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Ciudad Darío es una urbe cultural que hace honor a su nombre. Quiso la providencia que en el antiguo poblado de Metapa naciera en 1867 Félix Rubén García Sa rmiento, el niño prodigio que con el tiempo sería conocido universalmente como Rubén Darío, poeta padre del modernismo y príncipe de las letras castellanas.

Fue hasta cuatro años después de su muerte, ocurrida en 1916, que el 25 de febrero de 1920 el gobierno del general Emiliano Chamorro le concedió el título de “ciudad” al antiguo pueblo de Metapa, por haber sido la cuna del poeta. Le cambió su antiguo nombre por el del bardo nicaragüense.

Han pasado 94 años y hoy Ciudad Darío es una urbe donde el nombre del poeta está presente en la vida cotidiana de casi toda la población, ya que en su honor se han bautizado escuelas de primaria, colegios de secundaria, el Parque Central, el Centro de Salud, la Biblioteca Municipal, farmacias, librerías, y hasta uno de sus principales barrios, entre otros.

Pero el principal atractivo de la ciudad es la humilde y rústica casa donde nació el poeta, hoy convertida en Casa Museo Rubén Darío, ubicada en el centro histórico de la ciudad. Durante todo el año es visitada por estudiantes de todos los niveles académicos, profesionales, intelectuales, turistas nacionales y extranjeros deseosos de conocer un poco sobre la vida del poeta mayor de la literatura nicaragüense.

Cada año, del 10 al 18 de enero, la ciudad, en homenaje al natalicio del poeta, celebra la semana dariana con recitales de poesía, oratoria, declamaciones, elección de la musa dariana y desfiles de carrozas con decoraciones alusivas a los poemas de Darío.

Una ciudad turística y cultural: La casa museo

Entrar a los aposentos de la casa donde vivió sus primeros días el niño prodigio, es como hacer un viaje al pasado, pues aquí casi todo el ambiente es un retrato fiel de aquella época, cuando no había luz eléctrica y se alumbraba con candil de kerosene, se dormía en cama de cuero crudo y se sentaba en taburetes de madera.

En esta casa, a diferencia de otras, el corredor es la cocina, con su comal junto al típico fogón de tierra, sus planchas de hierro colado, su mesa-banco elaborada de una sola pieza de tablón ahondado, donde no podía faltar la piedra de moler maíz y café, sus jícaras para beber agua de la tinaja de barro.

En el patio, una vieja carreta de bueyes con techo de arco forrado con dos cueros de vaca cocidos con tiras del mismo cuero y al fondo, entre árboles de mango y nin; el anfiteatro, donde recitan poemas los poetas y aficionados a las letras durante las jornadas darianas.

En otra habitación se encuentra un resumen de la biografía de Darío con fotos de la época y un mural con las imágenes de las musas darianas, desde el año 1956 hasta este año.

Según estadísticas que lleva Iracema Ruíz, responsable del museo, este lugar recibe entre 400 y 800 personas al mes. El año pasado hubo 7 mil visitas y en lo que va de este año, hasta abril, ya son más de 8 mil visitas recibidas, sin incluir las 10 personas que entraron durante la semana dariana.

Visitas de todo el mundo

Por su parte, Karla Vanesa Cardoza, responsable de turismo de la municipalidad, dijo que el año pasado durante las fiestas darianas llegaron más de 20 mil personas de todo el país y del extranjero, todos motivados por la vida y obra del poeta.

Además de las festividades culturales en torno a Rubén Darío, este municipio tiene otros atractivos que atraen la atención de muchos visitantes, como su templo parroquial dedicado a San Pedro, situado frente al frondoso y fresco Parque Central que tiene una estatua de Darío en el centro de una fuente.

La ciudad cuenta con 24 comedores, donde se puede degustar desde pescado frito, comida a la carta y hasta fritanga, sobre todo por la tarde y noche, pues esta es una vieja y rica tradición local. Ciudad Darío esta a 90 kilómetros al norte de Managua, la capital de Nicaragua.

En el kilómetro 70 se encuentra uno de los principales atractivos naturales del municipio: el complejo de lagunas conocidas como Las Playitas y la laguna de Moyúa. Allí los pequeños empresarios, como Tomás Moreno, ofrecen sus botes a los visitantes para recorrer sus paradisíacas islas o disfrutar de un buen chapuzón en sus frescas aguas. Asimismo se puede hacer kayak, pesca artesanal y natación, entre otras actividades.

Igualmente, en la zona rural del municipio se cultivan melones, ayotes, chayotes, tomates, zanahorias, brócoli, chiltomas y otras hortalizas que se pueden comprar directo al agricultor. Si se busca más aventura, se puede visitar el cerro Güisisil, de 1,449 metros de altura sobre el nivel del mar, donde se encuentra el último bosque de pinos de América, según explica Jairo Matamoros, director de medio ambiente de la municipalidad.

 

4 MIL PERSONAS visitaron la laguna de Moyúa en la anterior Semana Santa.

 

90 KILÓMETROS dista de Managua.

 

649 HECTÁREAS de bosque de pino tiene el cerro Güisisil.

 

Atención en Casa Museo Rubén Darío:
Martes a viernes: 8 a.m. a 4:30 p.m.
Sábado y domingo: 9:00 a.m. a 4:00 p.m.
Lunes: el personal tiene descanso, no abre el local.
Costo de la entrada: Nacionales: C$20.00
Extranjeros: C$100.00