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«Nothing tastes as good as skinny feels» (Nada sabe tan bien como estar flaca). Esta es una de las frases más polémicas de la controvertida modelo Kate Moss, experta en escándalos de todo tipo. La pronunció en 2009 cuando le preguntaron sobre el eterno debate de la delgadez sobre las pasarelas y en publicidad. Ni corta ni perezosa, añadió: «Es uno de mis lemas. Puedes intentar recordarlo, pero nunca funciona».

El escandaloso «leitmotiv» de la británica vuelve a propagarse con avidez por Internet después de que la marca inglesa Teen Modelling haya lanzado a la venta a través de una página web una línea de camisetas para niños con la frase.

Aunque Miss. Moss no tiene ningún tipo de relación con la marca, lo cierto es que la polémica está servida. Más aún tratándose de ropa para niños. La pregunta que se hacen muchos ahora es quiénes comprarán la camiseta: ¿Admiradores de Kate? ¿Sarcásticos?

¿Comprará Moss un modelo para su hija Lilah Grace, de ocho años?
Y lo que es más importante: ¿Qué efectos podría tener en los niños que la vistan?

La antimodelo
Moss se ha convertido en un icono de la moda (y la cultura) de las últimas décadas. Con una impresionante capacidad para resurgir de sus polémicas (desde las fotos cuando le pillaron esnifando cocaína hasta declaraciones como ésta), la británica ha conseguido siempre mantenerse en la cima de la industria.

Criticada por muchos, y alabada por muchos más, Kate es la antimodelo de la época dorada de las «top models». A diferencia de Claudia Schiffer, Linda Evangelista o Cindy Crawford, Moss nunca fue tan explosiva, sonriente ni inalcanzable. A menudo desfilaba ebria, sus rasgos no eran perfectos y sus tormentosos noviazgos le costaron muchas portadas en la prensa amarilla. Precisamente esta incorrección, su fragilidad, su naturalidad y su innegable magnetismo, son las virtudes que le mantienen en el «top», sin importar que ya no sea tan joven ni esté tan delgada. Moss sigue conservando su rebeldía, su frescura y la innegable capacidad de convertir en tendencia todo lo que se pone. Así, no sería de extrañar que una camiseta con una frase tan desafortunada fuera un éxito de ventas. Habrá que esperar para verlo.