•   Siuna, RACN  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Hasta mediados del siglo XIX, Siuna era un pequeño caserío sin importancia que estaba perdido en la espesura de las montañas del Caribe nicaragüense.

La mayoría de sus pobladores eran indígenas mayangnas que vivían en pequeños asentamientos a lo largo de los ríos que bajan de las montañas vecinas al cerro Saslaya.

Aunque el oro ya existía y era extraído artesanalmente por los indígenas, lo cierto es que fue a partir de la llegada de las primeras compañías mineras norteamericanas y canadienses, en los años 30 del siglo pasado, que Siuna salió del anonimato. Esto sucedió para dicha de sus propietarios y desgracia de los indígenas, quienes no solo pasaron a ser peones mal pagados de las empresas mineras, sino que sufrieron el despojo de sus tierras y la destrucción de sus recursos naturales con la contaminación de sus ríos, destrucción de sus bosques con el consecuente diezmo de su exótica fauna tropical, entre otros.

La actividad minera atrajo a cientos de trabajadores mestizos, quienes poco a poco se han tomado las tierras que por cientos de años pertenecieron a sus originarios dueños, los indígenas mayangnas. Esto en ocasiones ha creado tensiones.

En el pasado, Siuna ha vivido diversos conflictos sociales y desastres naturales que han frenado su desarrollo: guerras, rearmados, huracanes y otros conflictos que por la lejanía de las grandes ciudades, no trascendió a los medios de comunicación.

Actualmente, la economía de Siuna ya no depende del metal brillante como lo hacía, ahora su riqueza económica se basa en la ganadería, el comercio y la producción de granos básicos,  tubérculos, legumbres, frutas, entre otros.

Turismo rural

A pesar de ser la puerta de entrada a la Reserva de Biósfera Bosawás, el bosque tropical más grande de Centroamérica, con casi 20 mil kilómetros cuadrados de extensión,  y donde existe el 10 por ciento de la biodiversidad mundial, Siuna no aprovecha esa ventaja que la naturaleza le da.

Las razones pueden ser muchas, desde lo lejano, mal camino y escasez de transporte, hasta la falta de promoción del lugar; sin embargo, esas bellezas naturales están allí, a la espera de turistas que aman la naturaleza y que están dispuestos a caminar en el bosque, bañarse en las cascadas y dormir en pequeñas cabañas o casas de campaña a la orilla de los ríos.

Marcial Herrera  Góngora señala que en Siuna hay muchos atractivos naturales que siempre han atraído la atención de los turistas nacionales y extranjeros. Entre ellos está el salto Labú, que tiene aguas transparentes que bajan del cerro Saslaya, donde además existen muchas plantas medicinales y aves exóticas en medio de la espesa selva, donde se reporta que todavía existen jaguares, ocelotes, dantos y otros mamíferos salvajes que se mezclan con cicimicas, animales mitológicos que forman parte de las leyendas indígenas.

Herrera dijo que hasta hace años el turismo era fluido en esta zona y permitía que se beneficiaran los pobladores de las comunidades, quienes servían de guías a los visitantes y ofrecían alimentación, alquilaban caballos y hasta alojamiento en sus propias casas. Los turistas visitaban el salto y luego se internaban en el bosque, y si les agarraba la noche, se quedaban en una cabaña construida por la cooperación internacional, junto al río.

Sin embargo desde que se destruyó la cabaña, no han regresado los turistas y los pocos que lo hacen, no se detienen en la comunidad, pues ya traen guías, gente que les prepara la comida, casas de campaña y ya no dejan algún beneficio a la comunidad.

Atanasio Baldonado Calderón, guardaparque de la Reserva Bosawás, asegura que  Bosawás sigue siendo un lugar que atrae a muchos visitantes, sobre todo científicos, quienes se quedan maravillados debido a la gran cantidad de aves, reptiles, anfibios y animales exóticos que no existen en otra parte del mundo.

Para conocer el salto Labú y entrar a las entrañas de Bosawás, se puede  viajar en bus colectivo desde Siuna hasta Rosa Grande, donde se puede conseguir un guía local que le acompañe.

Otro lugar de interés turístico es el río Wani, con sus pozas y playones de piedras y arena que invitan a un momento de relax. Si se viaja desde Managua, se puede llegar rápido tomando un avión de la compañía La Costeña, que hace vuelos diarios hasta este pueblo minero. También se puede llegar tomando un bus de transporte colectivo directo, que sale del Mercado Mayoreo.

Para dormir y comer existen varios hoteles: El Bosque, La Primavera, El Buen Gusto, Flor de Sacuanjoche, Los Chinitos, El Atlántico, Hotel Siú, entre otros. Para comer, están los restaurantes Las Praderas, Hoy Ming y otros.

La  aventura salvaje en el bosque empieza en Siuna, la puerta de entrada al corazón de Bosawás. El reto está allí, para quienes tengan el coraje de tomarlo.

318 kilómetros de distancia hay entre Managua y Siuna.