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Custodiando las ruinas de la antigua catedral de Managua, desde sus nichos abiertos al aire libre, los principales personajes de la vida colonial en Nicaragua parecen resistirse al olvido en cada una de sus esculturas, que aunque deterioradas por la intemperie y el abandono, aun reflejan en su fino acabado, el alma del artista que las labró para la posteridad.

Tallados por el artista granadino Jorge Navas Cordonero, el mismo que se lució con las esculturas de los doce apóstoles que adornan las columnas que sostienen la catedral de León, el León doliente sobre la tumba de Rubén Darío,  y los atalantes que soportan las campanas de la misma iglesia, en la Catedral Metropolitana de Managua, los protagonistas fueron personas que de una u otra forma tuvieron enorme influencia en la historia de Nicaragua.

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Desde el navegante y descubridor de América, Cristóbal Colón, el conquistador Francisco Hernández de Córdoba,  El Rey Fernando VII de España y la Reina Isabel la Católica, el defensor de los indígenas Fray Bartolomé de las Casas, Fray Marjil de Jesús y Monseñor José Antonio Lezcano Morales, tienen sus sitios en la mayor obra arquitectónica del catolicismo construida en Nicaragua durante el siglo XX.

Testigo de grandes acontecimientos históricos, la catedral metropolitana Santiago de Managua es un edificio de estilo neoclásico de admirable belleza que sobrevivió a dos terremotos, el del 31 de marzo de 1931, cuando estaba en construcción su estructura metálica y el del 23 de diciembre de 1972, que destruyó la capital y dejó herido de muerte a este imponente templo religioso.

Se empezó a construir en 1929 y concluyó su construcción en 1934.  En sus 38 años de existencia, la catedral se engalanó para la celebración del matrimonio de Lillian Somoza Debayle, hija mayor del fundador de la dictadura somocista Anastasio Somoza García, el 1 de febrero de 1934.

16 años después, el 5 de Diciembre de 1950, la catedral volvió a ser escenario de otro matrimonio de la misma familia Somoza, esta vez de Anastasio Somoza Debayle con su prima Hope Portocarrero Debayle.

Pero además de matrimonios, bautismos, confirmaciones, misas, ordenaciones de presbíteros, Te Deum, tambien se estilizó para responso,  como el que se utilizó el 6 de enero de 1952 por el alma de Monseñor Lezcano que fue sepultado en una cripta debajo del altar mayor y el que se celebró tras la muerte de Anastasio Somoza García, el 30 de septiembre de 1956.

Otro acontecimiento importante fue la consagración de monseñor  Miguel Obando y Bravo como Arzobispo de Managua, realizado en esta catedral el 4 de abril de 1970. También, por su posición estratégica  en el centro de la ciudad y del poder político, la catedral fue tomada en varias ocasiones por grupos que luchaban contra el alto costo de la vida y la represión del régimen de los Somoza, incluso, el mismo día del terremoto, la madrugada  del 23 de diciembre de 1972, habían personas protestando en su interior, según crónicas de la época.

La Catedral también fue testigo, el 20 de julio de 1979,  de la celebración del triunfo de la Revolución Popular Sandinista en la plaza de la revolución, así como el entierro del comandante Carlos Fonseca Amador  el 7 de noviembre del mismo año y la partida de los brigadistas de la Campaña Nacional de alfabetización en marzo de 1980, entre otros.

En la actualidad, el enorme edificio permanece bajo custodia de la Policía Nacional y  cerrado al público por el peligro que significa su estructura dañada. Sin embargo, a pesar de estar en ruinas, sigue fascinando por su majestuosidad y belleza arquitectónica y de paso se ha convertido en un sitio que llama la atención de turistas nacionales y extranjeros.