•   Granada  |
  •  |
  •  |
  • elnuevodiario.com.ni

El día estaba perfecto para visitar las isletas de Granada: sol brillante, cielo azul y con tenues hilachas de nubes blancas. Salimos en bicicletas a las 9:00 a.m. de las oficinas de Leo Tours, ubicadas al inicio de calle La Calzada y en 20 minutos recorrimos los dos kilómetros que hay hasta el muelle de la costa del lago, en donde tomamos una lancha de motor fuera de borda para recorrer parte de las 360 islas que tiene el lago de agua dulce más grande de Centroamérica, el Cocibolca o Gran Lago de Nicaragua.

Nuestro guía, Walter Ubau, explicó a un grupo de turistas alemanes y norteamericanos que la expedición dura tres horas, suficientes para darse gusto con la cámara captando escenas de la vida cotidiana en las islas habitadas por humildes familias de pescadores, así como por lujosas casas de verano en medio de paradisíacas isletas cubiertas de cocoteros, mangos, aguacates, ceibos y guanacastes que tienen en sus ramas de nidos de oropéndolas.

Al inicio, el bote parecía un rompehielos, abriéndose paso en medio de un jardín lleno de nenúfares y otras plantas acuáticas donde saltan ariscas garzas blancas y patos de agua. Siguiendo la ruta trazada por el motorista, se pasa por impresionantes chalet construidos en medio del agua, levantados sobre los peñascos que lanzó hace cientos de años en su estruendosa erupción el volcán Mombacho, que domina el paisaje a la derecha.

Naturaleza viva

El tiempo se hizo corto y de pronto pasamos por La Fortaleza de San Pablo, construida entre 1670 y 1685 para defender la ciudad de Granada de los ataques efectuados por piratas enemigos de la España colonial. Luego pasamos por la isla de los monos, donde vive una familia de monos araña amistosa con los turistas, de quienes aceptan frutas y permiten que les tomen fotos de cerca.

En el trayecto, vimos más de una decena de botes llenos de turistas europeos, asiáticos y centroamericanos que, al igual que nosotros, iban extasiados ante tanta belleza de la naturaleza que Dios le dio a Nicaragua.

Al salir a lago abierto, observamos a lo lejos el cono perfecto del majestuoso volcán Concepción junto al Maderas, que forman la isla de Ometepe.

Bienvenida a turistas

Con el volcán Mombacho siempre a la derecha, atracamos en la comunidad Corre Viento, donde doña Ana Cecilia Conde y su familia reciben a los turistas con un coco recién cortado del árbol y una ración de frutas de temporada bajo la sombra de un cocotero.

La familia Conde es una de las tres familias que recibe turistas en su casa, que son enviados por Leopoldo Castillo, un isleño que con mucho esfuerzo ahora es gerente-propietario de la operadora de turismo Leo tours, de la ciudad de Granada.

Según Leopoldo, más conocido como Leo, desde que estudiaba en la universidad, en Managua, empezó a llevar turistas para que visitaran su comunidad. Allí su mamá preparaba comida y refrescos para los visitantes, quienes compartían momentos agradables de su estancia en Nicaragua.

Desde entonces, ha trabajado asociado con más de 40 familias nativas de las isletas, que en su momento han recibido y dado atención a los turistas; les alquilan botes para pescar y habitaciones para dormir. De esto se benefician pangueros, guías turísticos, pescadores, comedores y pobladores de la comunidad. “La idea es que todos salgan beneficiados, dando una buena atención al visitante”, asegura Leo.

Sebastián Breidelker, de Wiesbaden (Alemania) y quien venía en el bote, expresa: “Me gustan todas las isletas, todo es muy verde, es interesante como vive la gente en la naturaleza. Yo dormí en la isla, me gustó ver ocultarse el sol y ver cuando nace en la mañana, sus colores, es fantástico”.

La expedición terminó en el muelle Los Cruces, donde un vehículo nos trasladó al lugar donde dejamos las bicicletas y de donde regresamos pedaleando al centro de la ciudad.

15 kilómetros aproximadamente tiene el recorrido por las isletas.

48 kilómetros hay entre Managua y Granada.