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Ver dos pichones de garza verde en su nido esperando la llegada de su mamá con alimentos, iguanas verdes saltar entre las ramas de los manglares, leer un libro en una hamaca bajo la sombra de un rancho de palma o sentado en una banca frente al mar, disfrutando de un pargo rojo frito con tostones, es parte de lo que se puede disfrutar en la Reserva Natural Isla Juan Venado, en León.

Esperando los últimos resplandores del sol rojizo escondiéndose tras la línea imaginaria del horizonte, para luego, con la luz de la luna llena, apreciar la arribada de tortugas tora y carey, que llegan a poner sus huevos en la playa, casi frente al visitante, son otros aspectos maravillosos del lugar.

Y eso no es todo, si es temporada de eclosión, se puede tener la experiencia de sentir en las manos la suave piel de los tortuguillos recién nacidos, para ayudarles a alcanzar las aguas del océano y así prolongar el ciclo de vida de estos pequeños acorazados. Y al final del día, dormir en una cabaña rústica de tambo y con ventana al mar.

Aunque esto pareciese un gran complejo turístico para un segmento de alto poder económico, en realidad es un proyecto social para beneficio de una comunidad de pescadores que se ejecuta en Isla Juan Venado, frente a Las Peñitas, 20 kilómetros al oeste de la ciudad de León.

Juan Venado es una isla de forma ovalada que mide unos 22 kilómetros de largo por unos 1,500 metros en su parte más ancha. Tiene un recorrido acuático interno y una playa de unos 18 kilómetros frente al Océano Pacífico de Nicaragua.

En su alargada superficie, la isla es rica en biodiversidad animal y vegetal, destacándose su tupido bosque de manglar, el que sirve de albergue a miles de aves, principalmente garzas blancas, morenas, güises, piches, espátulas, urracas y chocoyos, entre otras.

Aquí también existen varias especies de reptiles, como garrobos verdes y negros, así como serpientes de cascabel, corales, bejuquillas y mamíferos como el puerco espín, zorro, mapache y otros.

Hábitat de crustáceos

El lugar también es el hábitat natural de cangrejos, camarones y otros crustáceos. En las ensenadas y parte alta del canal que separa la isla de tierra firme se pueden observar cocodrilos de regular tamaño tomando sol.

Sin embargo, lo que más atrae a los turistas es la presencia de tortugas tora y paslama (Lepidochelys Olivácea y Dermochelys Coriácea), especies que en determinadas épocas del año vienen a poner sus huevos en la playa, y 45 días después, los tortuguillos están saliendo del cascarón, para iniciar una desesperada carrera hacia el mar, en un espectáculo único en el mundo de la naturaleza.

Roberto José Urbina, guía turístico de la Isla Juan Venado, explicó que el proyecto ecoturístico se desarrolla en la zona conocida como Palo de Oro y este beneficia a 13 personas de la comunidad de Las Peñitas que antes vivían de la explotación de la madera de mangle

de la reserva, para venderla como leña, pero ahora se dedican a la protección del medio ambiente y la promoción del turismo como alternativa económica.

 

¿Cómo llegar?

Del mercado de Subtiava en León salen los buses que le llevan a Las Peñitas. En Las Peñitas contactarse con la oficina de guardaparques y ellos le organizan la gira.

 

Los costos

Roberto José Urbina, guía turístico de la Isla Juan Venado, informó que para conocer la reserva se pueden solicitar los servicios de guías a través de las tour operadoras locales o por medio de la oficina de guardaparques, donde además se debe pagar por el ingreso al área protegida C$100 por persona.

Existen varios tour acuáticos para recorrer el río y observar su exótica fauna y flora. Por US$30 se hace un recorrido en panga para 10 personas desde Las Peñitas a Palo de Oro y una estancia de dos horas y media, en cambio el recorrido completo de 22 kilómetros, durante el cual se pueden observar cocodrilos tiene un costo de US$130.

Por su parte Marvin Hernández Pavón, administrador del centro de información de la reserva Isla Juan Venado, explicó que el proyecto ecoturístico cuenta con el financiamiento de las Naciones Unidas, que aportó 30 mil dólares, con los cuales se construyeron cuatro cabañas de estancia dentro de la reserva para brindar atención a los turistas que deseen vivir la experiencia de un encuentro con la naturaleza.

El costo por un día en una cabaña del centro ecoturístico Palo de Oro es de solo US$10 por persona y esto incluye el traslado en panga desde Las Peñitas y dormida en el centro turístico, desde donde se puede recorrer la playa para ver, si se tiene suerte, la llegada de las primeras tortugas a desovar en la costa. Si no le gusta dormir en la jungla se puede hospedar en cualquiera de los hoteles de la bocana.