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  • AFP

Langostinos, cangrejos de río, huevos de codorniz: unos 10.000 canapés fueron servidos en el convite posterior a la boda del príncipe Guillermo y Catalina, el viernes al mediodía en el palacio de Buckingham.

Cerca de 650 personas fueron invitadas al 'buffet' ofrecido por la reina Isabel II en honor a su nieto Guillermo, que pocas horas antes contrajo matrimonio con la pebleya Kate Middleton.

En los suntuosos apartamentos de Estado de la residencia londinense de la soberana, esos 10.000 canapés fueron servidos por un equipo de 21 'chefs'.

Los invitados pudieron elegir entre más de 20 tipos. Entre los salados había cangrejo de Cornualles sobre blinis con limón, una terrina de pato al chutney (condimento agridulce), queso de cabra con nueces caramelizadas, langostinos de Escocia o chipolatas con miel y mostaza. Entre los dulces, había pastelitos con frambuesa, cremas con ruibarbo, trufas...

Fueron servidas además dos tartas de boda. El inevitable "fruit cake" fue encargado a la célebre pastelería Fiona Cairns, que cuenta entre sus clientes al ex Beatle Paul McCartney. Kate Middleton pidió que el pastel fuera decorado con 16 flores que simbolizan la felicidad (la rosa), la ternura (lis) y el matrimonio (hiedra).

Junto a esa tarta, figuraba otro postre, elegido esta vez por Guillermo: un pastel de chocolate confeccionado a partir de los famosos "tea biscuits" McVitie's, que tanto le gustaban al príncipe cuando era niño.

Para facilitar la digestión, los invitados escucharon un concierto de Claire Jones, la arpista de Carlos, príncipe de Gales y padre de Guillermo.

A este convite seguirá al final de la jornada una cena formal, siempre en el palacio, y luego un baile animado por un disc jockey. No se disponía de ninguna información sobre el menú de esta cena.