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Purificación León

La Semana Santa es una gran oportunidad de pasar unos días fuera de casa disfrutando de las diferentes opciones que la naturaleza nos ofrece, pero una escapada ecológica comienza por hacer un uso sostenible del transporte.

Para minimizar el impacto que nuestros desplazamientos tienen sobre el medio ambiente, las mejores opciones son ir a pie, en bicicleta o en transporte público. Cuando no sea posible prescindir del vehículo privado, Greenpeace recomienda compartirlo con otras personas y realizar una conducción eficiente.

A la hora de elegir dónde dormir, se puede optar por un hotel ecoeficiente o bien por alguno de los distintos tipos de alojamiento rural ecológico, como casas rurales o granjas.

Para iniciarse en el disfrute de la naturaleza, una de las actividades más sencillas es el avistamiento de aves. Además, abril es una buena época para los amantes de la ornitología, pues coincide con las migraciones de algunas especies.

Las aves migratorias viven durante la primavera y el verano en sus cuarteles de cría, donde se reproducen. Después se desplazan para pasar el invierno en zonas más cálidas.

“Los movimientos realizados a final de invierno o principios de primavera, entre el área de invernada y la de cría, se conocen como migración primaveral o prenupcial. Por su parte, los realizados a final de verano o principios de otoño se denominan migración posnupcial u otoñal”, detallan los especialistas de SEO Birdlife.

UN PRIVILEGIO
Uno de los lugares privilegiados para la observación de aves es Doñana, un espacio natural protegido, situado en Andalucía (sur de España). Es uno de los humedales más importantes de Europa y cuenta con una gran biodiversidad.

En las Américas existen lugares excepcionales para observar a las aves. Uno de ellos es Perú, donde se pueden encontrar unas 1,800 especies diferentes. Una de las más apreciadas es el cóndor andino.

“Es el ave voladora más grande del mundo y alcanza los tres metros de envergadura con sus alas”, explican los especialistas del zoológico de Buenos Aires. Del mismo modo, señalan que la supervivencia de este animal, honrado durante miles de años por los pueblos originarios de América del Sur, hoy se ve amenazada. No obstante, “los programas de conservación lo sostienen fuera de peligro de extinción”, precisan. Otro de los ecosistemas dignos de mención es el de Doñana, en España, donde destaca su marisma, “de extraordinaria importancia como lugar de paso, cría e invernada para miles de aves europeas y africanas”, señalan los especialistas del Ministerio español de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. “En el parque viven especies únicas y en serio peligro de extinción, como el águila imperial ibérica”, añaden.

DANDO PEDALES
Además de la observación de aves, otra actividad para disfrutar al aire libre es adentrarse en la naturaleza subidos a una bicicleta. Eso sí, es muy importante saber elegir la distancia, la ruta y el equipamiento necesario en función del nivel de cada uno.

Hay lugares increíbles para practicar ciclismo en distintos países. En este sentido, el libro de National Geographic “Journeys of a Lifetime” selecciona las diez mejores rutas ciclistas. El primer puesto es para la ruta verde, en Canadá. Cruza la provincia de Quebec de Este a Oeste y recorre más de 4,000 kilómetros.  El número dos de la lista lo ocupa la ruta ciclista del ferrocarril subterráneo que va desde Mobile, en el Estado de Alabama (Estados Unidos), hasta Owen Sound, en Ontario (Canadá). Tiene cinco tramos que suman 3,310 kilómetros y su recorrido está muy vinculado a la historia de la esclavitud en Norteamérica.

También está en el pódium la ruta austral, que transcurre a lo largo de 1,300 kilómetros por tierras chilenas. Comienza en Puerto Montt y termina en Villa O’Higgins, en la Patagonia. Además, esta ruta pasa por los parques nacionales de Queulat y Cerro Castillo.

Otra manera de disfrutar del paisaje es recorrerlo a lomos de un caballo. La equitación es una actividad muy extendida, por lo que esta opción está disponible en muchos lugares, desde las playas caribeñas a las sierras de España.

Aunque no es necesario desplazarse para pasar unas agradables vacaciones de Semana Santa.

Nuestra propia ciudad, generalmente con menos ajetreo durante estos días, nos brinda la posibilidad de conocer ese museo o lugar de interés turístico que, en nuestro día a día, no hemos podido visitar.

Caminar sin prisa por la calle y empaparnos de nuestro entorno cercano también es una alternativa atractiva y ecológica para disfrutar de estos días de descanso.