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En estas frescas montañas la roya fue implacable con los finqueros a tal punto que muchos lo perdieron todo y algunos sobreviven gracias al ingenio y al cultivo de granos básicos, hortalizas y productos inmunes a la enfermedad del café.

Ante la crisis, un grupo de campesinos aglutinados en la cooperativa Nuevo Amanecer, con financiamiento de organismos como la Unión de Cooperativas Agropecuarias UCA-Miraflor y Café Luz crearon condiciones en sus casas para  brindar alojamiento a los turistas que visitan la zona.

La cooperativa está formada por 22 mujeres de las cuales siete tienen condiciones para albergar hasta un total de 35 huéspedes en sus casas, donde comparten comida casera y momentos inolvidables con sus familias.

La reserva Miraflor Moropotente está ubicada al noreste de la ciudad de Estelí y constituye uno de los principales atractivos turísticos de este departamento. Su cima, de más de mil metros de altura está cubierta por un bosque de nebliselva que por la mañana ofrece un paisaje brumoso, lleno de una densa  neblina que le da un aspecto bucólico.

En este lugar, la exuberante vegetación tropical es el refugio  de cientos de especies de aves nativas y migratorias, venados, monos, ardillas, guardatinajas, armadillos, ocelotes, hasta tigrillos. El bosque también es generoso en frondosos árboles de hasta 30 metros de altura, cubiertos de lianas y decenas de  nidos de oropéndolas y barba de viejo que hablan de su rica biodiversidad.

En la comunidad Sontile, Marlon  de Jesús Villareyna y su esposa son propietarios de alojamiento Villa Hermosa que tiene tres cuartos para nueve personas. Cuenta  que ellos ofrecen un turismo  rural que se basa en la historia de la comunidad, contada de manera amena a los visitantes, además de cabalgatas, caminatas por los senderos del bosque y la comunidad, paseos a las cascadas, visitas a las cuevas de Apagüis y ver puestas de sol, entre otras.

“Nosotros trabajamos con Café  Luz y Hotel Luna de Estelí, con Juanita, una inglesa que nos envía los grupos de personas y aquí los atendemos y esto lo hacemos ante el fracaso del café por la roya y hasta el momento nos ha ido bien, porque con el turismo toda la comunidad se beneficia, no solo los alojadores, porque unos venden huevos, otros cuajadas, verduras, frutas, otros alquilan sus caballos para hacer cabalgatas y otros prestan sus servicios como guías.  Estamos en una zona intermedia, tenemos vistas muy lindas, es un lugar tranquilo, sano, seguro, con higiene y con tiempo flexible para decidir  libremente qué quiere hacer el visitante- señala  Villareyna”.
hospitalidad

Lucía Acuña, dueña de la posada La ilusión, de tres cuartos,  explicó que ella recibe turistas de Estados Unidos, Europa, Canadá  y Alemania, gracias a quienes sobreviven a las crisis del café.

Mefalia Flores,  trabaja en su eco posada Las Limonarias, que tiene tres habitaciones para siete personas, señala que los turistas quieren  conocer el proceso del café, sobre la historia de la comunidad y otros sobre las tradiciones y costumbres del campesino nicaragüense.

“Aquí se ponen a ordeñar las vacas, palmear tortillas, moler el maíz, hacer de todo lo que hacemos en el campo y se van encantados de la experiencia, además a ellos les gusta que todo lo que aquí se usa en la cocina, como  hortalizas, tomates, cebollas, zanahorias, pepinos,  lo producimos en el huerto”, señala Acuña.

Chelsea  Viteri, de 22 años,  ecuatoriana que vive en Estados Unidos, expresa: “Me parece maravilloso este lugar, visualmente es hermoso, las montañas son increíbles, paisajes bellos, pero más que nada,  la gente nos ha recibido con brazos muy abiertos, eso creo que convierte el ambiente más bonito”.

Por su parte,  Zia Kandler, 21 años, de Pittsburg, Pensilvania, EE.UU., estudiante de medio ambiente,  dice: “Me gusta el ambiente, pero a mí me gustan las personas, son muy amables  y aquí  todo el tiempo las personas  hablan con nosotros, son  muy simpáticas y hay mucha hospitalidad, eso me gusta”.