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Quito, ese “edén de maravillas, poblado de mil versos y canciones”, como reza una tradicional canción en honor a la capital ecuatoriana, acuna en su seno un centro colonial vivo y dinámico, que ha sumado un nuevo reconocimiento internacional, esta vez por la conservación de su patrimonio cultural.

A menos de diez meses de celebrar los cuarenta años de la declaración como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco, debido a su extraordinario centro histórico, Quito se alzó este mes con el premio Jean Paul L’Allier, durante el XIV Congreso Mundial de la Organización de Ciudades del Patrimonio Mundial (OCPM).

Otorgado cada dos años, el premio es “el más importante” que se da a las ciudades patrimonio de la humanidad referente a la gestión y conservación del patrimonio cultural, explica a EFE Angélica Arias, directora del Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP).

Quito aplicó al galardón con un proyecto relacionado con un programa de incentivo para la conservación de los bienes inmuebles patrimoniales que están en manos privadas.

Palacio de Carondelet, sede del Ejecutivo, en Quito, Ecuador. Foto: EFE / END.En ese marco, el municipio de Quito ha puesto cuatro programas a disposición de unas 8,000 personas que tienen bienes inmuebles patrimoniales: para intervenir cubiertas, fachadas, en vivienda y para trabajos menores.

“De lo que cuesta la obra, el municipio subvenciona unos porcentajes de acuerdo a cada programa, y el resto, el propietario paga hasta en diez años”, indica al agregar que el ayuntamiento fiscaliza y administra las obras para garantizar “que se hagan técnicamente y con todas las normas de conservación de patrimonio”.

Arias considera que el hecho de que el programa pueda ser replicado en otras ciudades y de que involucre a la comunidad y la corresponsabilidad influyó para que Quito se haya traído del XIV Congreso el premio Jean Paul L’Allier, que heredó su nombre del creador y fundador de la OCPM. Pero no solo eso. En el Congreso en la ciudad coreana de Gyeongju, Quito fue designada como miembro del Consejo Administrativo de la OCPM, que abarca a ocho ciudades en total, entre las que también están Viena y Quebec, entre otras.

Y por si fuera poco, la OCPM también seleccionó para su programa de educación a distancia el nuevo plan del Centro Histórico de Quito denominado “Planificación de centros históricos desde una mirada integral, participativa y multidisciplinaria”. Además, el colegio municipal “Fernández Madrid” ganó una beca para que algunos de sus alumnos viajen como embajadores del patrimonio cultural de Quito a México para compartir con otros jóvenes experiencias en temas patrimoniales.

Y no les faltará material, pues podrán hablar sobre los cerca de 5,000 bienes inmuebles inventariados que hay en el Quito colonial, las treinta iglesias y conventos, museos, monumentos, plazas e incluso entidades estatales, como el palacio de Carondelet, sede del Ejecutivo, que está en el corazón mismo del centro histórico.

A poca distancia de ese palacio, desde donde se dirige el destino del país andino, se levanta una de las joyas del barroco: la iglesia de la Compañía de Jesús, que tardó 160 años en ser construida por innumerables artistas de la Escuela Quiteña, anónimos la mayoría, quienes perpetuaron su habilidad y entrega para tallar y dorar con fina lámina de oro de 23 quilates cada centímetro de la iglesia. Coronando una de las tantas cuestas del centro histórico está la Basílica del Voto Nacional, una edificación que por sus dimensiones y estilo está considerada como el templo neogótico más grande de América, según el municipio.

El proyecto fue contratado en Francia por el arquitecto francés Emilio Tarlier, que ya había tenido experiencia en construcciones similares en España, Francia e Inglaterra, y quien, inspirado en la catedral parisina de Notre Dame, hizo los planos entre 1890 y 1896.

La preservación de esas edificaciones son solo algunos de los temas de los que podrán hablar los jóvenes embajadores, junto con los programas de incentivos para la conservación, en los que el municipio, a través del IMP, ha invertido más de 6.4 millones de dólares en 192 construcciones patrimoniales de propiedad privada.

Los reconocimientos de la OCPM son “una gran responsabilidad” que invitan a un mayor trabajo por Quito, comenta Arias, quien se alegra de que el centro histórico sea una zona “dinámica y viva”, engalanada con el reconocimiento como primer Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco desde 1978.

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