recolectan en tanques biodigestores. Además, usan fogones de chimenea que funcionan con cascarilla de café.

Beneficios laborales

El Hotel Selva Negra tiene una política social para sus trabajadores, a quienes suministra tres comidas por día, más educación y salud para sus niños. Los trabajadores disponen en la finca de casas con piso de concreto, energía eléctrica y agua potable gratuita.

Kühl comenta que la finca produce su propio abono orgánico utilizando lombrices californianas, las que se alimentan de hojas, pastos, cenizas, cáscaras de banano y de otras frutas.

Turistas fascinados

El hotel realiza dos tours para los visitantes, el de la finca y el del café durante el día, y el tour de la noche que es una caminata de una a dos horas en el bosque.

“Me gustó todo, lo verde, la naturaleza, la atención, la comida, el precio está muy cómodo; mañana me voy, pero me quedaría aquí una eternidad”, dijo Reyna Cárdenas, turista proveniente de México.

Gabriela Estrada, de Seattle, Estados Unidos, expresó: “Esto es súper bonito, me gusta la naturaleza, todo bien, no lejos de Matagalpa, todo es súper bonito, limpio, muy agradable. Mi amiga de Finlandia, Yana, dijo al entrar `wow, qué padre´, muy bonito todo, me encanta”.

Galardones

1996: premio Semper Virens (Siempre Verde) extendido por MARENA, el que fue entregado por el Vicepresidente de Estados Unidos Albert Gore a Annegret Kühl (hija de Eddy) en ceremonia realizada en el Volcán Santiago (Masaya).

2007: Selva Negra seleccionada por la Asociación Americana de Cafés Finos (SCAA) como una de las fincas de cafés más sostenibles ecológicamente del planeta.

2012: Selva Negra fue premiada por el Instituto Nicaragüense de Turismo (INTUR), por elaborar uno de los mejores platos de cocina: “El pollo al café”.

Tarifas de cabañas:

Sencilla: 2 personas $85

Doble: 4 personas $95

Triple: 6 personas $140

Cuádruple: 8 personas $165

Múltiple: 12 personas $190

Dormitorios:

Familiar: 5 personas $75

Cuádruple: 4 personas $65

Triple: 3 personas $55

Dobles: 2 personas $45

Albergue compartido: 2-6 personas $30-$15

Tour del café en finca La Hammonia: $30 en temporada.

Tour de la finca en microbús 10personas: 1 ½ -2 horas, $12 visitante, $7 huéspedes.

Renta de caballos: $5 por persona cada media hora.

Tour de la naturaleza: $15 por persona

Caminata de la noche: $10 por persona.

 

ovalenzuela@laprensa.com.ni