•  |
  •  |

Han pasado 20 años desde la primera visita del artista canario, como él mismo bromea sobre su nacionalidad (Islas Canarias), a nuestro terruño, desde entonces a la fecha luce quizás 20 kilos de más, incontables hebras de cabello blanco y un rostro otoñal. Sin embargo, esos rastros del paso del tiempo parecen no hacer mella en su magistral voz, según demostró durante el concierto ofrecido la noche del jueves en la Sala Mayor del Teatro Nacional Rubén Darío.
Precisamente su voz y gran interpretación, además de su carisma y picardía para interactuar con el público, son los elementos que hicieron del concierto una velada agradable que transcurrió entre anécdotas y un recorrido por sus grandes éxitos, los cuales el público correspondió con aplausos y risas, hasta concluir en ovaciones.
“Pequeña Amante”, “En la cárcel de tu Piel”, “Crónica de un viejo amor”, “Qué tentación”, “En banca rota”, fueron parte de los temas que puso en escena la luminaria, quien insistió en escuchar al público corear.
Un momento emotivo fue cuando invitó al pianista pinolero Maestro Tránsito Gutiérrez a acompañarlo en el tema “Sinceridad”. Luego ambos improvisaron “La barca”, conmoviendo a los presentes.
Aunque el concierto no superó las expectativas de venta en taquilla, el artista sí dejó un buen sabor entre los asistentes, demostrando que también tiene talento para provocar carcajadas con tan sólo compartir anécdotas ensalzadas con  humor y picardía.