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Alineados y disecados, una decena de animales situados sobre un suelo que simula las áridas arenas del desierto cuenta el exilio del pueblo nubio en Egipto, en un museo que busca que nadie olvide esa parte de la historia.

Rodeado de campo verde y calles sin asfaltar en la pequeña isla de Elefantina, en Asuán (sur de Egipto), Mohamed Sobhy, de 67 años, abre la puerta de su casa-museo, al que llama Animalia, para entrar en un mundo con el que trata de explicar una realidad que considera ignorada.Mohamed Sobhy, creador del museo de Animalia que lucha para que la historia del pueblo nubio no se olvide, en la pequeña isla de Elefantina.

“No había mucha información sobre Nubia. No había libros, pero yo pude hacer una buena colección yendo a El Cairo. Me dije que tenía que hacer un museo, ya que los guías no sabían contar lo que pasaba”, explica a Efe en un perfecto español, que aprendió de manera autodidacta. Sobhy ha ido recorriendo todo el país para acumular los animales que vivían en la región nubia con el fin de mostrar cómo les afectó la construcción de la gran presa de Asuán (1959-1970), que también terminó de desplazar a los nubios, así como la creación del lago Náser, la gran presa que gobierna el río Nilo en el sur de Egipto. “He recorrido todo el país durante dos años.

Empecé en 2004 solo con los animales, porque la gente aquí ya abre sus casas nubias a los extranjeros. Quería contar la vida en Nubia a través de los reptiles, los pájaros, los insectos...”, afirma mientras hace un pequeño tour por el hogar.

Un gran cocodrilo y una serpiente en posición de ataque impresionan a los visitantes nada más entrar en la habitación, donde unas montañas se dibujan en la pared y cuyo suelo está pintado de azul, simulando el lago Náser. Una vez que abrió el centro, los guías, que también acudían a sus charlas para aprender más sobre la historia, le aconsejaron que diseñase “una casa característica del pueblo nubio en otra instancia para hacer la visita completa”, relata el también graduado en Agricultura. Herederos de una legendaria cultura, los nubios han protagonizado distintas migraciones a lo largo de la historia y la más reciente fue a consecuencia de la inundación provocada por la construcción de la gigantesca presa de Asuán, que destruyó miles de sus asentamientos.Grafitis de diversas historias de los nubios, en el exterior de la casa-museo llamada Animalia, en la pequeña isla de Elefantina, en Asuán

Esto obligó a sus habitantes a dejar sus tierras y se vieron forzados a refugiarse en otras zonas del sur de Egipto y del norte de Sudán, cambiando el río Nilo por el árido desierto, por la decisión del entonces presidente Gamal Abdel Náser Además, este pueblo de piel oscura y que habla un idioma que está prohibido enseñar en las escuelas, se considera marginado, ya que el gobierno egipcio les ha prometido que regresarán a sus tierras, aunque no se espera que se cumpla.

“El Nilo fue la bendición, pero luego se hizo la maldición con la construcción de la presa. Un total de 43 poblados de Nubia se quedaron bajo el agua”, relata el que también fue guía turístico en español.  No solo los animales coronan el museo.

El hogar va renovándose y Sobhy añade más elementos, como artesanía, para los turistas, que también pueden disfrutar de estancias nocturnas en los pisos superiores de la vivienda y que reservan a través de Internet. Entre lentos paseos por los pasillos de esas cuatro paredes, a las que solo se puede llegar a través de botes que cruzan el Nilo, Sobhy realza la figura de la mujer nubia, pues es “la más respetada y la que hace todo”, añade.

Para ejemplificarlo, ha colgado varias fotos que muestran cómo las mujeres trabajan en la artesanía y en el hogar, mientras los hombres juegan con los gatos, “ya que saben que su destino es irse a El Cairo”, donde muchos varones se trasladaron para ganar dinero y enviarlo a sus familias en Nubia tras el exilio forzoso.Un total de 43 poblados de Nubia se quedaron bajo el agua”

“La gente pensaba que en el Nilo había una conexión espiritual. Pensaba que había ángeles buenos, pero los llevaron a los diablos del desierto. Porque en el desierto no hay ángeles. Esta es la agonía de Nubia”, sentencia.