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Muchos lugares que se mencionan en el Antiguo y Nuevo Testamento se encuentran en Jordania. Lo que todos los años convierte al país árabe en un destino fascinante para miles de personas. Algunos de los profetas más importantes que se mencionan en la Biblia, dejaron sus huellas en este país, el cual es considerado parte de la Tierra Santa.

Según la Biblia, Juan Bautista bautizó a Jesús en el río Jordán. Además, este mismo río por su importancia bíblica; fue visitado por los papas Juan Pablo ll, Benedicto XVI y Francisco I.

El Monaterio de Petra.

El río jordano no solo sirve como referencia bíblica, sino que también divide la frontera entre Israel y Jordania. Al cruzar la frontera, el río se encontraba en completa calma dando la apariencia que nunca ocurrió nada de lo que se menciona en la Biblia. Lo que sí es notable, es la tensión política entre los Gobiernos de Israel y Jordania, además del fuerte calor que hace en esta zona que divide a los judíos de los musulmanes.

Algo atípico que observamos estando en Jordania y que no se ve en nuestra cultura latina, es que los hombres, especialmente la Policía jordana, para saludarse se dan tres besos en la mejilla y algunos hasta suelen caminar de la mano como si fuese el primer día de un noviazgo juvenil.

Luego de haber hecho todos los trámites en la frontera jordana, el cual duró casi una hora, muy cerca del cruce fronterizo se encuentra la ciudad de Anjara, donde Jesús, su madre María y sus discípulos descansaron en su viaje del mar de Galilea para posteriormente dirigirse a Betania. El Monte Nebo es otro lugar importante en la historia de Jordania. En este lugar, según los religiosos, Moisés llegó desde Egipto y predijo la tierra prometida a la que las personas que hacen el mal a su semejante nunca podrán entrar. Se menciona que Moisés fue enterrado en el Monte Nebo, pero se desconoce el lugar exacto. Desde esta zona se puede apreciar el Mar Muerto, el valle del río Jordán y el Monte de los Olivos en Jerusalén.

Jordania comparte el Mar Muerto con su vecino de Israel. Por la zona del Mar Muerto de Jordania, ocurrieron la destrucción de Sodoma y Gomorra.

Jordania comparte el Mar Muerto con su vecino de Israel. Por la zona del Mar Muerto de Jordania, ocurrieron la destrucción de Sodoma y Gomorra.

Según la guía turista, que nos acompañó los tres días que pasamos en Jordania junto con otros 36 turistas en su mayoría de Alemania, este país árabe posee algunas de las iglesias más antigua del planeta: la sala de oración del siglo ll en la ciudad de Betania, la iglesia del siglo lV en Umm Qays, la iglesia bizantina del siglo VI y la que guarda el mapa mosaico de Tierra Santa más antiguo. Por último, las ruinas en la ciudad de Aqaba, se cree que esta última iglesia es la más antigua del mundo.

A pesar de ser un país pobre en el Medio Oriente que carece de petróleo y que su mayor fuente de ingreso es el turismo, el cual se ve afectado cada vez que hay conflictos militares entre sus vecinos, actualmente refugia a más de un millón y medio de sirios, otra cantidad similar de iraquíes, yemenitas y sudaneses, que golpea fuertemente la raquítica economía de este país que no recibe mucha ayuda de las Naciones Unidas.

El gobierno jordano ha tenido que racionar el agua a sus pobladores porque desde hace varios años no llueve en muchas partes del país. Por tal motivo, se entrega por semana un barril de agua por familia. Las que terminan su barril de agua antes de tiempo, se les impone una multa, comentó la guía.   

Paso romano 

Jerash es una ciudad donde el Imperio romano dejó impregnado sus huellas. Visitarla es como viajar en una máquina del tiempo. Por sus tierras fértiles y las rutas comerciales fue elemental para los romanos, como revela el Arco de Adriano, construido entre 129 y 130 d. C. 

En el recorrido por las calles de polvo de esta antigua ciudad, se encuentran los principales monumentos que fueron utilizados por los romanos, entre estos se encuentran las plazas donde los romanos hacían sus comercios y sacrificaban a la gente, que no seguían los mandatos del imperio; el teatro y el hipódromo, entre otros monumentos.

Después de visitar Jarash, a hora y media al noroeste de este lugar, llegamos a la ciudad de Amán, capital de Jordania. Esta ciudad fue conocida como Filadelfia durante sus períodos griego y romano. Guarda siglos de historias y se pueden visitar muchos monumentos que marcaron la historia de la humanidad.

Antiguo Teatro del Norte.

El Templo de Hércules es una parada oficial por Amán, pues fue construido durante la época del emperador Marco Aurelio (161-180 d. C.). El anfiteatro romano es otro de los sitios para explorar, construido en el siglo ll d. C., este anfiteatro todavía es utilizado para realizar diferentes tipos de eventos culturales, tiene una capacidad para 6,000 personas. La iglesia Bizantina construida en el siglo VI , también es otro lugar a visitar,  como el museo arqueológico de Jordania.

Nuestra última parada la hicimos en la majestuosa ciudad antigua de Petra, formada de rocas rojas, que al caminar por sus calles pareciera que estuviéramos en otro planeta. 

El Monasterio o Ad Deir que está en la cima de esta ciudad rocosa —hizo que escaláramos hasta la cima, algunas veces con ganas de renunciar en medio del camino—. Una vez en la cima, nos olvidamos por completo de los ocho kilómetros que recorrimos para llegar al monumento más grande de Petra el cual mide 47 metros de ancho por 48.3 de alto.

Esta ciudad milenaria es uno de los lugares más visitado en Jordania, construida en el siglo VIII a. C. por los Nabateos. En sus tiempos de apogeo, fue un lugar bien próspero en los primeros siglos. Además, fue parte vital de una importante ruta comercial que conectaba la antigua Mesopotamia y Egipto. Al día de hoy, aún se pueden ver fachadas esculpidas en los acantilados de las rocas junto con otras estructuras y monumentos muy bien conservados de esta fascinate civilización la cual pudimos apreciar a lo largo de nuestro recorrido.