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Indagaciones hechas en la zona del Golfo de Fonseca por 11 investigadores nicaragüenses, dejaron como resultado el descubrimiento de dos nidos de aves migratorias y el registro de una nueva especie en Nicaragua. 

La investigación abarcó áreas pertenecientes a los tres países que comparten el Golfo: Nicaragua, El Salvador y Honduras. 

Sorteando las dificultades para llegar al sitio de los conteos,  los nicaragüenses cumplieron con esta importante tarea, indispensable para conocer el comportamiento de las aves que visitan el país, principalmente el Delta del Estero Real, en el Golfo de Fonseca, un lugar lleno de vida.   

Salvadora Morales, directora de Quetzalli, organización que coordinó el evento en Nicaragua, aseguró que este es el segundo conteo trinacional que realizan. 

La experta sostuvo que en muchos años de investigación se ha construido la hipótesis que posiblemente en Honduras estén los sitios donde ellas descansan, cuando realizan su viaje de retorno al norte de América.

Las dos nidos de aves migratorias descubiertos son de las especies: el chorlito (Charadrius wilsonia) y el ostrero americano (Haemantopus palliatus). El objetivo del censo es estudiar a las especies que regresan del sur de América, una vez que el frío se va del norte del continente y se detienen para alimentarse.

El conteo de las aves se realizó el pasado 13 de mayo simultáneamente en los tres países que comparten el Golfo de Fonseca y su objetivo fue estudiar las especies que viajan miles de kilómetros y se detienen para alimentarse. En este censo se observó un total de 46 especies de aves acuáticas de las cuales 18 eran playeras.

Para los investigadores, estas especies son importantes porque representan un indicador de la salud de los ecosistemas costeros del país. A finales de septiembre, todos los años, cientos de especies huyen del invierno en el norte de América y se refugian en los países tropicales. 

Nueva especie

Los investigadores también lograron registrar una nueva especie para Nicaragua, el Vuelvepiedras negro (Arenaria melanocephala). Los hallazgos fueron hechos en diferentes hábitats que conforman el Delta del Estero Real, como bosques de mangle, pastizales naturales y pilas de cultivo de camarón.  

Los investigadores se dispersaron varios kilómetros durante muchas horas. Ellos utilizaron binoculares y catalejos para hacer las observaciones. La parte más difícil es el conteo de aves, ya que deben contarlas mientras están en movimiento. 

Sin embargo, como especialistas han desarrollado la habilidad de contar rápidamente y obtener datos aproximados de las bandadas de aves. 

Morales aseguró que con los datos del conteo trinacional harán un informe de la cantidad de aves que se observaron, pero además buscarán evidencia de cambios en el comportamiento de las especies que llegan al Golfo de Fonseca. 

“El año pasado con un conteo así descubrimos que las aves que contamos aquí (Delta del Estero Real) al mediodía, a las 4 de la tarde las estaban viendo en Honduras, porque andaban anillos. Así te das cuenta que los pájaros se están moviendo entre los países”, explicó Morales.  

El Estero Real mide alrededor de 10 kilómetros y es uno de los principales puntos de alimentación en el Golfo de Fonseca, afirmó Morales. 

La experta sostuvo que en muchos años de investigación se ha construido la hipótesis que posiblemente en Honduras estén los sitios donde ellas descansan, cuando realizan su viaje de retorno al norte de América. 

Las aves playeras 

Érica Reyes, una de las investigadoras que participó en el conteo trinacional, explicó que dentro de las aves acuáticas que estudian, hay un grupo que se denominan aves playeras. Estos pájaros viven en bandadas de hasta 7,000 individuos y su sistema de protección son las playas o costas. 

Sus grupos pueden llegar a ser tan numerosos que tapan la luz del sol por donde pasan. Reyes explicó que las aves playeras se caracterizan por ser pequeñas. En tanto, las aves acuáticas en general se encuentran en ríos, humedales, lagos y lagunas.

Morales afirmó que las aves playeras son protegidas por organizaciones internacionales como el Servicio Forestal de los Estados Unidos, quienes patrocinan a grupos de expertos investigadores como los de Quetzalli para realizar los conteos de aves.

El interés de estas instituciones es preservar estas especies y obtener datos sobre el recorrido que hacen por los países del sur.   El ciclo de vida de estas  aves hace que al pasar el invierno en el norte de América, vuelvan desde el sur para reproducirse. Al volver el frío, comienzan otra vez su peregrinación al trópico.  En 2016, el Delta del Estero Real fue declarado parte de la Red Hemisférica de Reservas para Aves Playeras, que aglutina los santuarios naturales de estos animales. 

Avisturismo afectado 

En relación a la crisis social del país, los expertos en aves afirmaron que esta puede afectar la actividad de aviturismo, importante para seguir promoviendo la conservación de estas especies. 

Pedro Cáceres, otros de los investigadores que participó en el conteo trinacional, aseguró que la convulsión social que vive Nicaragua con las protestas, está provocando que disminuya la cantidad de turistas que viene al país a observar aves. 

Explicó que mayo es un periodo bajo de visitas, por lo que no es notable la ausencia de visitantes en el país, sin embargo, cree que para agosto y septiembre que comienzan las migraciones, se sentirá la disminución. 

Los principales consumidores del mercado de avistamiento de aves son los norteamericanos y los europeos, dijo Cáceres, quien trabaja como guía turístico.