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Parte I
Doctor Francisco Javier Martínez Dearreaza
Neurólogo-Psiquiatra


Probablemente lo más importante para cualquier ser humano es su capacidad para almacenar experiencias y beneficiarse de las mismas en relación al futuro. El engranaje y los mecanismos que rigen el funcionamiento de este maravilloso y colosal proceso psicológico funcionan con tal grado de perfección que la persona sana apenas es consciente que todas sus acciones y comunicaciones verbales dependen de su memoria.

Cuando la memoria falla, ya sea de manera circunstancial o momentánea, la persona se da cuenta hasta ese momento en cuánto radica su importancia. Todos en un determinado momento hemos pasado por situaciones embarazosas cuando a pesar de intentarlo no podemos recordar el nombre de una persona a la que se está seguro de conocer. No menos frustrante es cuando creemos que hemos guardado algún objeto o documento en un lugar y comprobamos que no está donde creíamos.

Aunque el funcionamiento de la memoria no es totalmente perfecto, lo cierto es que cumple su función bien en situaciones normales y en personas sanas. Esta función no es otra que la de codificar, registrar y recuperar grandes cantidades de información que resultan fundamentales para el individuo.

El cerebro humano de un individuo adulto estándar contiene unos 100 mil millones de neuronas y unos 100 billones de interconexiones (sinapsis) entre éstas. Aunque a ciencia cierta nadie sabe la capacidad de memoria del cerebro, ya que no se dispone de ningún medio fiable para poder calcularla, por estimaciones varían entre 1 y 10 tetrabytes. Según Carl Sagan, tenemos la capacidad de almacenar en nuestra mente información equivalente a 10 billones de páginas de enciclopedia.

No existe un único lugar físico para la memoria en nuestro cerebro. La memoria está diseminada por distintas localizaciones especializadas. Mientras en algunas regiones del córtex temporal están almacenados los recuerdos de nuestra más tierna infancia, el significado de las palabras se guarda en la región central del hemisferio derecho y los datos de aprendizaje en el córtex parieto-temporal. Los lóbulos frontales se dedican a organizar la percepción y el pensamiento.

En detalle

El psicólogo William James (1890) fue el primero en hacer una distinción formal entre memoria primaria y secundaria (memoria a corto plazo y memoria a largo plazo, respectivamente). Después de siglos de acercamiento a la memoria desde posiciones filosóficas, el interés por su estudio científico se inició a finales del siglo XIX en Alemania.

Allí, Ebbinghaus decidió aplicar el método científico al estudio de un proceso tan complejo como la memoria, llevándolo al laboratorio para su estudio en condiciones controladas. Desde entonces, muchos otros investigadores han seguido sus pasos con el fin de intentar qué es la memoria, cuáles son las reglas y principios que la rigen, qué factores producen deterioro, cómo puede mejorarse, y qué modelos o teorías son los que mejor explican su funcionamiento.

Muchos psicólogos han propuesto diferentes modelos estructurales para estudiar la memoria de entre todos estos modelos, el que más ha influido en la investigación posterior sobre la memoria es el propuesto por Atkinson y shiffrin (1968). Dicho modelo se denomina estructural o modal, porque hace hincapié en la existencia de varias estructuras o almacenes diferentes de memoria, que son los que expondré a continuación.

 

Estructuras de la memoria

* La memoria sensorial
Se denomina memoria sensorial a la capacidad de registrar las sensaciones percibidas a través de los sentidos. Constituye la fase inicial del desarrollo del proceso de la atención.

Esta memoria tiene una gran capacidad y duración muy limitada en los que se retiene brevísimamente la información sensorial. La retención de la información en los registros sensoriales es, por lo general, de menos de un segundo. Se trata de un tipo de memoria muy próxima a la percepción. Las memorias sensoriales más estudiadas han sido hasta el momento la visual y la auditiva. Conocidas como memoria icónica y ecoica, respectivamente.

El almacén icónico se encarga de recibir la percepción visual. Se considera un depósito de líquido de gran capacidad en el cual la información almacenada es una representación isomórfica (con la misma estructura) de la realidad de carácter puramente físico y no categórico (aún no se ha reconocido el objeto).

Esta estructura es capaz de mantener nueve elementos aproximadamente, por un intervalo de tiempo muy corto (alrededor de 250 milisegundos). Los elementos que finalmente se transferirán a la memoria operativa serán aquellos a los que el usuario preste atención.

El almacén ecoico, por su parte, mantiene almacenados los estímulos auditivos hasta que el receptor haya recibido la suficiente información para poder procesarla definitivamente en la memoria operativa.

* Memoria a corto plazo
La memoria a corto plazo es el sistema donde el individuo maneja la información a partir de la cual está interactuando con el ambiente. Aunque esta información es más duradera que la almacenada en las memorias sensoriales, está limitada a aproximadamente 7, más o menos 2 elementos durante 10 segundos (span de memoria) si no se repasa.

Las funciones generales de este sistema de memoria abarcan la retención de información, el apoyo en el aprendizaje de nuevo conocimiento, la comprensión del ambiente en un momento dado, la formulación de metas inmediatas y la resolución de problemas. Debido a las limitaciones de capacidad, cuando una persona realice una determinada función, las demás no se podrán llevar a cabo en ese momento.


* Memoria operativa o de trabajo
Está formada por varios subsistemas, a saber: un sistema supervisor (el ejecutivo central) y dos elementos secundarios especializados en información verbal (el lazo articulatorio) y visual o espacial (la agenda visoespacial).

La memoria de trabajo es un constructo teórico relacionado a la psicología cognitiva que se refiere  a las estructuras y procesos usados para el almacenamiento temporal (memoria a corto plazo) y la manipulación de la información.

* Memoria a largo plazo
La memoria a largo plazo es un almacén al que se hace referencia cuando comúnmente hablamos de memoria en general. Es donde se almacenan los recuerdos vividos, nuestro conocimiento acerca del mundo, imágenes, conceptos, estrategias de actuación, etc.
Dispone de capacidad desconocida y contiene información de distinta naturaleza. Se considera la base de datos en la que se inserta información a través de la memoria operativa”, para usarla después.

 

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Dr. Francisco Javier Martínez Dearreaza.
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