•   Israel  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Las personas tienen 90 segundos para buscar refugio si la sirena de alerta contra misiles de alto alcance empieza a sonar en la ciudad de Tel Aviv, es la información que recibimos cuando llegamos a esta ciudad de Israel y que es una  información básica que todo turista tiene que manejar cuando se está en este país del medio oriente.

El país de Israel el cual fue formado en 1948 y con más de 8 millones de habitantes, ha vivido en constante amenazas de destrucción por muchos países del medio oriente incluyendo algunos de sus vecinos quienes no quieren que esta población sea parte de esta zona Árabe. Los israelíes, para evitar su total destrucción, han implementado diferentes técnicas militares para sobrevivir a todas estas amenazas.

Una forma de mantener a la población de este país en alerta ante cualquier ataque militar, es que todos los israelíes tienen que ser parte del ejército de esta nación para defender su territorio. Las mujeres por ejemplo, cuando cumplen la mayoría de edad (18 años), tienen que  servir en el ejército de este país por un periodo de dos años mientras que los hombre tres. Por tal motivo, es muy común ver en las calles de Israel, jóvenes vestidos de militar cargando armamento de alto calibre.

Mar Muerto. Foto: Hilary Flynn

A pesar de todas estas amenazas de destrucción, Israel un país judío y quienes han estado en tierra árabe desde los años 500 a.C, y quienes fueron expulsados de sus tierras por el imperio romano desde esa época, ha podido mantener la seguridad y tranquilidad de su gente y la de los turistas que visitan el país. Un ejemplo de esto, es la ciudad de Tel Aviv donde visitamos para explorarla por todos sus rincones.

Al caminar por esta Cosmopolitan ciudad la cual posee hermosas playas en el mar mediterráneo, se puede sentir la seguridad en sus calles lo que hace olvidar los 90 segundos que una persona tiene para refugiarse cundo suena la sirena antimisil.

Gente caminando en la vía de la Dolorosa. Foto: Carlos Solís

Tel Aviv, a lo largo de sus años, se ha venido convertido en un destino turístico mundial, se acomoda al gusto del turista. Es muy notorio ver bares y discotecas abiertos desde tempranas horas de la noche hasta el amanecer. A lo largo de las costas de sus playas de arena blanca se puede apreciar todo tipo de actividad deportiva. Los lugares Jaffa Clock Tower, Caramel Market, Suzanne Dellal Center entre otros, son centros históricos donde el turista puede visitar para conocer más de esta cultura de este país.

Otras de las atracciones que ofrece Israel a su visitante, es el mar muerto, ubicado a dos horas al sureste de Tel Aviv. Por su ubicación, a 394 metros bajo el nivel del mar, lo convierte en el lugar más bajo en la zona del mundo. Por no tener salida a mar abierto, la sal se acumula y hace que ningún tipo de especie marítima viva en este mar y es por eso de su nombre. La acumulación de sal es tanta, que la persona flota cuando se está bañando, es una experiencia inolvidable la cual experimentamos leyendo un mapa turístico de la zona mientras flotábamos.

Joven turista se toma una selfie mientras flota en las aguas del mar muerto. Foto: Carlos Solís

Israel, tiene muchos lugares interesante para visitar, pero uno en particular que atrae a miles de turistas de todas partes del mundo, es la ciudad de Jerusalén, una de las ciudades más antigua del mundo.

Jerusalén, por su importante ubicación ha sido destruida dos veces desde su existencia. La han atacado más de 50 veces, capturada y recapturada 44 veces y la han sitiado 23, pero a pesar de todo lo que ha pasado, todavía se encuentra como una ciudad moderna y abierta al turista. Una de sus principales atracciones es la huella que dejó Jesucristo por la ciudad.

Plaqueta de cemento donde Jesucristo fue puesto una vez bajado de la cruz. Foto: Carlos Solís

El guía turístico que contratamos para que nos explicara la vida de Jesucristo por Jerusalén, nos mostró los principales lugares por donde Jesús de Nazaret o Jesús de los Judíos como también fue conocido, pasó sus últimos días. El Monte de los Olivos, es una de las principales paradas en nuestra visita por Jerusalén. Acá, Jesucristo se reunía con sus apósteles y donde rezaba sus oraciones para que hubiera misericordia en la tierra. En este mismo lugar, Jesús fue arrestado por los romanos por estar en contra del imperio romano quien lo sacrificó por ser una persona revolucionaria.

Antes de que Jesús fuese sacrificado, tuvo que cargar una cruz de madera por la Vía de la Dolorosa, donde en la actualidad, miles de personas de todas partes del mundo siguen recorriendo esta ruta para recordar y honrar el sufrimiento al que fue sometido Jesús de Nazaret por el imperio romano.

Hombres rezando sus plegarias en el muro de los lamentos. Foto: Carlos Solís

Una vez donde se pasan las 14 estaciones por donde Jesucristo tuvo que cargar la cruz, se llega a la iglesia del Santo Sepulcro donde Jesús fue sacrificado en la cruz. La cantidad de gente que llega a esta iglesia es demasiada que muchas veces no hay mucho espacio para caminar. Cuando Jesucristo fue bajado de la cruz una vez ya fallecido, su cuerpo fue puesto en una plaqueta de cemento en el centro de la iglesia. Los cristianos se hincan y oran en esta plaqueta para agradecer a Jesucristo el sacrificio que hizo por la humanidad.

Una vez fuera de la iglesia del Santo Sepulcro, nos dirigimos al Muro de los Lamentos, un muro de unos 488 metros de longitud y donde cientos de peregrinos llegan a diario a lamentarse de todos los males que ocurre en sus lugares de origen y a pedirle a Dios  a la misma vez, que regrese a la tierra para que retorne la paz en el mundo.

Mujer camina a su perro en uno de los parque de Tel Aviv. Foto: Carlos Solís

De acuerdo con la historia sobre el muro de los lamentos, el imperio romano destruyó el sagrado templo de los judíos y dejaron en pie una parte del muro para que los judíos tuvieran el amargo recuerdo de que Roma había vencido a Judea. Pero los judíos sin embargo, lo atribuyeron a una promesa de Dios de que les dejó el muro para que estos lo utilizaran como símbolo de su alianza entre Dios y el pueblo judío. Es por eso, que los judíos han orado frente a este muro durante los últimos dos mil años creyendo que este es el lugar más sagrado de la Tierra.

Para entrar al Muro de los Lamentos, toda persona tiene que utilizar el Kipá, un casquete redondo que utilizan los judíos en sus actos religiosos. Las personas se alinean a lo largo y de cara al muro para hacer sus plegarias. El muro está dividido en dos partes, una para hombres y la otra para las mujeres. Una pared de madera divide a las mujeres de los hombres. Al caminar a lo largo del muro, notamos que las personas introducen pequeños papeles en las rendijas del muro con una plegaria.  

Hombres se aglomeran en el muro de los lamentos. Foto: Carlos Solís

La tradición de introducir un pequeño papel con una plegaria entre las rendijas del muro tiene varios siglos de antigüedad. Entre los rezos de los judíos se incluyen las fervientes súplicas a Dios para que vuelva a la tierra de Israel, el retorno de todos los exiliados judíos, la reconstrucción del templo sagrado y la llegada de la era mesiánica con la venida del mesías judío.

Siguiendo esta tradición, miles de latinos llegan a diario a lamentarse a este muro sagrado. Un nicaragüense quien andaba con su pareja de origen mexicano, dijo que había llegado hasta el muro de los lamentos, para pedirle a Dios que regrese la paz a Nicaragua.

Playa de Tel Aviv. Foto: Carlos Solís

“En mi plegaria que escribí, le pedí a Dios que regrese la paz a Nicaragua y que nunca más volvamos a tener dictaduras. Los nicaragüenses no merecemos la represión que estamos viviendo a mano de dos personas que están sesgados por el poder. Estoy seguro que Dios escuchara mi plegaria y muy pronto la paz regresara a todos los nicaragüenses”, expresó el Nica quien omitió en dar su nombre.