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“Inicié esta aventura para reclamar justicia para las mujeres de este país, igualdad, empoderamiento y la no violencia”. Este es el pretexto con el que la española Cristina Spínola emprendió la vuelta al mundo en bicicleta, una experiencia que le ha llevado a recorrer durante tres años, más de 27 países de los cinco continentes.

Su hazaña pedaleando en solitario la ha plasmado en el libro “Sola en bici: soñé en grande y toqué el cielo”, de Ediciones Casiopea, que recoge todo lo vivido en este viaje no exento de contratiempos pero que, asegura, le ha permitido darse cuenta de que el mundo es “mucho mejor” de lo que nos los pintan.

¿Qué empuja a una periodista a dejarlo todo para empezar una aventura como esta?

Hace diez años que decidí hacer lo mismo, pero dentro de Canarias: recorrí todo el archipiélago sola en bicicleta para reclamar justicia para las mujeres de este país, igualdad, empoderamiento y la no violencia. Esto surgió porque yo presentaba un programa de televisión en Canarias, que se llamaba Crónica de los Sucesos, y prácticamente todos los casos que nos llegaban a la redacción eran sobre violencia de género; entonces me di cuenta del gran problema que había en nuestro país y de que los periodistas debíamos contribuir a crear una sociedad mejor.

Como soy una deportista nata, pensé que en una bicicleta tendría muchísimo seguimiento y empecé esta campaña; desde ahí, posteriormente pensé que, también, podría hacerlo a nivel internacional. Todo lo que hacemos en esta vida debe ir enfocado a mejorar la vida de los demás.

El pasado 8 de marzo hubo una multitudinaria manifestación en España a favor de los derechos de la mujer, una reivindicación con la que usted se identificó durante el viaje, ¿cómo valora este nuevo escenario que se vive en nuestro país?

Las mujeres del primer mundo estamos despertando por fin, reivindicando nuestro espacio y nuestros derechos.

Ahora mismo veo que las mujeres quieren cambiar. Hasta ahora había visto a una mujer española muy pasiva, a la sombra, pero ahora veo que en España está habiendo un cambio grande de mentalidad y que la mujer quiere sentir una verdadera transformación. Esto puede ser por la influencia de corrientes extranjeras, pero la realidad es que las mujeres del primer mundo estamos despertando por fin, reivindicando nuestro espacio y nuestros derechos.Su hazaña pedaleando en solitario la ha plasmado en el libro “Sola en bici: soñé en grande y toqué el cielo”

¿Por qué escogió la bicicleta como medio de transporte? ¿Qué ventajas ofrece?

Siempre he creído que la bici es el mejor medio de transporte para viajar, porque te permite ir ni demasiado rápido ni demasiado despacio. Con la bici conoces a la gente del camino, la cultura, la gastronomía… vives otro turismo completamente diferente al tradicional, un turismo más auténtico a través de la gente. La bici es ideal, es duro llevarlo todo encima y buscarse la vida, pero es súper beneficioso descubrir que no hace falta nada para vivir, eso te lo enseña la bicicleta.

¿Qué itinerario siguió? ¿Cómo se trazó la ruta?

Decidí empezar por Sudáfrica y subir todo el este de África para pasar a Asia. Volé a la India desde Etiopía y atravesé todo el país -una experiencia peligrosísima-; después llegué a Nepal para bajar al Sudeste Asiático y visité Singapur, Indonesia, y crucé a Nueva Zelanda. De ahí cogí un avión hasta Los Ángeles, desde donde pedaleé hasta el polo sur, la parte más dura del viaje debido a las grandes cuestas y altitudes. Finalmente llegué, agotada mentalmente, a Ushuaia, donde finalicé el viaje.

De todos esos países que recorrió, tan diferentes entre sí, ¿con cuál se queda?

Es muy difícil porque todos los rincones son increíbles, pero me quedo con la India, porque me enamoró la gente; y con México, también por la gente, lo realmente importante de los lugares. A nivel de naturaleza me quedo con la carretera austral de Chile y con Nueva Zelanda, que es el mejor país del mundo para vivir.

¿Se ha quedado con ganas de conocer algún destino concreto?

Viajar es como aprender un idioma, cuanto más aprendes más te das cuenta de que no sabes nada. Hay muchísimos sitios a los que me gustaría ir, pero hay que seleccionar.

¿Cómo subsistía durante el viaje? 

Cuando vienes al primer mundo te acuerdas de que existe el dinero porque todo el mundo te lo recuerda, pero viajando eso se olvida. Puedes dormir en redes de alojamiento internacional, te invitan a comer, te buscas la vida… la gente te compensa el esfuerzo. No pagas Internet, gimnasio, renta… viajando se vive de puta madre, donde se vive mal es aquí.

¿Cuál ha sido la parte más dura de la aventura? ¿Sufrió algún contratiempo? 

Lo peor que me ha pasado por el camino ha sido un intento de violación en el norte de Malasia, un atraco de dos hombres con machetes en El Salvador; y un intento de acceder a mi habitación de hotel en la India. Esas fueron situaciones traumáticas.

Cuando me intentaron violar y me agredieron me planteé dejar el viaje, me asusté muchísimo, tuve que parar un mes porque acabé estresada mentalmente, tuve que descansar y replantearme completamente la aventura. Al final decidí seguir porque precisamente la razón de mi viaje era luchar a favor del derecho de las mujeres a salir a solas a la calle, ser libres. Esa es mi mayor reivindicación.

Ha señalado que “el mundo no es tan malo como lo pintan”, ¿por qué? 

Cuando haces un viaje de este tipo te das cuenta de que el problema lo tenemos nosotros, que la gente es feliz, y que vive genial. Los niños juegan, se ríen, se comunican… Te das cuenta al viajar, que la gente se vuelca, te aman, te quieren adoptar. Es maravilloso.

Hay problemas de seguridad en muchos países porque los políticos no invierten en eso sino en ellos mismos, pero hay lugares maravillosos y rincones estupendos. Nos meten en la cabeza que el mundo es terrible pero no lo es, estamos deprimiendo a la sociedad, y mucha gente se priva de viajar por miedo, pero yo les digo: ¿miedo a qué?

¿Cree que su libro “Sola en bici” le hace justicia a la experiencia? ¿Ha conseguido plasmar fielmente la aventura?

He resumido la experiencia. Es un formato súper bonito, con muchísimo contenido porque estos tres años han sido como 300 por el cúmulo de emociones que he sentido. Ha sido muy intenso.

¿Tiene pensado emprender otra aventura de este tipo?

Estoy en medio de una, pero la he interrumpido para venir aquí a promocionar el libro. Estoy recorriendo el Golfo de California en kayak, ya llevo 420 kilómetros y me faltan 500. Es un viaje mucho más duro que el de la bici, lo estoy pasando fatal y por eso ahora voy a prepararme mejor para la próxima etapa. Estoy pasando hambre, muchísimo miedo, y grandes conflictos con los coyotes, son muy agresivos, no están acostumbrados al ser humano y he tenido algún que otro intento de ataque.Quiero reimpulsar el espíritu aventurero que hemos perdido

El pasado 28 de febrero dio una charla inaugural de las Jornadas IATI de los grandes viajes, ¿qué supuso participar en este evento? 

Supuso lograr un sueño. Realmente el sueño no se queda solo en ser la primera española en dar a la vuelta al mundo en bici, sino que quería inspirar a los españoles para que disfruten de viajes de larga duración buscándose la vida, que es con lo que se aprende.

Nosotros conquistamos medio mundo, ¿qué nos pasa ahora?

Quiero reimpulsar el espíritu aventurero que hemos perdido, nosotros conquistamos medio mundo, ¿qué nos pasa ahora? Estamos totalmente atontados y tenemos que recuperar el espíritu creativo que tuvimos durante el colonialismo. Viajar es la universidad de la vida.

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