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Nicaragua forma parte del cinturón de fuego de América, la zona volcánica más activa del mundo y como tal posee una extensa cordillera formada por volcanes activos que la cruzan de noroeste a sur y otros en el norte y este del país, más una cantidad indeterminada de conos apagados desde hace miles de años.

 

Nadie se imaginaría que después de violentas y espectaculares erupciones, estos colosos de fuego, una vez apagados, y con el paso del tiempo, se llenarían de aguas cristalinas y formarían las más bellas lagunas volcánicas de Nicaragua.Laguna de Masaya, casi  sepultada por el alud de lava del volcán del mismo nombre.

Pero también existen volcanes primitivos, con lagunas que todavía emanan flujos de agua sulfurosa, con alto contenido de azufre, calcio, hierro, potasio y otros minerales que la convierten en un gran estanque tóxico. Otras, son fuente de sana recreación y hasta sirven para abastecer de agua potable a poblados vecinos, como la laguna de Asososca y el gran lago de Nicaragua, que proveen del vital líquido a miles de pobladores en Managua, Juigalpa, San Juan del Sur y otros poblados.

Inaccesibles unas, fáciles de escalar y bajar a su fondo otras, las lagunas volcánicas de Nicaragua, en su mayoría tienen rodeadas sus faldas por frescos bosques tropicales, llenos de una extensa biodiversidad  rica en aves, reptiles, insectos, mamíferos y otros animales nativos.  La naturaleza, sin explicación alguna, ha convertido las bocas del infierno en bellos y apacibles lugares de descanso y recreación.  A continuación, un pequeño recorrido por las principales lagunas volcánicas de Nicaragua.

Laguna sulfurosa en el cráter del volcán Cosigüina, Chinandega.