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Nicaragua está llena de bellezas naturales que la hacen única, desde playas escondidas entre recodos rocosos, cuevas enigmáticas habitadas por millones de murciélagos, fríos bosques cubiertos de permanente neblina, hasta misteriosas lagunas en el fondo del cráter de un volcán apagado hace  cientos de años.

Pero una de sus mayores bellezas y también rarezas, son cuatro enormes grietas que se abren paso sobre la roca de granito, en cuyo fondo corren las aguas que dan origen a caudalosos ríos del norte, centro y del Pacífico de Nicaragua.

A estos accidentes geográficos se les conoce como cañones, de los cuales hoy presentamos cuatro de los más importantes. 

Cañón de Ticuantepe

Se encuentra a unos 30 kilómetros de la capital,  en la parte alta dela Reserva Natural El Chocoyero-El Brujo, Ticuantepe. Es el cañón más verde de Nicaragua, ubicado en un profundo cauce que baja de las cimas y laderas de las sierras de Managua y de las montañas de El Crucero,  sobre el que corren las aguas que se precipitan dando forma a las cascadas de El Chocoyero y El Brujo.

En el bosque que circunda este cañón existe una rica biodiversidad, ya que este es el hábitat de monos congo, araña, guardabarranco, aguiluchos, serpientes, búhos, guardatinajas, conejos, ardillas y muchas otras especias. Además, esta es una de las mayores reservas de agua que abastece a la capita

Cañón de Olama

En el centro de Nicaragua, a solo 12 kilómetros del casco urbano de Muy Muy, en Matagalpa, la naturaleza tiene reservada una de las formaciones rocosas más caprichosas y más bellas, creada hace más de 30 millones de años: el Cañón de Olama.

Justo debajo del puente por donde pasa el río Olama, kilómetro 118 carretera a Muy Muy, la misma acción erosiva del agua abrió sobre la piedra volcánica un profundo canal  de unos 300 metros de largo por  10 a 20 metros de altura, que a medida que avanza cae en pequeñas cascadas que forman profundas pozas donde suelen bañarse niños y jóvenes que llegan de visita.

El Cañón de Santa María

Sobre la misma línea fronteriza con Honduras, pero en el departamento de Nueva Segovia se encuentra el llamado cañón de Cerros Pegados, una profunda grieta sobre el lecho de piedra que se abre por más de un kilómetro de largo y farallones que alcanzan de 80 a 150 metros de altura, en cuyo fondo corren las aguas de la quebrada Las Trojas, distante 4 kilómetros al norte de Santa María.

Para vivir esta aventura se necesitan buenas condiciones físicas, porque hay que escalar las pequeñas cascadas y cruzar a nado las pozas que llevan a la “garganta”, donde casi se besan los dos farallones que le dan el nombre a este cañón.

Aquí se necesitan arneses y cuerdas especiales para escalar las enormes moles de basalto que hay entre cada cascada. Este lugar es el paraíso soñado para los más audaces aventureros, dispuestos a practicar alpinismo, rapel, rock climbing, rafting, cuando la quebrada está crecida.

Cañón de Somoto

Desde hace 13 millones de años, la acción erosiva del agua sobre la piedra volcánica  dio forma a uno de los más bellos escenarios naturales de Nicaragua, el Cañón de Somoto, también conocido como la Estrechura de Namacambre, ubicado en el departamento de Madriz, a 230 kilómetros de Managua. En este cañón nacen las primeras aguas del mítico Río Coco o Wangki, en lengua mayagna, el más extenso de Nicaragua y de Centroamérica, con 680 kilómetros de longitud.

Mide más de 7 kilómetros de largo y se caracteriza por la estrechez de sus farallones de piedra volcánica de más 200 metros de altura,  sus rápidos  y profundas pozas convierten su recorrido en un verdadero reto para los amantes de aventuras extremas.