•   LONDRES / AFP  |
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Guillermo y Catalina aplazaron su luna de miel y partieron para un fin de semana de descanso privado en el Reino Unido antes de que el príncipe se reincorpore a su trabajo de piloto en Gales, donde ambos iniciarán su vida de casados tras su boda-espectáculo planetaria.

"El duque y la duquesa de Cambridge han elegido no partir inmediatamente de luna de miel", anunció en la tarde del sábado el palacio Saint James, encargado de los asuntos del segundo en la línea de sucesión a la Corona británica.

"En lugar de eso, después de pasar el fin de semana en privado en el Reino Unido, el duque regresará a trabajar como piloto de búsqueda y rescate la próxima semana", agregó.

El comunicado del palacio fue la última sorpresa que tenía preparada la pareja, después del doble beso con el que sellaron su unión el viernes en el balcón del palacio de Buckingham, y sobre todo de su salida en un Aston Martin descapotable de color azul que quedará para la historia como la imagen de la primera boda en 350 años de un futuro rey de Inglaterra con una plebeya.

Aunque no había sido confirmado oficialmente, estaba generalmente asumido que los recién casados partían este sábado para una luna de miel de dos semanas cuyo destino era el otro gran secreto de la boda junto con el elogiado vestido de la novia.

La prensa especulaba desde hacía semanas con todo tipo de lugares, en su mayoría cálidos, desde Jordania hasta Australia, pasando por Kenia, México, las Seychelles o la isla Mosquito.

Guillermo y Catalina abandonaron el palacio de Buckingham en un pequeño helicóptero comercial antes del mediodía, pocas horas después del final de la fiesta que según la prensa duró hasta las tres de la mañana. Pero no se fueron de luna de miel, sino de fin de semana a algún lugar del Reino Unido.

El palacio no dio ninguna indicación sobre cuándo podrían iniciar los recién casados su viaje de novios ni tampoco sobre su duración, aunque aclaró que el destino estará en el "extranjero" y "no será revelado con antelación".

Tras su fastuosa boda, una demostración patriótica celebrada con gran pompa ante 2.000 millones de telespectadores en todo el mundo y un millón de fervorosos admiradores, el hijo de la princesa Diana y su esposa pidieron respeto a su intimidad durante el fin de semana y su luna de miel.

El palacio no quiere que se repita la historia de Diana, perseguida por los paparazzi desde su boda en 1981 hasta su muerte en un accidente de coche en París 16 años después.

Siguiendo con su campaña mediática perfectamente orquestada de una de cal y otra de arena para proteger a la joven pareja, y especialmente a Catalina, el palacio difundió este sábado nuevas imágenes de los recién casados, tomados de la mano y sonrientes mientras saludaban en el jardín al personal de la residencia oficial de la reina.

Catalina, cuyo vestido de novia suscitó elogios unánimes, lucía en esta ocasión un fluido vestido de color azul por encima de la rodilla y una chaqueta negra ligera con manga tres cuartos y zapatos cerrados de tacón de esparto, y Guillermo pantalón beige y chaqueta oscura con camisa blanca desabrochada.

Tras el fin de semana, Guillermo se reincorporará a la base donde trabaja como piloto de helicóptero de búsqueda y rescate de la Royal Air Force (RAF) en la isla de Anglesy, en Gales, donde la pareja vivirá en principio los dos próximos años en una casa de dos plantas frente al mar.