•   Rivas, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

Sobre una colina que domina la ciudad, se encuentra el Museo de Antropología e Historia de Rivas. Este lugar ocupa la antigua Casa Hacienda de cacao Santa Úrsula, centenaria casona del siglo XVII, de gruesas paredes de adobe, largos corredores, ventanas decoradas con artísticos herrajes, techo de tejas y un viejo cañón de chispa que parece proteger el inmueble ubicado frente al portón de entrada.

Adentro, en vitrinas, estantes y mesas distribuidas en varias salas, se exhiben decenas de piezas arqueológicas que datan del año 400 antes de Cristo hasta el año 1550 de nuestra era.

Este es un encuentro con la historia de los antepasados de este istmo a través de delicadas y bien elaboradas piezas de cerámica, la mayoría encontrada en la Isla de Ometepe, es lo que más ofrece este museo rivense, donde además se pueden observar otros objetos antiguos que reflejan un poco las costumbres, creencias religiosas, mitos, modo de vida y hasta de muerte de aquellos primeros habitantes de esta región.

Vasijas globulares, ollas con formas antropomorfas y zoomorfas, fuentes trípodes, jarrones, platos, tazas y pequeños ídolos de piedra basáltica, junto con oxidadas espadas y antiquísimos rifles y bayonetas de la Guerra Nacional contra el filibustero William Walker, forman parte de lo que aún queda de este museo.

 

[Te interesa: Galería de fotos: Museo de Antropología e Historia de Rivas]

Arqueología

Piedras de moler, metates con figuras zoomorfas, ocarinas, una vitrina con fósiles de un mamut que vivió hace 30 mil años y que fue descubierto hace cinco años, y una virola de a principios del siglo XX, atraen la atención del visitante.

La primera sala está dedicada a la arqueología y en ella se puede apreciar excelentes piezas de cerámica protegidas en vitrinas, con imágenes impresas del Gran Lago y la Isla de Ometepe de fondo. Esta es la sala más grande de toda la casona.

La siguiente es la sala de taxidermia, que muestra con nostalgia parte de la fauna que existió en la zona, donde abundaban los pumas, tigrillos, gatos ostoche, lechuzas, tiburones en el lago, el gaspar y sábalo real en el río San Juan, guardabarrancos, tucanes, el rey de los zopilotes y otros que en la actualidad solo se pueden ver en revistas, documentales de la TV o disecados. En una pequeña bodega, sobre un estante de madera, se exhiben decenas de pequeñas piezas que incluyen ocarinas, vasijas, platos, trípodes, platos, hasta cráneos de indígenas.

Mientras que en el suelo, más de 30 piezas de barro --entre ellas urnas funerarias y vasijas-- son víctimas del lento proceso de desaparición. Estas piezas son la herencia cultural de los indios que le dieron la bienvenida al conquistador español Gil González Dávila.

Santa Úrsula era una hacienda de cacao que fue testigo fiel de la Guerra Nacional contra el filibustero norteamericano William Walker. En 1855, durante su ataque a la ciudad de Rivas, Walker se tomó con sus huestes la casona llamada El Mesón, que estaba a solo media cuadra de distancia. De esta fue expulsado el 29 de junio de ese año, cuando el maestro Enmanuel Mongalo Rubio le pegó fuego a la guarida de aquel aventurero que, irónicamente, un año después se autoproclamó presidente de Nicaragua.

El Antiguo Mesón, que también forma parte de nuestra historia, hoy es un viejo caserón que se está cayendo a pedazos. Ahora allí viven varias familias que tienen pequeños negocios: zapaterías, pulperías y barberías, además casas de habitación. A ellos les fue entregada esta propiedad en los años 80. Tal es el caso de Alberto Chamorro, dueño de la barbería San Martín, quien dice que pasó 35 años pagando alquiler a la familia Jiménez.

Será restaurado

El Museo de Antropología e Historia de Rivas fue fundado el 21 de septiembre de 1975 y durante estos años ha sufrido altibajos. Ha sido restaurado en varias ocasiones, la última fue en 2009, por orden de la primera dama de Nicaragua --Rosario Murillo--, aseguró doña Rosa Mendoza, que tiene 26 años de trabajar en este lugar.

Según datos del Equipo de Estudio del Museo de Rivas, publicados en la revista cultural Nicaraocalli --edición número 19 del septiembre-octubre de 1995--, para esa fecha el museo contaba con más de 800 objetos, “vestigios tangibles que dan testimonio de sus ideas, concepciones, costumbres, valores y creencias”.

Estos vestigios incluían piezas de cerámica precolombina, líticas, taxidermias y objetos históricos de la Guerra Nacional. Sin embargo, en los últimos años han desaparecido decenas de piezas debido al saqueo por parte de sujetos que se saltan la valla y entran por los huecos que tienen las puertas y ventanas del inmueble.

Tome nota

En el museo se atiende de lunes a viernes, de 8:30 a.m. a 5 p.m., y los sábados de 8:30 a.m. hasta mediodía. La entrada cuesta C$20 para nacionales y US$2 para extranjeros. Los domingos no abre.

Ana María Rocha, responsable del Consejo Nacional de Museos, dijo que el Instituto Nicaragüense de Cultura, INC, a través de un convenio que firmó con la Alcaldía de Rivas brindará asistencia técnica para la restauración y montaje de este museo a partir del próximo año. Mientras tanto, su valioso tesoro arqueológico sigue desapareciendo poco a poco, y no se sabe si para cuando empiece su restauración, habrá alguna pieza que mostrar a las nuevas generaciones.