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Lo pintó en el año 1999, después de ver el último eclipse total de sol del siglo 20, mismo que lo inspiró a realizar esta obra de arte que según su hijo Genaro Martín Lugo Baca es un cuadro ecológico y profético.

“Él pintó lo que podía pasar en la tierra, como haciendo una llamada urgente a salvaguardar el planeta aun habitable”, comentó el vástago del pintor, quien detalló trazo a trazo el significado de cada elemento que a través de su obra, plasmó el artista plástico Genaro Lugo (qepd).

Los dos semicírculos que conforman el eclipse (derecha) simbolizan la luna interponiéndose entre el sol, en la tierra, el hollin y esmog de las fábricas. Sobre los dos semicírculos está pintado el tronco de un árbol mutilado sin ramas a través del cual denuncia el despale indiscriminado de los bosques, como lo que ha ocurrido o sigue ocurriendo en la Costa Caribe de Nicaragua”, indica Lugo.

A la derecha está el agua como fuente de vida plasmada a través de un vaso blanco que simboliza la pureza, lo involuto) “también mal utilizada en nuestro país”, expresa.
En la parte central dibujó un cáliz amarillo que simboliza la unificación de las religiones. En el extremo izquierdo un ángel sobre el globo terráqueo anuncia la era angelical que estamos viviendo.  

En la parte superior todos esos elementos compositivos son abrazados en su totalidad por el color celeste trazado en forma sensual, simulando las féminas maternas, un símil a la madre tierra, el cielo y el mar en cuyo vértice central superior se forma la “V”, misma que descifraron en el código Da Vinci y que significa lo renovado constantemente. También simboliza a la mujer, fuente creadora de vida, concluye su argumento Genaro hijo, justificando cada elemento del porqué la obra de su padre es ecológica y profética y la presentó en homenaje al “Día Internacional de la Madre Tierra” que se celebra el 22 de abril de cada año.