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Indudablemente que para los foráneos que transitan por primera vez la carretera Matagalpa-Jinotega, debe ser una experiencia casi religiosa encontrarse con el mejor clima de Nicaragua, además de una exuberante flora y fauna, y quizás, la sensación de transitar por la vía más pictórica de Nicaragua.

Esta sinuosa carretera inicia exactamente en el kilómetro 134 donde se ubica la salida norte del departamento de Matagalpa y se encamina directamente hacia la ciudad de Jinotega, ubicada a 32 kilómetros, conocida como la “Ciudad de las Brumas” o la “Ciudad de hombres y mujeres eternos”.

Esta carretera fue construida a inicios de 1950 bajo la administración de Anastasio Somoza García, como una respuesta a la imperiosa necesidad de agilizar el traslado y comercialización del café, que estas altas montañas propiciaron para el cultivo de café, iniciado a fines del siglo XIX y a inicios del siglo XX.

En esa época al menos 25 familias alemanas se radicaron en estas majestuosas cordilleras, con el decidido propósito de cultivar café, labor que el Estado de Nicaragua incentivaba y para ello otorgaba algunos beneficios.

Esta pintoresca carretera tiene una elevación que oscila entre los 1,350 y los 1,500 metros sobre el nivel del mar, altura ideal para cultivar café con altos estándares de calidad internacional, el cual ha sido certificado en repetidas ocasiones por el certamen La Taza de la Excelencia que anualmente se realiza en Nicaragua.

Asimismo, esta agradable altura, sumada con sus espesos bosques de nebliselva, propician bajas temperaturas que llegan hasta los 14 grados y que provoca amaneceres con una espesa neblina que cubre toda la zona. Igual fenómeno natural se puede apreciar desde mucho antes que anochezca, que obliga a los conductores a transitar a velocidad moderada y conducir con suma precaución.

Tener la oportunidad de viajar por esta carretera –en vehículo privado- es poder detenerse en diversos puntos y contemplar el verdor de las altas montañas y poder apreciar los picos de la cordillera Isabelia o de la Reserva Natural Datanlí El Diablo.

La majestuosidad de las serranías se puede apreciar desde ambos lados de la carretera, con vistas panorámicas hacia el este y al oeste, si no está muy nublado, puedes avizorar en su plenitud el valle de Sébaco y la carretera que se dirige hacia la ciudad de Estelí.

El Edén del norte de Nicaragua

Si de recrear los sentidos se trata, es fácil disfrutar de la diversidad e intensidad de los colores que puedes percibir en los incontables puestos de flores y hortalizas que se encuentran en ambos lados de la carretera, la que tiene una extensión de 32 kilómetros hasta llegar a la Ciudad de Jinotega.

En estos puestos se pueden comprar a precios muy bajos productos cortados o cosechados el mismo día y traídos de las huertas que se ven a simple vista al pasar por la carretera. La oferta de hortalizas es diversa: zanahorias, remolachas, pepinos, perejil, coliflor, brócoli, papas, malangas, repollos, tomates, cebollas y chiltomas entre otros, y que se ofrecen, prácticamente durante todo el año.

La versatilidad productiva de estas ricas tierras también permite cultivar productos no tradicionales como fresas, mora y kiwi. Y otras menos conocidas en estas latitudes, pero muy apetecidas como; alcachofas, tomates cherries, puerros, berros, acelgas, hinojos, zuchinnis, uchuvas entre otros.

Estos últimos productos no tradicionales son cultivados en la Finca Valparaíso, propiedad del exvicepresidente de Nicaragua, doctor José Rizo Castellón, quien destacó que estos son altamente nutritivos y gratos al paladar y tienen usos múltiples en la cocina para ensaladas, condimentos o sopas, estos productos pueden ser adquiridos en la Ola Verde, en Managua.

Esta finca también es parte del exótico paraje de la carretera y se puede distinguir a simple vista al transitarla. La propiedad tiene más de 100 años de pertenecer a la familia Rizo y se caracteriza por estar cercada por cipreses que se pueden percibir alineados, además por su notorio mantenimiento y cuido. 

La finca Valparaíso tiene acondicionada un área de camping, para los turistas que deseen acampar. Este servicio es un complemento al Hotel Museo La Casa de los Rizos, ubicado en el costado oeste del Parque Central de Jinotega.

Mirador Mi Montañita y Casa Hostal Abril 

Para los turistas y viajeros que transitan por la carretera más hermosa de Nicaragua, reconocida como una especie de Edén criollo, visitar el Mirador Mi Montañita es una excelente decisión, ya que ofrece una rica y variada opción para recuperar energía y saciar el apetito, o calentarse con un aromático café de altura producido en las cercanías.

Aquí puede degustar una rica y caliente tortilla al tamaño que usted prefiera, con cuajada y crema fresca, también producida en los alrededores del establecimiento, sin faltar los ya muy reconocidos frijolitos recién cocidos, aseguró Edwin González García, actual administrador del local.

Además, en el Mirador Mi Montañita, puedes degustar sopas de frijoles con chicharrón, cerdo frito, quesillos, tacos de res o pollo, enchiladas, huevos al gusto, sándwich, asados de res, cerdo o pollo y los días domingo, el paladar puede deleitarse probando una exquisita sopa de gallina india con albóndigas.

Este establecimiento, que es muy visitado por los que recorren esta carretera, está ubicado exactamente en el kilómetro 151, en un privilegiado mirador y goza de un excelente clima todo el tiempo, ya que prácticamente está ubicado en la parte más alta de la carretera y con frecuencia en las mañanas la temperatura desciende hasta los 16 grados.

Y como parte del servicio a viajeros y turistas, también ofrecen alojamiento a través de la Casa Hostal Abril, en cabañas independientes construidas en la misma propiedad, las que  cuentan con servicios de TV por cable, duchas con agua caliente, área de estar, juego de sala y cabañas rodeadas de una variada naturaleza.

En este reciente parador, las condiciones son ideales para realizar eventos familiares, como celebración de cumpleaños, bodas, e incluso se atienden eventos como seminarios o capacitaciones. 

El disparate de Potter

Según anécdota compartida por el doctor José Rizo Castellón, se cuenta que en el mes de abril de 1906, en su visita al septentrión de Nicaragua almorzó el presidente José Santos Zelaya y su comitiva en la hacienda La Fundadora, propiedad del súbdito británico Charles Potter Sq.  Por la tarde fueron todos invitados por el anfitrión para viajar a una legua de distancia, a un lugar donde se almacenaba el café de las propiedades aledañas y desde cuyas alturas se divisaban las planicies del valle de Sébaco. 

Expuso Potter un novedoso proyecto para deslizar hasta el próximo llano de Rincón Largo los sacos de café por medio de un sistema de cables de acero por fuerza de gravedad, ahorrándose de esa forma las dificultades del transporte en mula de la producción de la zona, por lo escabroso del camino. Con su especial acento inglés, explicaba Potter que tal sistema era utilizado en Canadá para trasladar trozas de madera desde las escarpadas montañas. 

Su iniciativa no tuvo eco alguno entre los visitantes, más que la expresión de uno de los asistentes que descalificó el proyecto diciendo en voz alta, “Qué disparate el de Potter”. 

Ese es el origen del nombre actual del paradisíaco lugar, ubicado en la pintoresca carretera que une Matagalpa y Jinotega, y que actualmente funciona como un parador casi obligatorio de visitar,  el cual además, ofrece servicio de restaurante. Cuando decida transitar por esta carretera, no olvide de llevar una buena cámara fotográfica y obtener sus fotografías, las que sin duda alguna, serán las más pictóricas y coloridas de su colección.