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Como parte de los destinos ecoturísticos que comparten los norteños departamentos de Jinotega y Matagalpa, se encuentra la reconocida y brumosa Reserva Natural Dantali-El Diablo, un elevado macizo declarado Área Protegida, desde el 2 de noviembre del 1991, por el Estado de Nicaragua.

Esta apacible Reserva Nacional cuenta con una extensión de más de 5,800 hectáreas y un promedio de altitud entre los 700 y un mil 600 metros, que permite ofrecer a sus visitantes hermosas vistas, un agradable clima, acompañado de una abundante vegetación y variada fauna. Esta área protegida se encuentra ubicada en unas de las regiones más montañosas y abruptas de Nicaragua, la cordillera Dariense, muy conocida por la presencia de altas montañas, colinas escarpadas, planicies seccionadas y valles encajonados.

Entre los muchos y diversos atractivos ecoturísticos y de fácil acceso de la Reserva Natural Dantali-El Diablo, está la cascada La Bujona, ubicada en la comunidad de La Esmeralda, a ocho kilómetros de la hacienda La Fundadora.

Cascada La Bujona debe su nombre, precisamente, a su caída de agua, que produce un estruendo que se escucha mucho antes de tener a la vista su sinuosa quebrada, la que más adelante alimenta al caudaloso río Jinuina, que a su vez es un gran afluente del majestuoso lago de Apanás. Para llegar a este maravilloso lugar, sus visitantes deben utilizar zapatos cómodos y si quieren disfrutar de sus refrescantes aguas,  se recomienda  llevar traje de baño y deleitarse de un rico “chapuzón”;  por supuesto, no deben olvidar una buena cámara, para perennizar  la rica y abundante flora y fauna del lugar.

Flora y fauna

En el recorrido desde donde aparcas el vehículo, tendrás la oportunidad de caminar por un sendero de 800 metros hasta llegar a la “joya” de la travesía, que es precisamente la cascada La Bujona y poder disfrutar de su caída de agua de 35 a 40 metros de alto, aproximadamente.

En este recorrido de 800 metros tendrás la oportunidad de avistar orquídeas, bromelias que crecen junto a los inmensos árboles de chilamate, canelo, nogal y roble. Todos estos árboles crecen de forma natural en las escarpadas montañas jinoteganas y matagalpinas. Y para los amantes de las aves, Pedro Solvabarro, propietario de este paraíso natural, señala que el visitante podrá disfrutar del cantar y avistamiento de oropéndolas, pericos, tucanes, guardabarrancos, colchoneras, colibríes, entre una gran variedad de pájaros que pernoctan en el lugar o de muchas aves de paso que transitan por estas altas montañas. Igualmente, este recorrido ofrece al turista avanzar por un bonito puente colgante y conocer una gigantesca zompopera, que como parte del ecosistema de la zona, convive en este bello paisaje natural.

Si viajas a cascada La Bujona, por su cercanía a Jinotega y Matagalpa, así como por su fácil acceso, perfectamente se puede hacer el trayecto en un mismo día. Pero si quieres disfrutar más de la naturaleza y compartir de los amables lugareños, te recomendamos quedarte en el ecoalbergue La Fundadora, ubicado a 12 kilómetros de Matagalpa y 19 de la ciudad de Jinotega. Este agradable albergue te ofrece servicios de alojamiento en cómodas cabañas individuales, para parejas o grupos. Gema Valdivia, administradora del ecoalbergue, afirmó que además ofrecen servicios alimenticios a sus huéspedes.

Valdivia destacó que los visitante pueden disfrutar de un paquete de actividades según el interés de los turistas, que incluyen tour de café, senderismos, agroturismo, rutas de ciclismo, cabalgatas e incluso talleres de comida tradicional facilitados por los lugareños y actividades socioculturales.